1 agosto, 2026

Los obispos católicos de Nigeria han emitido un enérgico llamado al presidente del país, Bola Ahmed Tinubu, exigiendo garantías para los derechos de los cristianos como ciudadanos y solicitando formalmente la visita del Papa León XIV al país africano. Este pronunciamiento, realizado durante un encuentro con el mandatario, subraya una creciente preocupación por la seguridad y la inclusión de las comunidades cristianas en Nigeria, un país que se debate entre la diversidad religiosa y desafíos persistentes de violencia y polarización.

La conferencia episcopal nigeriana, presidida por monseñor Matthew Man-Oso Ndagoso, arzobispo de Kaduna, manifestó que los cristianos en la nación tienen “legítimas preocupaciones sobre su papel en Nigeria”, las cuales deben ser atendidas con la máxima urgencia. Estas inquietudes surgen en un contexto de ataques cada vez más frecuentes y brutales contra comunidades cristianas, especialmente en la región central del país, donde la violencia de grupos armados y conflictos por la tierra han dejado un rastro de destrucción y desplazamiento. Los prelados insistieron en que el gobierno debe tomar medidas concretas para salvaguardar la vida y la dignidad de todos sus ciudadanos, sin distinción de credo.

Además de la seguridad, los obispos expresaron su preocupación por la inclusión de los cristianos en la actual administración de Tinubu. La agencia vaticana Fides reporta que, si bien se destacó la buena relación entre la Santa Sede y el gobierno nigeriano, los líderes eclesiásticos enfatizaron la necesidad de poner fin a la práctica del “equilibrio confesional”. Esta práctica histórica, concebida para fomentar la coexistencia y la representación, preveía la alternancia entre un presidente cristiano acompañado por un vicepresidente musulmán, y viceversa. Sin embargo, en la configuración actual, tanto el presidente Bola Ahmed Tinubu como su vicepresidente, Kashim Shettima, son musulmanes, una situación que, según el episcopado, genera desequilibrio y alimenta el sentimiento de marginación entre los cristianos. Los obispos instaron al presidente a restaurar un sentido de equidad y pertenencia para todas las comunidades religiosas en el tejido político del país.

Mirando hacia las elecciones generales de 2027, donde se renovarán los cargos de presidente, vicepresidente y miembros del parlamento, el episcopado nigeriano urgió a Tinubu a “calmar los ánimos” y a garantizar la plenitud de los derechos de los cristianos. Los líderes de la Iglesia también demandaron la implementación de un proceso electoral transparente y justo. Expresaron la importancia de asegurar una financiación adecuada para la Comisión Electoral Nacional Independiente (INEC) y de adoptar todas las medidas necesarias para que la contienda se desarrolle con la máxima pulcritud, comenzando por una distribución equitativa y completa de la tarjeta electoral a todos los ciudadanos con derecho a voto. El mensaje fue claro y contundente: cualquier resultado que no surja de unas elecciones “transparentes, libres, justas y creíbles en 2027 sería una invitación a un desastre evitable”. Esta advertencia subraya la fragilidad del panorama sociopolítico nigeriano y la profunda convicción de la Iglesia sobre la necesidad de procesos democráticos íntegros para la paz y la estabilidad.

En el ámbito de la seguridad, los obispos reconocieron algunos avances en la lucha contra bandas criminales y grupos terroristas, pero calificaron estos logros como “episodios aislados”. La situación general, según su evaluación, sigue siendo precaria y requiere una solución integral y sostenida. Las comunidades rurales, en particular, continúan siendo blanco de ataques, secuestros y extorsiones, lo que dificulta la vida cotidiana y exacerba las tensiones interreligiosas y étnicas.

Finalmente, y como un punto culminante de su encuentro, el episcopado hizo un llamado al presidente Tinubu para que extienda una invitación oficial al Papa León XIV a visitar Nigeria. Los obispos expresaron su certeza de que el Santo Padre “lleva a Nigeria en su corazón” y que una eventual visita pastoral del Pontífice no solo sería un bálsamo espiritual para la nación, sino que también contribuiría significativamente a fortalecer el espíritu de unión, tolerancia y coexistencia pacífica entre todos los nigerianos, independientemente de su fe. Una visita papal podría ser un catalizador para la reconciliación y un poderoso mensaje de esperanza en un momento crucial para el país.

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