La Fiscalía Provincial de Madrid ha resuelto archivar una denuncia por un presunto delito de odio que pesaba sobre Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante. La acusación se originó a raíz de las declaraciones del prelado en defensa de la antropología cristiana de la sexualidad y el acompañamiento pastoral de la Iglesia a aquellos que buscan vivir la castidad, distanciándose de posturas fundamentadas en la ideología de género.
La noticia del archivo fue comunicada por el propio obispo Munilla a través de sus redes sociales el pasado 26 de enero de 2026, donde adjuntó la notificación oficial del ministerio público. Este desarrollo pone fin a un proceso iniciado en noviembre de 2025, cuando la denuncia fue interpuesta por la asociación “Tu pueblo y el mío”. Dicha entidad consideró que ciertas reflexiones del prelado sobre las denominadas “terapias de conversión” podrían constituir un acto de humillación, menosprecio o descrédito contra personas por su orientación sexual, tal como lo describe el artículo 510.2 a) del Código Penal español. Este tipo penal prevé penas de prisión de seis meses a dos años y multas de seis a doce meses.
El foco de la controversia se remonta al 16 de mayo de 2025, cuando Monseñor Munilla abordó el tema de las “terapias de conversión” en su programa “Sexto Continente” de Radio María España. En aquella ocasión, el obispo recordó un mensaje que había publicado previamente el 14 de enero de 2025, donde afirmó categóricamente: “Lo que llaman ‘terapia de conversión’, en realidad, no existe. Es tan solo un ‘constructo ideológico del marxismo para impedir a la Iglesia acompañar pastoralmente a las personas con inclinaciones homosexuales, ayudándoles a vivir la virtud de la castidad”.
Estas declaraciones surgieron como una reacción a la decisión del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España de iniciar una investigación contra varias diócesis españolas, bajo sospecha de ofrecer supuestas “terapias de conversión” a individuos con tendencias homosexuales. Monseñor Munilla también había expresado su postura el 23 de enero de 2025 en la plataforma X, tras un encuentro entre la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Monseñor Luis Argüello. En ese momento, el obispo reiteró que “es absolutamente falso que la Iglesia haga terapias de ningún tipo”, aclarando que la institución eclesiástica “acompaña espiritualmente a quienes experimentan heridas afectivas, al tiempo que nos llama a todos a la conversión”. Adicionalmente, calificó como una “mezcla de sainete y tragicomedia” la pretensión de la ministra de que el Tribunal Constitucional interviniera en las condiciones para recibir la Sagrada Comunión.
Durante su emisión radiofónica, Munilla sostuvo además que el término “terapias de conversión” es una herramienta creada “para criminalizar a todos aquellos que cuestionan la nueva antropología” basada en la ideología de género. Su objetivo, según el prelado, sería “acobardar, dominar y, en el fondo, aniquilar el anuncio de la buena nueva que hace la Iglesia, de que Cristo ha venido a sanar el corazón del hombre”.
Al conocer la decisión de la Fiscalía de archivar la causa, Monseñor Munilla reafirmó las cinco consideraciones que ya había expresado al momento de hacerse pública la denuncia inicial. En primer lugar, señaló que “era evidente que la denuncia no tenía recorrido y que únicamente buscaba amedrentar a la Iglesia para que no nos atreviéramos a proponer la antropología cristiana del matrimonio y de la sexualidad”. A su juicio, quienes impulsan este tipo de acciones judiciales buscan “tener las manos libres para imponer una ‘antropología de Estado’ basada en la ‘teoría de género-LGTBI’”.
En segundo lugar, el obispo subrayó que “la Iglesia no puede dejar de predicar el Evangelio del amor vivido en pureza” y que es su “obligación pastoral acompañar a las personas que, libremente, nos pidan ayuda espiritual para vivir en castidad”. Este punto enfatiza la misión evangelizadora y de acompañamiento espiritual que la Iglesia considera inherente a su naturaleza.
En tercer lugar, Munilla calificó de “absolutamente incoherente” y “un auténtico liberticidio” que “quienes dicen defender la libre elección de la propia identidad sexual pretendan coartar la libertad de quienes toman un camino diferente al suyo”. El prelado argumenta que la libertad individual debe ser universal y no selectiva, aplicándose también a quienes optan por un estilo de vida coherente con la enseñanza cristiana.
Posteriormente, añadió que “el colmo del colmo es que la propuesta del amor cristiano pueda llegar a ser objeto de la acusación de delito de odio y de discriminación”, expresando su perplejidad ante la posibilidad de que la fe y sus preceptos sean criminalizados bajo esta premisa.
Finalmente, Monseñor Munilla predijo un sesgo en la cobertura mediática, anticipando que, a diferencia de la amplia difusión que tuvo la denuncia en noviembre, “serán muy pocos los que se hagan eco del archivo” ahora que “se ha demostrado falsa la acusación”. Concluyó con una reflexión sobre la diferencia de objetivos: “¡Es lo que hay! Algunos batallan por el relato; mientras que otros lo hacemos por la verdad de la vida”.
El archivo de esta denuncia cierra un episodio que reavivó el debate en España sobre los límites de la libertad de expresión religiosa y los marcos legales para la protección de la diversidad sexual, destacando la tensión entre diferentes visiones antropológicas en la esfera pública.






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