Líder de los obispos mexicanos defiende el rol social de la Iglesia frente a los señalamientos
El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Ramón Castro, respondió de manera firme a los sectores que exigen a los prelados mantenerse al margen de los asuntos públicos del país, subrayando que la misión evangelizadora abarca la transformación de la realidad social y no puede limitarse al ámbito estrictamente privado de los templos.
Durante la predicación dominical ofrecida el 4 de octubre, el también obispo de Cuernavaca enfatizó que los creyentes tienen el deber moral de impulsar una sociedad donde la dignidad de cada persona sea reconocida y donde la violencia deje de ser una forma habitual para resolver conflictos. Ante las críticas que acusan a la jerarquía eclesiástica de inmiscuirse en cuestiones partidistas, el líder religioso advirtió sobre la pretensión de relegar el mensaje religioso.
La labor social como mandato evangélico ineludible
El prelado explicó que los fieles están convocados a observar el sufrimiento y las agresiones presentes en la comunidad para comprometerse en su superación mediante acciones cotidianas y firmes propósitos de cambio. En esa línea, puntualizó que la acción social no es un añadido, no es una opción de la vida cristiana: la acción social nace del mismo Evangelio que celebramos.
Frente a las recriminaciones que reciben los obispos bajo la consigna de que deben guardar silencio y no intervenir en la política nacional, el máximo representante del episcopado recalcó que someterse a esa exigencia equivaldría a faltar a los principios fundamentales de su fe. Al respecto, sentenció: No podemos; si lo hiciéramos, traicionaríamos el Evangelio, reafirmando que el compromiso con los sectores vulnerables y la justicia forma parte inseparable de la doctrina eclesiástica.
Intimidaciones y persecución contra el clero en Aguascalientes
En el marco de estas tensiones institucionales, monseñor Castro abordó las recientes intimidaciones y agresiones sufridas por monseñor Juan Espinoza Jiménez, obispo de Aguascalientes, quien previamente había cuestionado con dureza las estrategias y decisiones de la administración federal.
Durante su mensaje dominical emitido el 27 de septiembre, el jerarca de Aguascalientes señaló la discrepancia entre el discurso oficial y la realidad institucional, manifestando que hoy nos hablan a nivel nacional de libertad y pluralidad, pero amenazan con la cárcel a quienes piensan diferente o a quienes se oponen a decisiones que dañan a nuestra nación. Asimismo, el prelado denunció una supuesta contradicción en materia de seguridad, afirmando que ciertos actores políticos pregonan la soberanía mientras se abandona el combate a la delincuencia y se desatiende la crisis humanitaria de personas desaparecidas.
Investigación oficial tras amenazas de agresión física
La postura crítica de monseñor Espinoza desencadenó una campaña de hostigamiento digital, destacando la difusión de una publicación en redes sociales donde un creador de contenido ofrecía una recompensa económica de 40.000 pesos —equivalente a unos 2.200 dólares— para atentar contra la integridad física del obispo, contenido que posteriormente fue retirado de la plataforma.
En declaraciones ofrecidas a la comunicadora Azucena Uresti el 7 de octubre, el fiscal general del estado de Aguascalientes, Manuel Alonso García, confirmó que la Unidad de Delitos Cibernéticos abrió una carpeta de investigación de oficio ante la gravedad de los hechos. El funcionario ministerial puntualizó que las autoridades no podían pasar por alto este tipo de intimidaciones y reveló que detectaron nuevas interacciones hostiles dirigidas contra el prelado, garantizando que ninguna pista sobre posibles riesgos hacia su persona será ignorada por los cuerpos de seguridad e investigación.








