1 julio, 2026

Medellín, Colombia. — La vida de Santa Laura Montoya, la primera santa de origen colombiano, cobra una nueva dimensión narrativa a través de “La mujer que abrazó la selva”, una biografía novelada escrita por la periodista Carmen Elena Villa Betancourt. La obra, lanzada por la editorial Paulinas, busca acercar la trayectoria de esta figura pivotal de la Iglesia a un público amplio, ofreciendo una perspectiva “fácil de digerir y leer”, según palabras de su propia autora.

La inspiración para esta particular aproximación literaria germinó durante un momento de profunda reflexión. Villa Betancourt, quien también ejerce como directora de la Revista Diálogos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, relató a la prensa el origen de su proyecto: “Un día, visitando el santuario de la Madre Laura en Medellín y orando ante su tumba, vino a mi cabeza la idea de escribir una biografía novelada suya que fuera fácil de digerir y leer”. Esta experiencia personal en el lugar donde descansan los restos de la santa fue el catalizador de una extensa investigación y un proceso creativo riguroso.

Santa Laura Montoya Upegui, nacida en Jericó, Antioquia, en 1874 y fallecida en Medellín en 1949, dejó un legado imborrable en la evangelización y la defensa de los pueblos indígenas. En 1914, con el apoyo de Monseñor Maximiliano Crespo, Obispo de Santa Fe de Antioquia, fundó la Congregación de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. Su misión era llevar el Evangelio a las comunidades indígenas de la selva colombiana, una labor que llevó a cabo con un profundo respeto por su cultura y autonomía.

El desafío de transformar una vida tan rica en eventos y enseñanzas en una novela implicó una meticulosa labor de construcción literaria. La autora dedicó un tiempo considerable a estudiar no solo la autobiografía de la Madre Laura, titulada “Historia de las misericordias de Dios en un alma”, sino también obras de destacados escritores colombianos del siglo XX como Tomás Carrasquilla y Manuel Mejía Vallejo. Este enfoque le permitió impregnar la narrativa con el color y la voz de la época. “Algunos textos de mi libro están muy ceñidos a los diálogos que ella describe en su autobiografía. Otros diálogos los creé desde cero leyendo el contexto y las descripciones que ella hizo y haciendo un esfuerzo, nada fácil, de ponerme en su lugar”, explicó Villa Betancourt. Para la escritora, cada jornada de trabajo iniciaba con una plegaria a Dios y a Santa Laura, pidiendo intercesión para comunicar su vida de la manera más fiel y entretenida posible, una experiencia que califica de “literaria y espiritual muy bonita”.

La novela no esquiva los aspectos más complejos de la vida de la religiosa. Aborda sin tapujos momentos de fricción con miembros de la jerarquía eclesiástica y las calumnias que Santa Laura debió enfrentar. Carmen Villa compartió la dificultad de manejar estas narraciones delicadas: “Me costó mucho llegar a esa parte y manejar la narración de manera equilibrada, buscar ser crítica con algunas malas prácticas, como el excesivo clericalismo y la minusvaloración a la mujer”. Sin embargo, también subraya su entendimiento de que la Iglesia, si bien compuesta por humanos, es de Cristo y él “siempre llena de amor, consuelo y fortaleza a quienes son fieles a Él y sufren persecuciones”.

Otro reto significativo fue la descripción de los exuberantes paisajes colombianos, las montañas que Santa Laura recorrió a lomo de mula, la gastronomía local y los matices de la cultura que la rodearon. El objetivo de este arduo trabajo fue, en última instancia, celebrar “la santidad nacida en tierras latinoamericanas, con sus propias costumbres, su jerga y la piedad popular”, y destacar la singular manera en que la Madre Laura evangelizó, “respetando su libertad. Los trató como a sus hijos y les mostró el tesoro de la fe y la alegría de encontrarse con Jesús a quien tanto amó”.

La autora defiende la novela como un poderoso vehículo para la evangelización. Para ella, este género literario ha sido el medio que la ha “acercado a las figuras de los santos”, permitiéndole ver su humanidad y, a través de su testimonio, renovar su “amor a Jesús”. No obstante, lamenta la escasa presencia de santos latinoamericanos en este formato, una brecha que considera necesario subsanar. “Son pocas, o casi ninguna, las novelas que existen sobre ellos. Es tiempo de darlos a conocer, de mostrar su aporte a la espiritualidad y a la sociedad desde sus propias tierras”, afirmó. Deseó que se publiquen más obras sobre figuras como Teresita de los Andes, Mama Antula, Guadalupe Zavala, José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, “hombres y mujeres que supieron testimoniar en sus vidas el amor de Jesús y que a veces son tan poco visibilizados”.

Un hito importante que resalta la relevancia contemporánea de Santa Laura Montoya es su reciente mención por el Papa León XIV. La autora expresó su alegría al saber que el nombre de la santa colombiana apareció en la encíclica “Magnifica humanitas” del Papa León, un documento que aborda la inteligencia artificial, “junto a otras mujeres de la historia que han luchado por aquellas personas que a veces representan los más pequeños y frágiles ante los ojos del mundo, pero que ante Jesús son los más grandes y los primeros”.

Villa Betancourt se mostró sorprendida y a la vez profundamente satisfecha por esta inclusión. “No me imaginé que en un documento sobre inteligencia artificial pudiera salir el nombre de Santa Laura”, comentó, “pero me hizo mucho sentido que León XIV, con su espíritu misionero y su amor por América Latina, mencionara a esta gran mujer por su lucha a favor de la dignidad humana, algo que solo puede lograr el corazón del humano, la magnífica humanidad, superando cualquier precisión algorítmica”. Esta conexión inesperada subraya cómo el legado de Santa Laura, centrado en la dignidad de la persona, resuena en los debates actuales sobre el impacto de la tecnología en la humanidad.

“La mujer que abrazó la selva” ya se encuentra disponible en las librerías Paulinas de Colombia y en su tienda virtual, ofreciendo también una versión ebook para lectores digitales. La obra promete ser una ventana accesible y conmovedora a la vida de una santa cuya misión sigue inspirando.

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