15 mayo, 2026

Asunción, Paraguay – En una significativa jornada para la nación paraguaya, la Catedral Metropolitana de Asunción fue escenario del tradicional rezo del Tedeum, conmemorativo del 215 aniversario de la Independencia del Paraguay. La ceremonia, que congregó a las más altas autoridades del país y a representantes de la Iglesia Católica, recibió un mensaje de aliento y esperanza del Papa León XIV, quien instó al pueblo paraguayo a perseverar en el diálogo y la construcción del bien común.

El oficio religioso fue presidido por el Cardenal Adalberto Martínez Flores, Arzobispo de Asunción y primado del Paraguay, y contó con la destacada presencia del presidente de la República, Santiago Peña, junto a miembros de su gabinete, legisladores y otras figuras relevantes de la vida pública. La participación del presidente y de las demás autoridades subraya la profunda conexión entre la fe y la identidad nacional en Paraguay, una tradición que se refuerza en cada celebración patria.

Un momento central de la liturgia fue la lectura del telegrama enviado por el Papa León XIV. El Nuncio Apostólico en Paraguay, Monseñor Vincenzo Turturro, fue el encargado de transmitir las palabras del Santo Padre, dirigidas tanto al presidente Santiago Peña como a toda la ciudadanía paraguaya. En su misiva, el Pontífice expresó: “Elevo mis plegarias al Altísimo, por intercesión de Nuestra Señora de Caacupé, para que les conceda avanzar juntos por caminos de diálogo pacífico que conduzcan al bien común”. Este mensaje resalta la devoción mariana de la nación y la importancia de la figura de la Virgen de Caacupé como protectora y guía espiritual.

La exhortación del Papa León a la unidad y al diálogo pacífico adquiere una relevancia particular en el contexto regional y global, donde la coexistencia armónica y la resolución constructiva de diferencias son pilares fundamentales para el progreso. Sus palabras no solo constituyen un saludo protocolario, sino una invitación a la reflexión sobre los valores intrínsecos de la construcción nacional y el fortalecimiento de la cohesión social. El Pontífice, desde Roma, demostró una vez más su cercanía con las comunidades católicas alrededor del mundo, especialmente en momentos de celebración y recuerdo histórico.

Durante su homilía, el Cardenal Adalberto Martínez pronunció un discurso que caló hondo entre los asistentes, destacando los valores espirituales y humanos que han forjado el alma de la Patria paraguaya a lo largo de más de dos siglos. El purpurado hizo un llamado a la memoria histórica, recordando cómo la fe y la determinación han sido pilares en la conformación de una nación libre y soberana. Subrayó que, en un mundo en constante evolución y marcado por los desafíos de la globalización, Paraguay tiene la ineludible misión de fortalecer su soberanía, reafirmar su identidad nacional y consolidar su vocación de país libre e independiente. Esto implica, según el Cardenal, cultivar relaciones de respeto, cooperación y solidaridad genuina con todas las naciones del orbe.

El mensaje del Cardenal Martínez también resonó con una profunda dimensión espiritual, al recordar las enseñanzas de Jesús y la importancia de permanecer en Su amor, amándonos los unos a los otros como Él mismo nos ha amado. Esta dimensión ética y moral es, para el Arzobispo, la base sobre la cual se debe edificar una sociedad más justa y equitativa.

No obstante, el primado del Paraguay no eludió abordar las problemáticas que afligen a la sociedad actual. Con firmeza, se manifestó en contra de los vicios que, a su juicio, corroen el tejido social y amenazan los cimientos de la democracia. El Cardenal Martínez instó a las autoridades y a la ciudadanía a fortalecer las instituciones democráticas, que son garantes de la justicia y la libertad. En este sentido, hizo una enérgica denuncia contra la persistencia de prácticas como la corrupción, el clientelismo, la malversación de recursos públicos y la mala praxis en la administración de justicia, fenómenos que, según sus palabras, merman la confianza ciudadana y obstaculizan el desarrollo integral del país.

La celebración del Tedeum, enmarcada en el 215 aniversario de la independencia, se erigió así no solo como un acto de gratitud por la libertad alcanzada, sino también como un espacio de profunda reflexión y compromiso. El mensaje del Papa León XIV, complementado por la vehemente homilía del Cardenal Martínez, sirvió como un recordatorio de que la verdadera independencia de una nación se cimenta no solo en la soberanía política, sino también en la integridad moral, la justicia social y la búsqueda incesante del bien común, guiada por los principios de la fe y la solidaridad humana. La Iglesia paraguaya, con estas palabras, reafirma su rol como voz profética y acompañante en el camino de la construcción de una nación más próspera y equitativa para todos sus ciudadanos.

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