El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado duras críticas contra el Papa León XIV y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, tras una reunión en el Vaticano donde se discutieron la inmigración y el conflicto con Irán. Los comentarios del político estadounidense, vertidos en su plataforma Truth Social, han reavivado las tensiones entre la administración republicana y la Santa Sede, particularmente en lo que respecta a la proliferación nuclear.
El incidente se desencadenó luego de que el alcalde Johnson se reuniera con el Pontífice en el Vaticano el 28 de mayo de 2026. Según reportes del propio alcalde de Chicago, la conversación con el Santo Padre abordó temas cruciales como la compleja situación migratoria en Estados Unidos y el prolongado conflicto en Oriente Medio que involucra a Irán. Johnson compartió en sus redes sociales imágenes de la reunión, que incluían el intercambio de regalos y momentos de oración junto al Papa León, quien es oriundo de Chicago.
Dos días después de la reunión, el 30 de mayo, Donald Trump reaccionó con contundencia. Desde su perfil en Truth Social, el exmandatario publicó una serie de mensajes donde no solo descalificó al alcalde de Chicago, tildándolo de “inútil”, sino que también dirigió una advertencia clara sobre la capacidad nuclear iraní. “Alguien debería explicarle al Papa que el alcalde de Chicago es un inútil y que Irán no puede tener un arma nuclear”, escribió Trump, acompañando su texto con capturas de pantalla de las publicaciones del alcalde.
Esta no es la primera vez que Trump vincula al Papa León con una supuesta intención de que Irán desarrolle armamento nuclear. El exmandatario ha insistido en estas afirmaciones en repetidas ocasiones, aunque sin presentar pruebas que las respalden. La controversia subraya una profunda discrepancia ideológica y política entre ambas figuras, especialmente en lo relativo a la política exterior y la seguridad global.
Desde el Vaticano, el Papa León ha rechazado categóricamente tales acusaciones. A principios de mayo, el 5 de mayo de 2026, durante una declaración en Castel Gandolfo, el Pontífice enfatizó la postura inquebrantable de la Iglesia Católica: “La Iglesia lleva años pronunciándose en contra de todas las armas nucleares”, afirmó el Santo Padre. Esta declaración reafirma un compromiso histórico de la Santa Sede con el desarme nuclear y la paz mundial, principios que han sido pilares de la diplomacia vaticana por décadas.
En sintonía con las palabras del Papa, el Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, complementó la posición de la Santa Sede. El Cardenal Parolin declaró que el Vaticano “siempre ha trabajado, y seguirá trabajando, por el desarme nuclear”, dejando en claro la continuidad de esta política. Este enfoque diplomático se contrapone directamente a la retórica de Trump, quien parece interpretar cualquier apertura o diálogo con Irán como una debilidad o un apoyo implícito a su programa nuclear.
Las fricciones entre Trump y el Papa León no son recientes. En abril de 2026, el expresidente ya había criticado duramente al Pontífice, calificándolo de “débil en materia de delincuencia” y “terrible en política exterior”. En aquella ocasión, Trump llegó a declarar que “no es fan” del Papa León XIV, evidenciando una animosidad personal y política que trasciende las diferencias doctrinales. Estas declaraciones reflejan el desacuerdo de Trump con las posturas públicas del Santo Padre, quien ha denunciado reiteradamente la guerra liderada por Estados Unidos contra Irán y ha hecho llamados insistentes a la paz en medio del conflicto en curso.
A pesar de las críticas y la presión política, el Papa León ha mantenido su firmeza. El líder espiritual ha expresado públicamente que “no le teme a la administración Trump ni a hablar abiertamente sobre el mensaje del Evangelio”. Esta declaración subraya la determinación del Pontífice de cumplir con lo que considera su misión pastoral y profética, sin ceder ante las injerencias políticas externas, incluso de figuras tan influyentes como el expresidente de Estados Unidos.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni la oficina del alcalde de Chicago han respondido a las solicitudes de comentarios sobre las declaraciones de Donald Trump. La ausencia de una respuesta inmediata sugiere una posible cautela diplomática o una evaluación interna de cómo abordar la última arremetida del expresidente, quien sigue siendo una figura influyente en la política estadounidense y global. El choque entre estas figuras prominentes augura un periodo de continuas tensiones en la intersección de la política, la religión y las relaciones internacionales.








