28 junio, 2026

La incertidumbre legal se cierne sobre cientos de miles de migrantes haitianos y sirios en Estados Unidos luego de una reciente determinación de la Corte Suprema. El tribunal máximo del país permitió que avancen los cambios al Estatus de Protección Temporal (TPS) impulsados por la administración del expresidente Donald Trump, con lo cual la resolución definitiva de este asunto recae ahora en el Congreso estadounidense. Ante este escenario, monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami, ha alzado su voz para urgir a los legisladores a salvaguardar a estos beneficiarios, advirtiendo sobre las graves repercusiones humanitarias y económicas que implicaría el fin de este programa.

El Estatus de Protección Temporal es un mecanismo legal que permite a ciudadanos de naciones que experimentan conflictos armados, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias, residir y trabajar de forma lícita en Estados Unidos por un periodo determinado. Haití, por ejemplo, recibió esta designación inicialmente a raíz del devastador terremoto que asoló el país caribeño en 2010, un evento que dejó una profunda cicatriz en su infraestructura y sociedad. La continuidad de este estatus ha sido crucial para miles de haitianos que han reconstruido sus vidas en territorio estadounidense.

En una entrevista concedida a Veronica Dudo para el programa “EWTN News Nightly” el 26 de junio de 2026, monseñor Wenski abordó el dictamen de la Corte Suprema. El prelado indicó que la decisión “no fue inesperada”, explicando que un tribunal de orientación conservadora tiende a evitar la creación de leyes desde la judicatura. Según Wenski, la Corte ha optado por “devolver la pelota al Congreso”, que es el poder gubernamental explícitamente encargado de la formulación y aprobación de la legislación en el país. Esta interpretación subraya la naturaleza política y legislativa que ahora adquiere el futuro del TPS.

El arzobispo de Miami enfatizó la necesidad urgente de acción en el Senado de Estados Unidos. Hizo un llamado explícito para que el Senado apruebe la legislación que ya fue refrendada en la Cámara de Representantes, la cual propone extender la protección del TPS para los migrantes haitianos por tres años adicionales. En abril, la Cámara Baja aprobó la propuesta legislativa H.R. 1689, que contempla la extensión del TPS para los haitianos hasta el año 2029. Monseñor Wenski ha instado a los senadores a dar luz verde a esta medida para que pueda convertirse en ley, una petición que también ha articulado en una columna para la Arquidiócesis de Miami, reforzando la postura institucional de la Iglesia.

El fin de las protecciones del TPS, advirtió monseñor Wenski, podría desencadenar una severa crisis humanitaria. Utilizando una poderosa metáfora, describió la situación en Haití como “una casa en llamas”, haciendo hincapié en la fragilidad y los desafíos persistentes que enfrenta la nación caribeña. Cuestionó la viabilidad de una deportación masiva, señalando: “Sería difícil imaginar cómo se podría deportar a 350.000 personas, muchas de las cuales han estado aquí desde el terremoto de 2010 y han construido sus vidas en este país… y es inconcebible pensar que eso podría hacerse sin provocar una tremenda catástrofe humanitaria”. Sus declaraciones ponen de manifiesto la arraigo de estas comunidades en Estados Unidos y las consecuencias devastadoras de una desestabilización forzosa.

Además de las implicaciones humanitarias, el arzobispo resaltó la significativa contribución económica de numerosos migrantes haitianos, especialmente en sectores críticos como el de la salud. “Los haitianos trabajan; no reciben subsidios públicos. No son una carga pública. Trabajan, y muchos de ellos trabajan en el sector de la salud”, afirmó. Esta fuerza laboral es vital, y su salida forzada generaría un vacío. En el ámbito de la propia Arquidiócesis de Miami, explicó Wenski, muchos beneficiarios del TPS desempeñan funciones esenciales en residencias de ancianos católicas y otros ministerios de salud, demostrando su integración y valiosa aportación a las comunidades locales. La revocación de sus permisos de trabajo no solo afectaría profundamente a estas personas, sino que también tendría un impacto económico considerable en toda la región.

Ante la posibilidad de un futuro incierto, la Arquidiócesis de Miami se prepara para ofrecer apoyo a los migrantes afectados. A través de sus Servicios Legales Católicos, la diócesis busca acompañar a los beneficiarios del TPS, explorando alternativas y soluciones legales para su situación. Sin embargo, monseñor Wenski reiteró que, en última instancia, una reforma migratoria que sea duradera y efectiva debe surgir del trabajo del Congreso. Concluyó con una clara analogía: “La pelota está en la cancha del Senado”, subrayando que el poder legislativo tiene la responsabilidad y la oportunidad de forjar un camino hacia la estabilidad para estas comunidades. Este llamado refleja la postura de la Iglesia en la defensa de la dignidad humana y la búsqueda de soluciones compasivas y justas ante los desafíos migratorios.

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