12 junio, 2026

La Conferencia Episcopal Española (CEE) celebró la edición 2025 de los prestigiosos Premios BRAVO, un evento que anualmente reconoce la excelencia en la comunicación social desde una perspectiva de valores humanos y cristianos. La gala, que tuvo lugar el lunes 18 de mayo en la emblemática sala de plenos de la CEE en Madrid, reunió a destacadas figuras del periodismo, la cultura y la comunicación. En esta ocasión, la ceremonia estuvo marcada por la inspiradora intervención del periodista José Luis Pérez, galardonado con el Premio BRAVO de Televisión, quien desgranó las claves para una comunicación efectiva que ensalce la dignidad humana. Sin embargo, un nombre resonó con particular interés por su ausencia: la popular cantante Rosalía, cuya no comparecencia ha desatado una ola de especulaciones que la vinculan a la esperada visita del Papa León XIV a España.

Organizados por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales (CECS), bajo la presidencia de Mons. José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena, los Premios BRAVO, con una trayectoria que se remonta a 1971, sirvieron de plataforma para un profundo debate sobre el papel de los medios en la sociedad actual. José Luis Pérez, en su emotiva alocución en nombre de todos los premiados, abordó la cuestión fundamental de cómo se articula la comunicación para realzar la dignidad inherente a cada persona.

El periodista articuló una serie de principios esenciales. El primero, inspirado en el célebre pensamiento de Baltasar Gracián, subrayó la importancia de “hacer el bien, pero hacerlo poco y muchas veces”, un enfoque que encontró un brillante ejemplo en la campaña #TanComoTú de Down España, merecedora del Premio BRAVO en la categoría de Publicidad por su impactante mensaje inclusivo.

Una segunda clave reside en la “tenacidad”, cualidad que Pérez atribuyó a la trayectoria artística de Rosalía, reconocida por su álbum ‘Lux’. Su ausencia física en la gala, a pesar del galardón, generó un notable revuelo entre los asistentes y la prensa.

El tercer pilar de una comunicación digna, según Pérez, es la “valentía” de no “adorar al poder”, una postura que a menudo se ve coartada por el miedo. Esta convicción fue encarnada por el creador de contenido Carlos Roca, cuyo podcast ‘Roca Project’ fue distinguido con otro Premio BRAVO por su audacia y originalidad en la creación de contenido independiente.

La “búsqueda de la unidad”, sin caer en la “tentación diabólica de la uniformidad”, constituyó el cuarto ingrediente vital para Pérez. En este sentido, destacó la obra de Javier Cercas, autor del libro ‘El loco de Dios’, cuya génesis estuvo ligada al viaje del Papa Francisco a Mongolia, un evento que el entonces Pontífice realizó con la misión de tender puentes y fomentar el diálogo interreligioso, marcando un hito en su pontificado.

El quinto aspecto abordado por Pérez fue la imperiosa necesidad de contar con “principios”, herramientas fundamentales “para entender las cosas de lo divino, pero también de lo humano”, un valor que el periodista asoció al premio otorgado al espacio ‘Los domingos’, reconociendo su capacidad para abordar temas trascendentales.

Asimismo, Pérez defendió la “búsqueda de la verdad” como un compromiso irrenunciable, ejemplificado por la labor de la Fundación COPE, institución que durante tres décadas ha formado a innumerables periodistas, inculcándoles la ética y el rigor profesional indispensables en la profesión.

El presentador televisivo añadió el “periodismo comprometido” a la lista, una cualidad que reconoció en la labor de Eva María Cañas y María Criado, responsables de comunicación de la Diócesis de Salamanca, también galardonadas por su dedicación y eficacia en la difusión de mensajes institucionales.

Finalmente, el “amor” fue identificado como un ingrediente insustituible en la comunicación de la dignidad humana, presente en iniciativas solidarias como la campaña ‘Adopta un comercio’, surgida como respuesta a la devastadora DANA en Valencia, demostrando el poder de la conexión humana ante la adversidad.

La culminación de este inspirador discurso fue una referencia al Premio BRAVO especial concedido póstumamente al periodista Fernando Ónega, donde José Luis Pérez enfatizó la máxima de “poner siempre a la persona primero”, un legado perdurable y fundamental en el ámbito de la comunicación.

La ausencia de Rosalía fue, sin duda, uno de los puntos más comentados de la velada. La artista, galardonada por su innovador álbum, no pudo recoger su premio, y la sala se llenó de expectación ante las palabras del secretario de la CECS y director de comunicación de la CEE, el sacerdote José Gabriel (Josetxo) Vera. “Hemos adquirido el compromiso de entregarle el Premio BRAVO a Rosalía. No sé en qué concierto se lo vamos a entregar, todavía, pero estamos en ello”, afirmó Vera, dejando abierta la puerta a una futura entrega. Esta situación, unida a la cercanía de la muy esperada visita del Papa León XIV a España, ha avivado las conjeturas. Fuentes cercanas a la organización sugieren que Rosalía podría ser una de las ‘sorpresas’ guardadas para la agenda del Santo Padre en suelo español, donde ya se ha confirmado la participación de otras luminarias del espectáculo y la cultura, como Antonio Banderas, Niña Pastori y David Bustamante. La posible aparición de la cantante junto al Pontífice añadiría un elemento de gran relevancia mediática y cultural a un evento ya de por sí trascendente.

El broche final a la ceremonia lo puso Mons. José Manuel Lorca Planes, quien en su discurso de clausura rememoró aspectos fundamentales del mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales. El prelado enfatizó la necesidad de que la interacción entre personas y tecnologías se construya sobre tres pilares inquebrantables: la educación, la cooperación y la responsabilidad. Respecto a este último, detalló que debe materializarse en seis retos cruciales para la comunicación actual: la honestidad, la transparencia, la valentía, la capacidad de visión, el deber de compartir conocimientos y el derecho fundamental a la información.

Mons. Lorca Planes calificó a todos los premiados como “agentes de la convivencia y de la comunicación”, felicitándolos efusivamente por su invaluable contribución al objetivo común de “construir una humanidad mejor”. Su intervención fue un reconocimiento explícito a un trabajo que, en sus propias palabras, constituye un “servicio a la dignidad de todos los hombres y de todas las mujeres de este tiempo”.

En resumen, los Premios BRAVO 2025 de la CEE no solo celebraron la excelencia periodística y comunicativa, sino que también reafirmaron el compromiso de la Iglesia con la difusión de valores que engrandecen la condición humana. La gala, con sus reconocimientos y sus misterios, especialmente el que rodea a Rosalía y su posible vínculo con la próxima llegada del Papa León, deja una profunda reflexión sobre el poder de una comunicación arraigada en la verdad, el compromiso y, sobre todo, el respeto incondicional por la dignidad de cada persona.

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