6 septiembre, 2026

Crédito: Vasilkovsky Michael/Shutterstock.

Una trágica explosión de material pirotécnico registrada durante los festejos patronales en el Estado de México cobró la vida de al menos 9 personas y dejó a decenas de heridos, un suceso que ha enlutado a la comunidad católica y generado reacciones de solidaridad en todo el territorio nacional.

El incidente tuvo lugar la noche del sábado 5 de septiembre en las instalaciones de la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz, situada en la comunidad de Santa María Canchesdá, perteneciente al municipio de Temascalcingo. La detonación se produjo de manera imprevista en plena celebración de las Vísperas, según confirmó un reporte oficial emitido por la Diócesis de Atlacomulco, instancia encabezada por el obispo monseñor Adolfo Miguel Castaño Fonseca.

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Ante la magnitud de los hechos, el jerarca católico manifestó su profundo pesar y consternación, haciendo extensivo su pésame a los allegados de las víctimas fatales y a todos los feligreses afectados por el impacto de este lamentable acontecimiento.

“Los encomendamos a la misericordia de Dios, pidiendo que les conceda el descanso eterno y que dé fortaleza y consuelo a sus familiares”, expresó el prelado mediante un pronunciamiento público.

Asimismo, las autoridades eclesiásticas confirmaron que dos sacerdotes que se encontraban en el lugar resultaron lesionados. Los presbíteros Fernando Chávez Cruz y Javier Sánchez Montes recibieron atención médica inmediata en un centro de salud local y, de acuerdo con los reportes médicos actualizados, se encuentran fuera de peligro.

Monseñor Castaño hizo un llamado urgente a las comunidades religiosas, consagrados y feligreses en general para unirse en oración por los afectados, enfatizando que la fe debe manifestarse también a través de una actitud activa de fraternidad hacia quienes atraviesan este momento de sufrimiento.

Colapso estructural y balance de víctimas

De acuerdo con información recabada por medios locales como el diario La Jornada, la fuerza de la detonación provocó el colapso parcial del techo del recinto donde se almacenaban los artificios pirotécnicos. La estructura cayó de manera repentina sobre los asistentes que se encontraban en el interior, elevando considerablemente el número de afectados.

El saldo preliminar indica que ocho personas perdieron la vida de forma instantánea en el sitio de la tragedia, mientras que una víctima más falleció mientras recibía atención médica especializada en las instalaciones del Hospital General de Atlacomulco, nosocomio al cual fueron canalizados la mayoría de los lesionados, cuyo número total asciende a 24 personas.

Movilización de apoyo humanitario y redes de ayuda

Frente a la crisis hospitalaria y el desamparo de los afectados, la diócesis local implementó a través de sus plataformas digitales una campaña de recolección de insumos para solventar las necesidades más apremiantes de los pacientes internados y sus familias.

“Las personas heridas atendidas en el Hospital General de Atlacomulco y sus familias necesitan apoyo. Como comunidad cristiana, podemos ejercer las obras de misericordia de manera real y organizada”, destacó la institución mediante un mensaje difundido en redes sociales.

Las autoridades eclesiásticas detallaron que se requiere con urgencia material de curación y medicamentos específicos, entre los que destacan gasas estériles, bultos quirúrgicos, batas azules desechables, mascarillas de oxígeno, cefotaxima, vaselina, pañales para adulto, así como analgésicos como paracetamol e ibuprófeno.

De igual forma, se solicitó la colaboración de la ciudadanía para asistir a los familiares que permanecen a la intemperie a las afueras del hospital, proveyéndoles víveres básicos como agua, alimentos y café, además de brindarles acompañamiento emocional. “Que nuestra caridad sea el rostro de Cristo en medio del dolor de nuestra comunidad”, concluyó el comunicado oficial.

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