

La Virgen de las Nieves en Coracora. Crédito: ANDINA/Editora Perú.
Tras el potente movimiento telúrico que sacudió el surandino peruano, las autoridades eclesiásticas locales han manifestado su profundo alivio al confirmar que la emergencia no dejó consecuencias trágicas ni destrozos de gran magnitud en la zona más cercana al epicentro. El suceso ha movilizado tanto a la Iglesia como a los organismos gubernamentales.
Un fenómeno telúrico que alarmó al sur del país
El temblor, que alcanzó una magnitud de 7.2, se registró en horas de la tarde, específicamente a la 13:00 (hora local). Los reportes oficiales del Instituto Geofísico del Perú situaron el epicentro a tan solo 35 kilómetros del poblado de Coracora, situado en la provincia de Parinacochas, dentro del departamento de Ayacucho. La onda sísmica logró percibirse con fuerza en diversas regiones del territorio nacional, alcanzando incluso a sentirse en Lima, la capital peruana.
En medio de este escenario, el presbítero Joel Abad, quien ejerce como administrador parroquial en Coracora, ofreció declaraciones a los medios para detallar la situación vivida por los habitantes de la localidad andina.
“No hay daños considerables y por eso le damos gracias infinitamente a Dios y a nuestra Madre, nuestra santa patrona, la Virgen de las Nieves”, indicó el sacerdote en entrevista concedida a EWTN Noticias este viernes 21 de agosto.
Afectaciones menores en infraestructura y respuesta institucional
Si bien las estructuras principales resistieron el embate del movimiento telúrico, se registraron ciertos desperfectos en edificaciones antiguas. El templo local, cuya construcción data del año 1869, sufrió daños superficiales que agravaron grietas preexistentes. El sacerdote recordó que existe un plan de restauración pendiente de validación por parte del Ministerio de Cultura, al tratarse de un inmueble catalogado como patrimonio nacional.
En el ámbito social, el clérigo señaló que la población experimentó momentos de gran tensión, viéndose obligada a evacuar los inmuebles para buscar zonas seguras. Como medida preventiva, las autoridades locales instalaron una mesa de trabajo multisectorial para coordinar acciones ante la posible ocurrencia de réplicas sísmicas.
Por otro lado, los reportes oficiales emitidos por el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Ayacucho, replicados por la agencia estatal ANDINA, contabilizaron un total de tres personas con lesiones leves y 33 inmuebles dañados en la provincia de Parinacochas. Los perjuicios se distribuyeron en los distritos de Pullo con 12 casos, Coracora con 7, Chumpi con 3, y Upahuacho con 2, además de reportarse daños en seis centros educativos.
Pronunciamiento de la jerarquía eclesiástica
Desde la jurisdicción eclesiástica de Caravelí, el Obispo Prelado, Monseñor Francisco Castro Lalupú, expresó su solidaridad y cercanía espiritual con los pobladores afectados por el fenómeno natural.
“Desde Lima, donde me encuentro participando en la Asamblea Plenaria del Episcopado Peruano, he tomado contacto con nuestros párrocos y religiosas, quienes, gracias a Dios, se encuentran bien”, precisó en un comunicado el obispo, quien también desempeña funciones como presidente del consejo económico de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP).
El jerarca católico enfatizó que continúa el monitoreo sobre las comunidades rurales y los sectores de mayor vulnerabilidad para evaluar si requieren asistencia humanitaria urgente. Finalmente, el prelado invocó la protección de la advocación mariana tradicional de la región, pidiendo fortaleza y solidaridad para los damnificados.








