El Papa León XIV, desde las históricas afueras de la villa papal de Castel Gandolfo, reafirmó este 5 de mayo de 2026 la postura inquebrantable de la Iglesia contra la violencia y las armas nucleares. Antes de su retorno a Roma, el Pontífice se dirigió a los medios para desmentir categóricamente las reiteradas afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insinuado que el Santo Padre avala la posesión de armamento nuclear por parte de Irán.

León XIV dejó claro que la violencia debe considerarse siempre como el último recurso. Sus declaraciones surgen en un contexto de tensión y críticas por parte de la administración estadounidense. El presidente Trump ha manifestado en varias ocasiones su descontento con un Papa que, según su interpretación, apoyaría a Irán en la tenencia de armas nucleares. Sin embargo, el Pontífice nunca ha respaldado tal postura y, por el contrario, ha sido un firme detractor de este tipo de armamento.

“He hablado desde el primer momento de mi elección, y ahora estamos cerca del aniversario. Dije: ‘La paz esté con ustedes’, y la misión de la Iglesia es predicar el Evangelio, predicar la paz”, expresó el Papa León. “Si alguien quiere criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con veracidad”, añadió, defendiendo el mensaje central de su pontificado. El líder de la Iglesia Católica subrayó la coherencia de su mensaje: “La Iglesia ha hablado durante años en contra de todas las armas nucleares, así que no hay duda al respecto. Por eso, simplemente espero ser escuchado por el valor de las palabras de Dios”.

Las acusaciones de Trump no son recientes. El 4 de mayo, en “The Hugh Hewitt Show”, el presidente afirmó: “El Papa prefiere hablar del hecho de que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No creo que eso sea muy bueno. Creo que está poniendo en peligro a muchos católicos y a muchas personas, pero supongo que si depende del Papa, él cree que está perfectamente bien que Irán tenga un arma nuclear”. Previamente, el 12 de abril, Trump había publicado en Truth Social: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear”.

Estas declaraciones presidenciales contrastan directamente con las numerosas intervenciones públicas del Papa León. El Santo Padre jamás ha expresado apoyo a la tenencia de armas nucleares por parte de Irán o de cualquier otra nación. De hecho, el 5 de marzo, en un videomensaje, exhortó: “Que la amenaza nuclear nunca vuelva a dictar el futuro de la humanidad”. Asimismo, en junio de 2025, el Pontífice hizo un llamado global por un mundo libre de la amenaza nuclear, instando específicamente a la paz entre Irán e Israel.

En su diálogo con los periodistas, el Papa León abordó la compleja cuestión de si su afirmación de que “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra” se aplica a todos los que toman las armas, incluso en defensa propia, o solo a los agresores. El Pontífice clarificó que la legítima defensa siempre ha sido una prerrogativa permitida por la doctrina de la Iglesia. No obstante, enfatizó la evolución de este concepto en la era moderna. “Hablar de guerra justa hoy es un problema muy complejo. Hay que analizarlo en muchos niveles, pero desde la entrada en la era nuclear, todo el concepto de la guerra tiene que ser reevaluado en términos actuales”, explicó.

El Santo Padre reiteró su profunda convicción en el poder del diálogo sobre la confrontación armada. “Siempre creo que es mucho mejor entrar en diálogo que buscar armas y apoyar la industria armamentista, que gana miles y miles de millones de dólares cada año, en lugar de sentarse a la mesa a resolver nuestros problemas y usar el dinero para abordar cuestiones humanitarias, el hambre en el mundo, etcétera”, afirmó León XIV, destacando la dimensión moral y humanitaria de la paz.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, para que una guerra sea considerada justificada, debe cumplir varios criterios estrictos: combatir un mal grave, el daño causado no debe superar el mal a eliminar, debe existir una perspectiva seria de éxito, y todas las alternativas pacíficas deben haberse agotado. Además, la decisión debe provenir de una autoridad legítima que vele por el bien común. Todos estos requisitos deben cumplirse simultáneamente para que se califique como una guerra justa.

La visita del Papa León XIV a Castel Gandolfo precede una importante reunión programada con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Este encuentro se produce tras un periodo de tensiones entre la Santa Sede y la administración Trump, que en abril llegó a criticar al Pontífice en redes sociales, tachándolo de “débil frente al crimen y terrible en política exterior” en respuesta a los llamados papales a la paz en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. El Papa indicó a los periodistas que “quizás” ofrecería comentarios sobre la reunión con Rubio una vez concluida.

Brian Burch, embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, fue consultado sobre el estado de la relación bilateral. Burch rechazó la idea de una “profunda ruptura”, argumentando que las naciones pueden tener desacuerdos y que la forma de resolverlos es a través de la “fraternidad y el diálogo auténtico”, principios que la Santa Sede promueve. “Creo que el secretario viene aquí con ese espíritu, para tener una conversación franca sobre la política de Estados Unidos, entablar un diálogo, comprendernos mejor y trabajar —si hay diferencias—, ciertamente para dialogar sobre ellas”, afirmó. La reunión, según Burch, se centrará en la “política de Medio Oriente y nuestros esfuerzos allí para lograr un mundo más pacífico”, áreas donde existen “profunda cooperación, intereses compartidos y, en muchos sentidos, creo, objetivos comunes”.

La Iglesia Católica ha reflexionado sobre la moralidad de la guerra a lo largo de los siglos. Desde las extensas obras de San Agustín a principios del siglo V, Papas y teólogos han desarrollado la doctrina de la guerra justa y se han pronunciado sobre conflictos específicos. En la historia más reciente, el Papa Benedicto XV cuestionó la legitimidad moral de la Primera Guerra Mundial debido a su magnitud y sus devastadoras consecuencias. El Papa Juan Pablo II advirtió que la Guerra del Golfo no cumplía con los criterios de guerra justa, y en 2003, el Vaticano declaró formalmente que la invasión de Irak no se ajustaba a esos estándares.

En su mensaje de Pascua Urbi et Orbi, León XIV había instado a las personas de buena voluntad a buscar siempre la paz y rechazar la violencia. El 7 de abril, volvió a clamar por “rechazar la guerra, que muchos han calificado como una guerra injusta, que sigue escalando y no está resolviendo nada”. El Pontífice alertó sobre una “crisis económica mundial, una crisis energética y una situación de gran inestabilidad en Oriente Medio que solo está provocando más odio en todo el mundo”. En su homilía de Pascua, el Papa León pidió paz global, exhortando a los cristianos a llevar la esperanza de la Resurrección a un mundo marcado por la guerra, la violencia y la injusticia.

*Con la colaboración de Javier Romero y Brian Schumacher, y la adaptación del equipo de ACI Prensa a partir de EWTN News.*

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