Ciudad del Vaticano – El Papa León XIV hizo un enérgico llamado a la comunidad internacional para proteger la libertad de prensa y honrar a los periodistas que han pagado el precio más alto en el cumplimiento de su deber, víctimas de conflictos y violencia. Al concluir el rezo del Regina Coeli este domingo, y en coincidencia con la conmemoración de la Jornada Mundial de la Libertad de Prensa, una iniciativa impulsada por la UNESCO, el Santo Padre subrayó la vital importancia de este derecho fundamental para la sociedad.

“Lamentablemente, este derecho es a menudo violado, a veces de manera flagrante y otras de forma oculta”, expresó el Pontífice ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro. “Recordamos a los numerosos periodistas y reporteros víctimas de las guerras y de la violencia, cuya valentía es un testimonio constante de la búsqueda de la verdad y de la información veraz”. Las palabras de León resuenan en un momento particularmente sombrío para el periodismo global, donde la capacidad de informar de manera independiente se ve cada vez más comprometida.

La preocupación del Pontífice se alinea con las alarmantes conclusiones de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026, elaborada y difundida por la organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF). Este informe anual revela que la libertad de prensa atraviesa su peor momento en al menos un cuarto de siglo, marcando un deterioro sin precedentes desde la creación de este ranking internacional. La puntuación promedio mundial ha alcanzado su nivel más bajo en 25 años, una clara señal de una crisis estructural que va más allá de las fronteras de regímenes autoritarios, afectando incluso a democracias que históricamente han sido baluartes de la libertad de expresión.

El informe de RSF detalla cómo el ejercicio del periodismo se enfrenta a un abanico creciente de presiones. Entre ellas, destacan la precarización laboral que erosiona la independencia económica de los medios y sus profesionales, la violencia directa ejercida contra reporteros y fotógrafos en zonas de conflicto y también en países en paz, las amenazas judiciales utilizadas para silenciar voces críticas y las restricciones económicas que limitan la capacidad de investigación y difusión. Estos factores, combinados, comprometen gravemente la capacidad de los medios para cumplir su función esencial de informar a la ciudadanía.

La regresión en materia de libertad de prensa es especialmente notoria a escala global. Por primera vez desde que se elabora este índice, más de la mitad de los países del mundo —exactamente el 52,2%— se encuentran en una situación calificada como “difícil” o “muy grave” para el periodismo. Esta estadística es un indicador crudo de cómo el espacio para la información independiente se reduce drásticamente. Paralelamente, la proporción de la población mundial que reside en naciones donde las condiciones para el ejercicio periodístico son favorables ha experimentado una caída vertiginosa: de cerca del 20% en 2002 a menos del 1% en la actualidad. Esto significa que una abrumadora mayoría de la humanidad vive en entornos donde la verdad es un bien escaso y la desinformación puede prosperar sin contrapesos efectivos.

El mensaje del Papa León, por lo tanto, no es solo un gesto de solidaridad con los periodistas, sino una advertencia sobre el riesgo que corre la propia democracia y el derecho de los ciudadanos a estar bien informados. La libertad de prensa es la piedra angular de cualquier sociedad abierta y plural, permitiendo el escrutinio del poder, la denuncia de injusticias y la promoción del diálogo constructivo. Cuando este pilar se debilita, se compromete la transparencia y la rendición de cuentas, elementos indispensables para el buen gobierno y la convivencia pacífica.

Más allá de su pronunciamiento sobre la libertad de prensa, el Papa León XIV también aprovechó la ocasión para recordar que el mes de mayo está tradicionalmente dedicado a la Virgen María. Invitó a los fieles a “rezar juntos el rosario” como una forma de devoción y meditación. “Encomiendo a ella mis intenciones, en particular por la comunión en la Iglesia y por la paz en el mundo”, añadió el Pontífice, reiterando su compromiso con la unidad eclesiástica y la búsqueda de la armonía global.

Tras su mensaje central, el Santo Padre extendió un cálido saludo a los miles de fieles y peregrinos que habían llegado a Roma desde diversas naciones, buscando la bendición apostólica y participando en la celebración. Además, expresó un agradecimiento especial a las asociaciones y organizaciones que dedican sus esfuerzos a la protección de los menores y a la prevención de los abusos. El Papa León XIV enfatizó el valor incalculable del servicio que estas entidades brindan a las víctimas y la trascendencia de la responsabilidad social en la construcción de entornos seguros y justos para los más vulnerables. Su reconocimiento subraya el compromiso continuo de la Iglesia con estas causas fundamentales.

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