18 septiembre, 2026

Imagen referencial. | Crédito: Shutterstock

Cada 1 de septiembre marca el inicio oficial de la Jornada Mundial de Oración por cuidado de la naturaleza, una iniciativa establecida en 2015 por el Papa Francisco en sintonía con su histórica encíclica Laudato si’, documento fundamental dedicado a la protección de la casa común.

El arranque del Tiempo de la Creación

Con esta conmemoración religiosa se pone en marcha también el periodo conocido como el “Tiempo de la Creación”, un espacio de reflexión y acción que se prolonga durante poco más de un mes para concluir el 4 de octubre, fecha en la que se celebra la festividad litúrgica de San Francisco de Asís.

Para la edición de este año, las autoridades eclesiásticas informaron que el Papa León XIV conmemorará la fecha presidiendo una solemne Eucaristía. La ceremonia litúrgica se programó para este martes a las 18:30 horas y tiene como escenario natural el Jardín de la Madonnina, situado al interior del complejo del Borgo Laudato si’ en los históricos Jardines Pontificios de Castel Gandolfo.

Un mensaje enfocado en la paz y el medio ambiente

De cara a esta importante jornada mundial, el Sumo Pontífice seleccionó una profunda cita bíblica como lema central, extraída del libro de Isaías en el capítulo 2, versículo 4: “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas”.

Mediante su comunicación oficial, León XIV advirtió que la actual acumulación de crisis globales y la ruptura en la armonía ambiental constituyen “una única apelación por la sanación y la paz que brota de un mundo herido”. Asimismo, el Obispo de Roma puntualizó que la paz que otorga la divinidad difiere radicalmente de los conceptos terrenales, debido a que “esta paz no es ni superficial ni perecedera, mana desde el perpetuo amor de Cristo y de su interés por cada persona humana”.

El líder de la Iglesia Católica profundizó en las terribles consecuencias de los conflictos armados, señalando que más allá de las vidas truncadas, la guerra “deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones”. Dicha situación, a su juicio, evidencia “un fracaso más profundo cuando se trata de vivir a imagen y semejanza de Dios, de respetar la vida y de cuidar la tierra que se nos ha confiado”.

Un llamado urgente a la conversión personal

Ante este panorama desolador, el sucesor de Pedro enfatizó que el mandato profético de transformar las armas en herramientas agrícolas no representa exclusivamente una directriz geopolítica para las naciones, sino “una llamada a cada persona” para buscar una profunda transformación interior mediante la fe.

Sin este cambio en el fuero interno de los individuos, advirtió el jerarca, “la paz permanecerá frágil y será efímera”. No obstante, reconoció que el trayecto hacia la reconciliación total resulta complejo, aunque reiteró que “estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creación”.

Finalmente, el Obispo de Roma alentó a los fieles a asumir este compromiso ecológico y espiritual con total entrega: “Si asumimos esta tarea con humildad y fe, nos volveremos colaboradores en la obra renovadora de Dios. Avanzaremos despacio pero firmes, desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz”, concluyó.

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