21 junio, 2026

El Congreso de la República del Perú ha promulgado una legislación significativa que designa al mes de junio como el “Mes de la Vida y la Familia” en todo el territorio nacional. Esta iniciativa legislativa, que busca reforzar los cimientos sociales del país y abordar retos demográficos cruciales, fue formalizada bajo la Ley 32671. Su aprobación representa un paso decisivo en la promoción de los valores vinculados a la vida humana y a la estructura familiar.

La Ley 32671, que obtuvo el visto bueno parlamentario el 17 de junio y fue posteriormente publicada en el diario oficial El Peruano, establece en su articulado único que esta declaración tiene como finalidad principal “conmemorar la vida y la importancia de la familia como instituto natural y fundamental de la sociedad”. Este reconocimiento eleva la consideración de la familia a una categoría esencial para el desarrollo y la cohesión del entramado social peruano, subrayando su papel irremplazable en la formación de las personas y la transmisión de valores. La normativa busca consolidar la percepción de la familia no solo como una unidad biológica, sino como la primera y más importante escuela de vida, ética y civismo.

Una disposición complementaria de la nueva ley detalla las responsabilidades institucionales derivadas de esta declaración. El Ministerio de Educación, en conjunto con los gobiernos regionales y locales, queda facultado para coordinar y ejecutar las acciones pertinentes en el marco de las actividades conmemorativas del Mes de la Vida y la Familia. Esto implica la movilización de recursos y la planificación de eventos que deberán contar con la activa participación de la comunidad educativa, los funcionarios públicos y la sociedad civil. Se espera que estas actividades incluyan campañas de sensibilización, foros de debate, encuentros comunitarios y programas educativos enfocados en la importancia de la vida desde la concepción y el rol central de la familia en el bienestar social.

La promulgación de la Ley 32671 conlleva, además, la derogación de la Ley 23466, que previamente establecía el segundo domingo de septiembre como el “Día de la Familia”. Este cambio no es meramente una cuestión de fechas, sino que denota una reorientación estratégica y una ampliación del enfoque. Al pasar de una conmemoración puntual a un mes completo, la nueva legislación pretende ofrecer un marco temporal más extenso y robusto para la reflexión, el debate y la implementación de políticas que fortalezcan la institución familiar. Esta extensión temporal sugiere un compromiso más profundo y sostenido por parte del Estado en la promoción de la vida y la familia.

Milagros Jáuregui de Aguayo, congresista y autora del proyecto que culminó en la Ley 32671, ha sido una de las voces más enfáticas en la defensa de esta iniciativa. Según declaraciones recogidas de una nota del congreso peruano, la legisladora afirmó que “la familia sigue siendo el principal espacio de formación de las personas y el soporte más importante de nuestra sociedad. Defenderla es construir un Perú con mayor unidad, solidaridad y esperanza”. Jáuregui de Aguayo argumentó durante el debate parlamentario que el fortalecimiento de la familia se traduce directamente en el fortalecimiento de las bases de la nación. Subrayó que, al consolidar las estructuras familiares, se promueve “una sociedad con mayor cohesión, solidaridad y compromiso con el bien común”, elementos esenciales para el progreso y la estabilidad nacional. Su visión subraya la creencia de que una sociedad con familias sólidas está mejor equipada para enfrentar desafíos internos y externos.

Expertos en demografía y sociedad han acogido esta ley con notable interés, contextualizándola dentro de los desafíos contemporáneos del país. Carlos Polo, director de la Oficina para Latinoamérica del Population Research Institute, manifestó a ACI Prensa este 20 de junio que “esta ley cobra especial relevancia en un contexto en el que el Perú enfrenta una preocupante crisis de natalidad y un progresivo envejecimiento poblacional, fenómenos que comprometen el futuro desarrollo del país”. La perspectiva de Polo resalta la urgencia de medidas que incentiven y protejan la vida y la formación familiar como respuesta a estas tendencias demográficas que podrían tener profundas implicaciones económicas, sociales y culturales a largo plazo para el Perú.

Polo enfatizó la definición y el papel insustituible de la familia en este escenario. “La familia, conformada por padre, madre e hijos, constituye el principal espacio donde se transmite la vida, se forman valores, se educa a las nuevas generaciones y se construyen ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad”, añadió el experto. Esta visión tradicional de la familia es central para los promotores de la ley, quienes la consideran la unidad fundamental para la reproducción social y cultural. En esta célula básica se inculcan los principios éticos, se forjan las identidades personales y se preparan a los individuos para su integración activa y constructiva en la sociedad.

En sus conclusiones, el líder provida Carlos Polo reiteró la trascendencia de esta nueva legislación, afirmando que “promover y fortalecer la familia significa generar las condiciones culturales necesarias para asegurar la continuidad, estabilidad y prosperidad de nuestra nación”. La ley, por tanto, no es solo una declaración simbólica, sino una herramienta para cultivar un entorno social y cultural que valore la procreación, la educación intrafamiliar y la cohesión generacional. Se espera que, a través de las actividades y la sensibilización generadas durante el mes de junio, el Perú pueda sentar las bases para una sociedad más unida, esperanzada y resiliente frente a los retos del siglo XXI.

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