La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) ha confirmado la llegada de monseñor Dagoberto Campos Salas, quien ha asumido oficialmente su trascendental misión como nuncio apostólico y representante diplomático de la Santa Sede ante el Estado ecuatoriano. Este acontecimiento marca un nuevo capítulo en las históricas relaciones entre el Vaticano y Ecuador, subrayando la importancia del diálogo y la cooperación mutua.
Según un comunicado oficial emitido por la CEE este 16 de junio, el diplomático vaticano arribó a territorio ecuatoriano el pasado lunes 15 de junio. En un paso crucial para el inicio formal de su labor, monseñor Campos Salas presentó sus cartas credenciales al presidente de la República, Daniel Noboa Azín, apenas un día después de su llegada. Este acto protocolario, de profunda significación en el ámbito diplomático internacional, da inicio formal a su periodo al frente de la Nunciatura Apostólica en el país andino.
La presentación de cartas credenciales no es solo una formalidad, sino un pilar fundamental en las relaciones diplomáticas entre Estados soberanos. A través de este acto, el representante del Papa León XIV es oficialmente reconocido por el Estado receptor como el enviado extraordinario y plenipotenciario, habilitándolo para ejercer plenamente sus funciones de intermediación y representación. Es un símbolo de la voluntad de ambas partes de mantener y fortalecer los lazos de amistad y cooperación.
La CEE también destacó que, en consonancia con una arraigada tradición diplomática reconocida en Ecuador, monseñor Campos Salas asumirá adicionalmente la prestigiosa función de Decano del Cuerpo Diplomático acreditado en el país. Esta posición le confiere un rol de liderazgo y representación entre los embajadores y jefes de misión extranjeros, actuando como portavoz y coordinador en asuntos de interés común para el colectivo diplomático. La designación como Decano es un reconocimiento a la antigüedad de la nunciatura apostólica y a la influencia histórica de la Santa Sede en el ámbito internacional.
Previo a su encuentro con el jefe de Estado, el Nuncio Apostólico cumplió con otra etapa esencial de su agenda, presentando las copias de sus cartas credenciales al ministro de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Roberto Kury. Este paso es estándar en el protocolo diplomático y permite a la Cancillería del país receptor verificar la autenticidad y el contenido de los documentos antes de la presentación oficial al presidente.
Tras estos compromisos gubernamentales, monseñor Campos Salas fue calurosamente recibido por los obispos de Ecuador en la Casa Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús de La Armenia. La reunión tuvo lugar en el marco del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, un encuentro de gran relevancia para la Iglesia Católica local. Durante este encuentro, el recién llegado Nuncio presentó las cartas comendaticias al presidente de la CEE, el Cardenal Luis Cabrera, consolidando así su vínculo oficial con la jerarquía eclesiástica del país.
El rol de un nuncio apostólico es dual: actúa como embajador de la Santa Sede ante el gobierno civil y como representante directo del Santo Padre ante la Iglesia local. Esto significa que monseñor Campos Salas será un puente vital tanto para las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Ecuador como para la comunión entre el Episcopado ecuatoriano y el Sumo Pontífice, Papa León XIV. Su presencia asegura que la voz del Pontífice resuene en la Iglesia particular de Ecuador y que las preocupaciones y aportes de la Iglesia local lleguen al Vaticano.
Los obispos ecuatorianos, al dar la bienvenida al nuevo representante pontificio, expresaron su profundo agradecimiento y aseguraron sus oraciones para que su misión sea fructífera. Subrayaron la esperanza de que su presencia y labor fortalezcan significativamente los vínculos de comunión con el Papa León, piedra angular de la unidad de la Iglesia universal. Asimismo, manifestaron el deseo de que la misión del Nuncio impulse el diálogo constructivo, la cooperación institucional y el servicio desinteresado al bien común, tanto entre la Santa Sede y la Iglesia en Ecuador, como entre esta última y el Estado ecuatoriano.
La llegada de monseñor Dagoberto Campos Salas a Ecuador se enmarca en la continua labor diplomática y pastoral de la Santa Sede alrededor del mundo. Su presencia en Quito no solo reitera el compromiso del Vaticano con Ecuador, sino que también promete ser un catalizador para la profundización de las relaciones en múltiples niveles, desde la defensa de los derechos humanos y la promoción de la paz hasta el apoyo a iniciativas sociales y caritativas en el país. La comunidad católica y las autoridades estatales esperan con optimismo los frutos de su gestión.








