4 agosto, 2026

Con la Copa Mundial de la FIFA acercándose a su desenlace, el fervor futbolístico global vive sus momentos más intensos. Menos de una decena de partidos definen el destino del codiciado trofeo, y la lista de selecciones eliminadas crece exponencialmente, desvaneciendo el anhelo de millones de aficionados en sus respectivos países. Este ineludible escenario de competencia y despedida invita a una profunda reflexión: ¿qué mensaje puede ofrecer la fe católica ante la experiencia universal de la derrota?

La máxima cita del fútbol mundial ya ha presenciado la salida de equipos con grandes aspiraciones, como el Portugal de Cristiano Ronaldo y la Croacia de Luka Modrić. Sorprendentemente, también ha despedido a algunas de las naciones anfitrionas: México, Estados Unidos y Canadá, quienes, a pesar de su condición de locales, no lograron avanzar a las etapas finales. Más allá de la tristeza y la frustración que suele acompañar a la eliminación, la perspectiva católica sugiere que el fracaso encierra valiosas enseñanzas.

El padre David Jasso, sacerdote de la Arquidiócesis de Monterrey y con experiencia previa como gerente deportivo del Club de Fútbol Monterrey, compartió en una entrevista con EWTN Noticias su visión sobre este fenómeno. Según el padre Jasso, la derrota es un maestro más riguroso y eficaz que el éxito. “Los errores y los reveses suelen ser fuentes de aprendizaje y crecimiento mucho más potentes que los propios triunfos”, afirmó, subrayando que la capacidad de afrontar la adversidad es inherente al desarrollo humano.

El sacerdote también destacó la notable capacidad del deporte, y del Mundial en particular, para congregar a personas de diversas culturas bajo un mismo ideal. En un mundo a menudo fragmentado, eventos como este demuestran que aún es posible la unión en torno a “ilusiones y sueños compartidos”, reforzando la idea de la fraternidad humana. En este sentido, instó a vivir el tramo final del torneo con un espíritu de concordia y respeto mutuo, tanto en las reuniones familiares como en los festivales de aficionados. “Aunque nuestra selección ya no compita, el disfrute del fútbol en compañía de seres queridos debe prevalecer, siempre en un ambiente de paz”, enfatizó.

Adicionalmente, el padre Jasso recordó que, si bien el fútbol es una disciplina “apasionante e indescriptible” y la consecución de una Copa del Mundo representa la cúspide de un anhelo deportivo, existen motivaciones aún más trascendentales. “Hay batallas más importantes que libramos, y en ellas, la gloria, el cielo y la salvación son las verdaderas recompensas”, explicó, colocando la perspectiva deportiva en un marco espiritual más amplio. Asimismo, hizo un llamado crucial a proteger la esencia del deporte, alertando sobre la necesidad de “cuidar el fútbol de la corrupción, las malas prácticas y la mercantilización desmedida que lamentablemente lo desvirtúan”.

Por otro lado, el padre José de Jesús Aguilar, sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México, ofreció en EWTN Noticias una perspectiva complementaria, centrada en la virtud de la esperanza. Aun en la caída, “la esperanza debe ser una constante”, aseguró el padre Aguilar, recordando que el Evangelio si bien motiva a la búsqueda de la superación y el éxito, también nos confronta con la realidad de la vida.

Basándose en la sabiduría de las Sagradas Escrituras, el sacerdote citó el libro del Eclesiastés, que enseña que “hay un tiempo para ganar y un tiempo para perder”. Esta verdad bíblica resalta la existencia de factores externos que escapan a nuestro control individual, tales como “las personas, los momentos, las circunstancias y las oportunidades”, los cuales influyen decisivamente en los desenlaces.

En consecuencia, el padre Aguilar invitó a asumir los resultados deportivos con serenidad y una mirada trascendente. Aunque todas las selecciones inician el torneo con el objetivo de alzar el trofeo, la realidad es que “solo habrá un campeón; el resto participa y, en sus propias pérdidas, encuentra valiosos aprendizajes”, concluyó. La Copa Mundial, más allá de la competición, se erige así como un poderoso escenario para reflexionar sobre la vida, la fe y la capacidad de encontrar significado y esperanza incluso cuando el sueño de la victoria se desvanece.

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