5 julio, 2026

Filadelfia, Estados Unidos.- El Papa León XIV, el primer Pontífice de la historia de la Iglesia Católica proveniente de Estados Unidos, dirigió un significativo videomensaje a los miles de peregrinos eucarísticos que concluyeron su trayecto el pasado 5 de julio de 2026 en Filadelfia. Durante la Misa de clausura, celebrada en la histórica Catedral Basílica de los Santos Pedro y Pablo, el Santo Padre elogió el esfuerzo de los participantes por recorrer miles de kilómetros junto a Cristo, un gesto que calificó como parte de un “gran legado de fe” en el marco de las celebraciones por el 250 aniversario de la nación.

La magna peregrinación, bautizada con el lema “Una nación bajo Dios”, dio inicio en mayo en San Agustín, Florida. Desde allí, los fieles se embarcaron en un recorrido épico que los llevó hasta Portland, Maine, en el extremo norte del país, para luego descender hacia el sur y culminar en la emblemática ciudad de Filadelfia. Esta ruta, meticulosamente trazada a través de las trece colonias originales que gestaron la independencia estadounidense en 1776, fue descrita por León XIV como “particularmente apropiada” para conmemorar el bicentenario y medio de la fundación del país.

En su mensaje, proyectado ante una congregación conmovida, el Papa León subrayó la profunda conexión entre la fe y los cimientos de la nación. “Estados Unidos ha estado impregnado de un sentido de fe que reconoce la soberanía de Dios incluso antes de su constitución formal”, afirmó el Pontífice. Para ilustrar esta afirmación, el Santo Padre hizo referencia a una histórica Misa de Acción de Gracias celebrada en 1583 en San Agustín, Florida, por exploradores españoles, un evento que resalta la temprana presencia católica en el continente.

Este episodio, junto con numerosos otros, “da testimonio de la sólida —aunque en gran medida desconocida— herencia eucarística de los Estados Unidos de América”, enfatizó el Papa. León XIV resaltó la importancia de que esta herencia, lejos de caer en el olvido, “debe seguir sirviendo como fuente tanto de renovación como de unidad” para la Iglesia y la sociedad estadounidense en general.

El líder de la Iglesia Católica también destacó cómo esta historia de fe ha continuado “dando frutos al conducir a nuevas generaciones de católicos estadounidenses hacia Jesucristo”. El Pontífice citó ejemplos luminosos de mártires y santos nacidos en el país, como Santa Kateri Tekakwitha, Santa Elizabeth Ann Seton y Santa Katharine Drexel, cuyas vidas de entrega y servicio son un testimonio perenne de la vitalidad del catolicismo en Estados Unidos. “La intensa actividad apostólica de estos hombres y mujeres santos, y de otros como ellos, no habría sido posible sin la fortaleza que obtenían diariamente de los momentos de oración silenciosa ante el sagrario”, subrayó León, vinculando directamente su obra a la presencia eucarística.

El Pontífice afirmó que la peregrinación eucarística contribuye activamente a “continuar este gran legado de fe”. Describiendo la Eucaristía como “un don inestimable”, el Papa León XIV señaló que de ella, la Iglesia en Estados Unidos extraerá “la fuerza necesaria para proseguir su labor caritativa en favor de la sociedad en general”, reafirmando el papel esencial de la fe en el servicio a la comunidad.

Al concluir su mensaje, el Papa exhortó a los peregrinos a “poner sus vidas bajo la amorosa providencia de Dios al regresar a sus hogares”. Asimismo, los animó a “cultivar una vida eucarística sólida en el seno de sus familias, amistades y comunidades”, extendiendo así el espíritu de la peregrinación a la vida cotidiana.

La travesía, que comenzó en Pentecostés en San Agustín, precisamente el lugar de la Misa de acción de gracias de 1583 mencionada por León XIV, recorrió la costa este de Estados Unidos. A lo largo de su itinerario, hizo escala en diversas diócesis y lugares sagrados, congregando a miles de peregrinos en localidades históricas como Williamsburg (Virginia), Baltimore y Boston. Un punto culminante de la peregrinación fue el 6 de junio, cuando los fieles recorrieron las calles de Washington D. C., en un impresionante acto de fe pública.

A lo largo del trayecto, la peregrinación no solo fue un acto de devoción, sino también una oportunidad para poner de relieve aspectos únicos del catolicismo propio de Estados Unidos, como la figura de los mártires de Georgia, cuya beatificación está prevista para el próximo 31 de octubre, marcando un hito más en la rica historia de la fe católica en la nación.

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