27 marzo, 2026

FORT WORTH, Texas — Cientos de jóvenes católicos se congregaron este fin de semana en la Diócesis de Fort Worth, Texas, para la conferencia SEEK 2026, un evento que se ha consolidado como un punto de encuentro clave para la formación de las nuevas generaciones dentro de la fe. En un ambiente de fervor y reflexión, una sala repleta de asistentes, en su mayoría hombres jóvenes, se sumergió en una profunda discusión sobre el significado de la masculinidad auténtica, arraigada en los principios de Jesucristo y la enseñanza de la Iglesia Católica.

El foro central estuvo a cargo de John Bishop, fundador y director ejecutivo de Forge, una organización dedicada al apoyo familiar con un énfasis particular en la formación de la masculinidad. En su intervención, Bishop desafió a los jóvenes a trascender las meras inclinaciones instintivas, instándolos a vivir una vida con un propósito superior, guiada por ideales trascendentes. “Ustedes son mucho más que sus deseos más básicos”, afirmó el orador, “están llamados a buscar una existencia elevada, motivada por un fin superior”.

La charla de Bishop, titulada “Dios creó a los hombres”, exploró la narrativa bíblica de la creación, centrándose en la figura de Adán, el primer hombre. Con un enfoque didáctico y a veces con toques de humor, Bishop describió cómo Adán, al abrir los ojos por primera vez, contempló a Eva. El orador enfatizó la pureza de esa primera mirada, libre de concupiscencia, un punto crucial para entender la visión católica de la sexualidad y la dignidad humana.

Citando la “Teología del Cuerpo” de San Juan Pablo II, Bishop explicó que Adán percibió el cuerpo de Eva no como un objeto de deseo, sino como una manifestación tangible de su alma, un reflejo de su ser interior. Esta profunda comprensión llevó a Adán a reconocer tanto la dignidad intrínseca de Eva como su propia identidad, entendiendo que ambos estaban hechos para el don mutuo, para entregarse el uno al otro en amor y respeto. “Adán comprendió quién era ella y quién era él: seres creados para ser un regalo recíproco”, precisó Bishop.

Sin embargo, el discurso de Bishop tomó un giro más grave al abordar el papel de Adán frente a la tentación en el Jardín del Edén. “¿Qué hizo Adán cuando la serpiente entró en el jardín?”, preguntó, para luego responder con una crítica contundente: “¡Nada! El pecado más extendido, nocivo y corrosivo que impera entre los hombres del mundo es nuestra inacción”.

Bishop denunció la pasividad masculina en diversos contextos: la indiferencia ante el pecado de los hermanos, el silencio frente a la objetivación de las mujeres e incluso la distracción en la vejez mientras la cultura se desmorona. “Cuando vemos a nuestros semejantes caer en el pecado, nos quedamos de brazos cruzados. Cuando nuestras hijas se exponen de manera inapropiada, no decimos una palabra. Cuando somos abuelos y observamos cómo la sociedad se desvía, preferimos ver televisión”, aseveró, señalando una desconexión entre el llamado a la responsabilidad y la realidad de la vida cotidiana.

El mensaje central fue un llamado inequívoco a la acción. “¡Están convocados a actuar!”, exhortó Bishop a la audiencia. Subrayó que, a pesar de las dudas o el temor, el primer paso es crucial. La imagen de Dios, argumentó, reside en un hombre que vive plenamente su propósito. “Numerosos estudios demuestran que cuando un hombre de bien actúa con determinación, cuando sigue a Cristo con todo su ser, el impacto de su vida se multiplica de manera incomprensible”, afirmó, inspirando a los jóvenes a abrazar su vocación con valentía.

La resonancia de estas palabras fue palpable entre los asistentes. Patricio Parra, estudiante de segundo año de la Universidad Texas A&M, compartió con la Agencia Católica de Noticias (CNA) su impresión sobre la charla de Bishop. Parra destacó cómo él y sus amigos perciben que “la sociedad a menudo etiqueta la masculinidad como algo tóxico”. Explicó que existe un profundo anhelo en su generación por redescubrir lo que significa ser un hombre íntegro, ya que los modelos masculinos actuales, a menudo encontrados en plataformas digitales como YouTube, “están distorsionados” y carecen de un fundamento sólido.

Para Parra, la idea de Adán percibiendo la belleza física de Eva de forma inseparable de su belleza interior y reconociendo su dignidad, fue uno de los puntos más impactantes. “Debemos esforzarnos por alcanzar esa masculinidad”, dijo, refiriéndose a una masculinidad que valora y protege la dignidad del otro.

El joven estudiante también compartió tres consejos clave de Bishop que se llevó consigo:
Primero, la aceptación del sufrimiento como camino hacia la santidad. “No hay gloria sin la cruz, ni santidad sin padecimiento; por lo tanto, atrévanse a sufrir un poco”, rememoró Parra. Bishop invitó a los jóvenes a someter sus cuerpos a desafíos, asegurando que cualquier dificultad enfrentada hoy rendirá frutos para otros, incluidos sus futuros hijos, quienes buscarán emularlos.
En segundo lugar, la inversión en amistades masculinas robustas y edificantes. El orador enfatizó la importancia de rodearse de hombres que se animen mutuamente en el camino hacia la santidad, formando una red de apoyo y crecimiento espiritual.
Finalmente, Bishop aconsejó emular a San José, a quien describió como “uno de los hombres más viriles de la Escritura” después de Adán. “José nunca pronunció una palabra; solo conocemos sus acciones. Deberíamos hacer lo mismo: callar y actuar”, recordó Parra.

Inspirado por este último consejo, Parra mostró un gesto que él y sus amigos de Texas A&M crearon para simbolizar el “¡Cállate y actúa!”. Un movimiento de cerrar una cremallera sobre la boca seguido por la letra “A” formada con los dedos, encapsula la filosofía de llevar la fe a la acción. “¡No solo hables de invitar a salir a una chica; hazlo! ¡No solo pienses en el seminario; ve y hazlo!”, exclamó Parra con entusiasmo, ilustrando la aplicación práctica de estos principios en la vida diaria de los jóvenes católicos.

La conferencia SEEK 2026, a través de voces como la de John Bishop y el testimonio de jóvenes como Patricio Parra, ha reiterado la urgente necesidad de una masculinidad arraigada en la fe y la acción, ofreciendo una brújula clara para los hombres jóvenes que buscan vivir con propósito y autenticidad en un mundo que a menudo les presenta mensajes confusos sobre su identidad.

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