30 noviembre, 2022

 Sábado I Tiempo de Cuaresma

Dt 26, 16-19

Sal 118

Mt 5, 43-48


    La idea del camino, que se nos describe en la primera lectura, describe bien nuestra vida y más en este tiempo cuaresmal. Aquello que Moisés le dijo a su pueblo, nos lo puede decir a nosotros en este momento: “te has comprometido con el Señor a ir por sus caminos”. En la Cuaresma, se nos recuerda que tenemos un camino propio a seguir, un estilo de vida que ir imitando, el cual, ha sido trazado y revelado por Dios.

    Al igual que el pueblo de Dios, nosotros debemos de portarnos de la misma manera: debemos seguirlo sólo a Él. Por su parte, el Señor nos promete ser nuestro Dios, a ayudarnos en todo momento, a hacer de nosotros un pueblo consagrado, estirpe elegida, que dé testimonio de Él en medio del mundo.

    Sólo ese camino nos llevará a la salvación, a la felicidad, a vivir una santa Pascua. Así como el Señor es siempre fiel, así nosotros debemos serle fieles, cumplir su voluntad “con todo el corazón y con toda el alma”. El camino que Dios nos pone es claro y concreto. Por ejemplo, lo que hoy se nos ha dicho en el Evangelio: amar incluso a nuestros enemigos.

    Dios no hace distinción. Él ama a todos, “hace salir el sol sobre malos y buenos. Manda la lluvia sobre los justos y los injustos”, porque es Padre de todos. De esa manera es como nosotros tenemos que amar: “sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto. Así serán hijos de su Padre que está en el cielo”.

    La Palabra de Dios nos sigue interpelando y quiere que en esta Cuaresma sea diferente, que revisemos si el camino que estamos recorriendo es el que Dios desea para nosotros. Si no es así, estamos a tiempo de reajustar nuestra dirección, de orientar nuestra brújula para recorrer el camino que Dios quiere para mí.

    Hoy puede ser un día diferente. ¿Qué te parece si este día, en concreto, recoges la difícil consigna de Cristo: amar a los enemigos? Jesús nos habla muy claro: “si amas solo a los que te aman, ¿qué recompensa merecen?… si saludas sólo a tu hermano, ¿qué haces de extraordinario? Anímate a abrir tu corazón para con todos.

    Tenemos una ardua tarea por hacer. Pero no nos desanimemos. Al contrario, tengamos presente la meta de esta Cuaresma: prepararnos a celebrar la Pascua. Así como Jesús se entregó totalmente por los demás, así como Él sufrió, así como Él perdonó a todos los que lo llevaron a la cruz, así también nosotros “amemos a nuestros enemigos, hablemos bien de los que nos odian y roguemos por los que nos persiguen y calumnian”.

    Seguir a Cristo es asumir su propio estilo de vida, el cual es muy exigente: incluye ser misericordiosos, entregados por los demás, poner buena cara incluso cuando los demás ni nos saludan. Comencemos desde hoy a seguir fielmente las huellas del Maestro y consagremos nuestra vida a su servicio. No tengas miedo de buscar ser agradable a los ojos de Dios, al contrario, haz tuya la enseñanza de Jesús: “sé perfecto, como tu Padre celestial es perfecto”.

Pbro. José Gerardo Moya Soto

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Pbro José Gerardo Moya Soto

"Que la homilía pueda ser «una intensa y feliz experiencia del Espíritu, un reconfortante encuentro con la Palabra, una fuente constante de renovación y de crecimiento» (Evangelii gaudium 135). Cada homileta, haciendo propios los sentimientos del apóstol Pablo, reaviva la convicción de que «en la medida en que Dios nos juzgó aptos para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos: no para contentar a los hombres, sino a Dios, que juzga nuestras intenciones» (1Ts 2, 4)". Directorio Homilético 2014 (Decreto)

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