13 agosto, 2026

Catedral de San Martín en Maguncia (Alemania), sede del obispo Peter Kohlgraf. | Crédito: Sina Ettmer Photography/Shutterstock.

El debate sobre el papel de los fieles no ordenados en la liturgia católica ha sumado un nuevo capítulo luego de que el obispo de Maguncia, Mons. Peter Kohlgraf, calificara de incongruentes algunos argumentos emitidos por la Santa Sede en relación con la restricción que impide a los laicos pronunciar sermones durante las celebraciones eucarísticas.

La controversia se originó en junio, cuando el Vaticano, a través del Cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, rechazó una propuesta impulsada por el episcopado germano en el marco de su proceso sinodal. Dicha iniciativa solicitaba autorización para que personas laicas debidamente cualificadas pudieran asumir la predicación de forma excepcional en sustitución de la homilía dominical.

La postura en la Diócesis de Maguncia: cumplimiento formal y tolerancia pastoral

Pese a las directrices emanadas desde Roma, el prelado alemán indicó que su jurisdicción eclesiástica acata la normativa oficial, aunque reconoció que en diversas comunidades locales la intervención de fieles en las prédicas se ha convertido en una costumbre arraigada que no planea erradicar por la vía coercitiva.

Durante una entrevista concedida al portal katholisch.de, el obispo profundizó en las contradicciones que percibe en la normativa vigente: “La carta del prefecto de Liturgia dice que el único que predica en la Misa es el sacerdote que la celebra”, declaró Kohlgraf, para luego añadir: “Pero, siguiendo esa lógica, tampoco se permitiría predicar en esa Misa a un sacerdote concelebrante o a un diácono que participara en ella”.

Asimismo, el responsable de la comisión pastoral de la Conferencia Episcopal Alemana detalló cómo maneja esta realidad en el día a día administrativo: “En cualquier caso, en la Diócesis de Maguncia cumplimos la directiva de la Iglesia según la cual los laicos no pronuncian la homilía durante la Misa”, apuntó, matizando de inmediato: “Sin embargo, en la práctica se ha establecido que esto ocurra de vez en cuando. No voy a cambiar esa situación”.

El jerarca eclesiástico aclaró que existen límites claros marcados por el ordenamiento canónico actual. Por ejemplo, una mujer contratada por la diócesis como directora de recursos humanos no está facultada para asumir esta labor, ni él mismo posee la autoridad para concederle una dispensa especial, ya que el derecho canónico no lo permite y esa constituye la base jurídica inquebrantable.

No obstante, ante los casos detectados a nivel comunitario, el obispo adoptó una actitud de supervisión flexible: “Cuando me entero, no intervengo disciplinariamente ni impongo sanciones conforme al derecho canónico. Pero tampoco lo promuevo ni puedo permitirlo. Simplemente tomo nota de que en algunas parroquias se ha establecido esa práctica”.

Aumento de denuncias y alternativas litúrgicas

Frente a esta situación de tolerancia de facto, el obispo enfatizó la necesidad de potenciar todas las alternativas de proclamación de la fe que sí contempla la legislación eclesiástica vigente desde el Concilio Vaticano II (1962–1965), recordando que el año pasado la comisión litúrgica local emitió directrices específicas para sistematizar estos espacios ministeriales.

Sin embargo, uno de los aspectos que genera mayor inquietud en el líder católico es el incremento de la polarización interna y la práctica de la delación entre los fieles. Según relató, la negativa formal del Vaticano ha provocado que sectores ultraconservadores recurran frecuentemente a las denuncias directas ante las instancias diocesanas, la nunciatura apostólica o directamente ante la propia Curia romana.

“Esto ya ocurría antes: algunas personas se quejaban ante mí, pero ahora exigen que intervenga. Algunas incluso escriben al nuncio o directamente a Roma”, lamentó, explicando que suele gestionar estas notificaciones con serenidad, derivándolas de manera institucional hacia los párrocos o agentes pastorales implicados.

Para finalizar, Kohlgraf reiteró su convicción personal de que la participación de agentes pastorales debidamente preparados en las tareas de predicación aportaría un enriquecimiento notable a la vida eclesial, aunque insistió en que su margen de actuación permanece estrictamente delimitado por el marco legal de la Iglesia católica.

Artículo publicado originalmente en CNA Deutsch. Traducido y adaptado por el equipo de EWTN News y ACI Prensa.

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