8 junio, 2026

La Franja de Gaza se sume en una crisis humanitaria de proporciones alarmantes, agravada por recientes ataques militares. En medio de este escenario desolador, el Papa León XIV ha renovado con vehemencia su llamado a la comunidad internacional para que actúe y brinde asistencia urgente a la población palestina, reiterando la necesidad de respetar los derechos humanos de todos los afectados y de iniciar un proceso de reconstrucción. La situación es descrita como una “espera permanente” por organizaciones humanitarias que operan en el terreno.

Un reciente incidente, el 28 de mayo de 2026, evidenció la extrema vulnerabilidad de los civiles. Un ataque militar israelí nocturno impactó estructuras y tiendas que albergaban a familias desplazadas en la ciudad de Gaza, cobrándose la vida de veinte palestinos. Este suceso subraya la peligrosa realidad que enfrentan a diario más de dos millones de personas en la región.

Michael La Civita, director de comunicaciones de la Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo (CNEWA), pintó un sombrío panorama de la vida en Gaza. En una entrevista con “EWTN News Nightly” el 2 de junio, describió la Franja como “un lugar muy quieto, silencioso y oscuro, sin nada que hacer, ningún lugar adonde ir, sin escuelas ni actividad comercial”. CNEWA, fundada en 1926 por el Papa Pío XI para proporcionar apoyo pastoral y humanitario en regiones como el noreste de África y Medio Oriente, trabaja con una extensa red de entidades eclesiales en Gaza, enfrentándose a un “estado permanente de espera”.

La Civita detalló la magnitud del desplazamiento, con la mayoría de los más de dos millones de habitantes de Gaza viendo sus hogares destruidos. La escasez de alimentos es crítica, y la desnutrición severa es una preocupación creciente, especialmente para niños, mujeres embarazadas y ancianos, quienes viven en condiciones extremadamente precarias. La ausencia de infraestructuras básicas es palpable: “no hay escuelas ni refugios”, y el acceso a los alimentos es “muy limitado”.

Las preocupaciones sanitarias también son apremiantes. La falta de saneamiento adecuado, la escasez de agua potable y la limitada atención médica exacerban el riesgo de brotes de enfermedades como la hepatitis A. Aunque CNEWA no ha tenido que lidiar directamente con los informes recientes sobre explotación infantil y matrimonios de menores entre sus socios, La Civita reconoció que “la situación económica allí es bastante terrible”, lo que podría dar lugar a “todo tipo de cosas nefastas”. “Estamos afrontando las situaciones tal como se presentan”, añadió, destacando la adaptabilidad de su organización ante las cambiantes necesidades.

Gran parte del esfuerzo de CNEWA se centra en el apoyo psicosocial para niños, ancianos y poblaciones vulnerables, así como para sus padres y familias. Además, proporcionan atención médica esencial para madres y mujeres embarazadas, vital en un contexto donde los servicios de salud están colapsados.

En este contexto de emergencia, el Papa León XIV ha reiterado incansablemente su llamado a la ayuda humanitaria. El 26 de mayo, en declaraciones a periodistas en las afueras de Castel Gandolfo, el Sumo Pontífice hizo un ferviente llamamiento a la comunidad internacional para socorrer al pueblo de Gaza. “Quisiera renovar esto no solo como una invitación, sino verdaderamente como un llamamiento”, declaró el Santo Padre, instando a “todas las autoridades a asistir y acompañar al pueblo de Gaza, y a ayudar a iniciar la reconstrucción”.

El Papa León lamentó que, a pesar de los esfuerzos, “lamentablemente, la población de Gaza sigue sin recibir ayuda humanitaria”. Enfatizó que “la gente realmente está sufriendo” y “continúa sufriendo enormemente”, subrayando la urgencia de una respuesta coordinada y efectiva.

Para responder a este imperativo eclesial, CNEWA colabora estrechamente con diversas comunidades eclesiales locales. Entre sus socios se encuentran la iglesia latina de la Sagrada Familia y la parroquia greco-ortodoxa de San Porfirio, además de otras organizaciones cristianas humanitarias como International Orthodox Christian Charities y Cáritas.

La Civita ofreció a los fieles algunas formas concretas de ayudar. En primer lugar, la oración: “Porque la oración obra milagros, y necesitamos milagros”. En segundo lugar, hizo un llamado a la “voluntad de paz” de todas las partes para establecer alguna forma de estabilidad en la región.

Finalmente, destacó la crítica escasez de acceso para la distribución de ayuda. “Necesitamos acceso a los vehículos prometidos”, dijo La Civita, explicando que se requieren “más de 600 camiones al día” para distribuir la ayuda necesaria. Sin embargo, lamentablemente, “tenemos suerte si llegan 400 por semana con suministros”. Esta disparidad entre la necesidad y la realidad de la entrega de ayuda hace que la situación sea “realmente muy difícil”. “No puedo imaginar que regresen la estabilidad o algún sentido de normalidad mientras no haya acceso a materiales, atención médica, alimentos y agua”, concluyó La Civita, resaltando la magnitud del desafío humanitario que enfrenta Gaza.

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