30 noviembre, 2022

En Nápoles, en el año 1700, Santa María Francisca de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco, vivió y fue admirable por soportar muchas y continuas pruebas, mostrando una gran paciencia, penitencia y amor a Dios y a las almas. Su mayor amor era Nuestro Señor, y ofreció todos sus sufrimientos por la conversión de los pecadores y las almas del purgatorio.

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