2 noviembre, 2026

Una mayor preparación ante la exposición pública

La institución militar encargada de la custodia del Sumo Pontífice ha decidido ampliar su periodo de instrucción frente al reto que supone la constante exposición en plataformas digitales. En la actualidad, cualquier interacción en los accesos al microestado puede ser registrada de forma instantánea por los teléfonos móviles de los transeúntes y turistas.

“Para nosotros es muy importante ser conscientes de que el mundo nos está observando”, declaró a EWTN News el sargento mayor Marco Radovinovic, un efectivo con 12 años de trayectoria en el cuerpo.

El mandamiento principal de esta fuerza militar, considerada la más pequeña y antigua del planeta, es neutralizar amenazas con celeridad sin incurrir en prácticas desproporcionadas. Al ser la primera línea de defensa del territorio vaticano, sus integrantes deben estar preparados para responder de inmediato ante altercados que surgen sin previo aviso.

“Ser discreto también es una forma de proteger al propio guardia, no sólo [durante]… el enfrentamiento físico, sino también frente a las personas que nos rodean y toman fotografías, entre otras cosas”, afirmó Radovinovic.

Incidentes recientes y la influencia del turismo masivo

Desde la finalización de las restricciones sanitarias globales, las autoridades han percibido un incremento notable en la afluencia turística a Roma, lo cual ha venido acompañado de incidentes atípicos en los perímetros de acceso. Situaciones de alteración del orden protagonizadas por activistas, personas con crisis psicológicas o manifestantes han puesto a prueba la capacidad de respuesta del personal.

Si bien la Basílica de San Pedro cuenta con sus propios mecanismos de protección y gendarmes, los episodios de tensión que allí ocurren suelen difundirse con rapidez a través de internet, evidenciando la necesidad de manejar cada intervención con absoluta pulcritud profesional para cuidar la reputación institucional.

Siglos de historia y exigentes criterios de ingreso

Fundada en 1506 por el Papa Julio II, la Guardia Suiza Pontificia opera de manera conjunta con la Gendarmería del Vaticano. Sus 135 efectivos actuales reafirman su compromiso mediante un juramento solemne que realizan cada 6 de mayo, fecha que conmemora el trágico Saqueo de Roma de 1527.

Para formar parte de este cuerpo selecto, los candidatos deben ser hombres suizos, solteros, con edades comprendidas entre los 19 y 30 años, una estatura mínima de 1,73 metros y una trayectoria intachable ante la Iglesia Católica.

Técnicas de disuasión y el nuevo ciclo formativo

A partir de este año, el proceso de instrucción inicial pasó de durar dos a tres meses, debido a que el tiempo previo resultaba insuficiente para asimilar todas las competencias requeridas. El programa comienza con una introducción institucional y lingüística en Roma, seguida por un mes intensivo de preparación física y mental junto a cuerpos policiales en Suiza.

El núcleo de su defensa se apoya en el Sistema Táctico Defensivo Monadnock, una metodología inspirada en disciplinas orientales como el judo, el karate y el jiu-jitsu. Esta disciplina prioriza la eficacia sobre la ostentación.

“No estamos entrenados para enfrentamientos con armas de fuego”, puntualizó el sargento mayor al recordar que los guardias usualmente no portan pistolas en sus funciones cotidianas. Por este motivo, el dominio del contacto físico resulta indispensable.

El objetivo final de esta rigurosa preparación es evitar imágenes públicas desfavorables donde un gran número de agentes inmovilice de forma aparatosa a un infractor. Mediante llaves precisas en las muñecas y extremidades, los uniformados buscan resolver las incidencias con máxima rapidez y discreción.

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