Un informe universitario advierte sobre el desplome demográfico y la grave transformación de los hogares españoles
Un exhaustivo análisis elaborado por el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social de la Universidad CEU San Pablo ha puesto de relieve la profunda transformación que experimenta el modelo tradicional de convivencia en el país. El documento, titulado «Hundimiento y recuperación de la familia», examina medio siglo de estadísticas oficiales y registros internacionales para evaluar el impacto socioeconómico de estos cambios.
El trabajo académico constata un debilitamiento generalizado de los vínculos formales, evidenciando que las estructuras basadas en la estabilidad conyugal y la descendencia atraviesan un momento crítico con repercusiones directas sobre el futuro demográfico y el bienestar general.
Un drástico descenso en la nupcialidad y mayor inestabilidad
Las dinámicas de unión han sufrido una modificación radical desde la década de 1970. Mientras que en 1976 más del 85% de los españoles contraían matrimonio antes de cumplir los treinta años, hoy en día este porcentaje se sitúa por debajo del 15%. Los expertos advierten que las proyecciones actuales apuntan a que la mitad de los ciudadanos no se casarán jamás.
Asimismo, la naturaleza de las ceremonias también se ha transformado profundamente. Hace cincuenta años predominaban abrumadoramente los enlaces de carácter canónico, mientras que en la actualidad tan solo el 17% de las uniones entre personas de distinto sexo corresponden a la vía religiosa, abarcando a su vez a otras confesiones minoritarias.
En paralelo, la duración de los compromisos legales se ha acortado de manera notable. Los datos señalan que en torno al 50% de los matrimonios legales concluye en ruptura, una incidencia todavía mayor en el caso de las uniones de hecho debido a la ausencia de un marco formal y a la mayor facilidad para disolver el vínculo. Como reflejo de esta evolución, el 53% de las madres que tuvieron un hijo en 2024 no estaban casadas, frente a una proporción inferior al 2% registrada en 1976.
La natalidad en mínimos históricos
El indicador de fecundidad en España refleja una situación calificada por los investigadores como alarmante. La tasa media ha pasado de 2,77 hijos por mujer en 1976 —cifra que superaba el nivel de reemplazo generacional situado en 2,1— hasta alcanzar el 1,07 en el año 2024, un valor considerado muy insuficiente para garantizar la sostenibilidad poblacional.
El informe detalla que los nacimientos de madres de nacionalidad española han experimentado un retroceso del 68% entre 1986 y 2024, con caídas que superan el 80% en provincias como Asturias, Orense o Vizcaya. Además, mientras que antaño menos del 10% de las mujeres concluían su etapa fértil sin descendencia, las estimaciones actuales señalan que cerca del 40% de las mujeres en edad fértil podrían no tener hijos ni, por consiguiente, descendencia directa en el futuro.
Proliferación de hogares unipersonales y reducción de la familia extensa
Como consecuencia directa de estas alteraciones demográficas, la morfología de los hogares españoles ha mutado sustancialmente. A principios de la década de 1970, las viviendas habitadas por una sola persona representaban menos del 2%, mientras que los núcleos de cinco o más miembros abarcaban al 52% del total. En la actualidad, el 11% de la población reside en solitario y los hogares numerosos se encuentran por debajo del 16%.
Esta fragmentación ha propiciado un incremento estimado en más de tres millones de viviendas adicionales respecto a las que habrían sido necesarias de haberse conservado los patrones tradicionales de convivencia estable.
Propuestas para la revitalización del núcleo familiar
Ante este escenario, los responsables del estudio proponen un conjunto de medidas orientadas a revertir las tendencias observadas en las últimas décadas. Entre las iniciativas planteadas figuran revalorizar socialmente el matrimonio estable y temprano, otorgar un tratamiento fiscal más favorable a los matrimonios con hijos y facilitar el acceso a la primera vivienda para los jóvenes que contraigan nupcias.
Asimismo, el centro universitario sugiere reformar la legislación sobre el divorcio para potenciar la estabilidad de los vínculos legales, recomendar la custodia compartida como criterio preferente en los procesos de separación y ampliar los plazos legales de disolución cuando existan menores de edad involucrados, con el fin de proteger el bienestar de las futuras generaciones.








