26 marzo, 2026

Desde el corazón del Vaticano, el Papa León XIV ha emitido un contundente llamado a la comunidad internacional para que mantenga una vigilancia constante y activa, a fin de prevenir que “el horror del genocidio vuelva a asolar a cualquier pueblo”. Su mensaje, pronunciado este miércoles tras la Audiencia General en el Aula Pablo VI, enfatizó también la necesidad imperante de forjar un mundo libre de antisemitismo y de toda forma de persecución.

La intervención del Sumo Pontífice se produce en el marco de la reciente conmemoración del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, celebrado el pasado martes 27 de enero. Esta fecha recuerda el genocidio perpetrado por el régimen nazi alemán contra millones de judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial, una de las páginas más oscuras de la historia de la humanidad. El Papa León XIV subrayó la relevancia de esta memoria histórica para reafirmar un compromiso global con la dignidad humana y la erradicación del odio.

“En esta anual ocasión de doloroso recuerdo, elevo mi súplica al Dios omnipotente por el don de un mundo sin antisemitismo y sin prejuicios, sin opresión ni persecución contra ninguna criatura humana”, expresó el Pontífice con solemnidad. Sus palabras resuenan como un eco de las lecciones aprendidas –y a menudo olvidadas– de los conflictos pasados, instando a una reflexión profunda sobre las raíces del odio y la intolerancia.

En un gesto de renovado compromiso, el Papa León XIV reiteró su insistente petición a las naciones para que permanezcan “siempre atentas” ante la aparición de cualquier manifestación de odio, violencia o discriminación. Este llamado va más allá de la mera observación, implicando una acción proactiva en la construcción de una sociedad global cimentada en el respeto mutuo, la solidaridad y la búsqueda del bien común. La prevención del genocidio, según el Santo Padre, no es solo una cuestión de seguridad, sino un imperativo moral que demanda la colaboración y el esfuerzo conjunto de todos los actores internacionales.

La postura de la Iglesia Católica en esta materia fue reafirmada por el Pontífice a través de una publicación en la red social X. En su mensaje, el Papa recordó la fidelidad de la Iglesia a los principios establecidos en la declaración *Nostra Aetate*, emanada del Concilio Vaticano II en 1965. Este documento marcó un punto de inflexión histórico en las relaciones entre la Iglesia Católica y las religiones no cristianas, promoviendo el diálogo interreligioso, el respeto mutuo y la fraternidad universal.

“Hoy, Día de la Memoria, deseo recordar que la Iglesia permanece fiel a la firme posición de la Declaración #NostraAetate contra todas las formas de antisemitismo, y rechaza cualquier discriminación o acoso por motivos étnicos, de lengua, nacionalidad o religión”, manifestó el Papa León XIV en su perfil. Esta declaración subraya la oposición inquebrantable de la Santa Sede a cualquier ideología que promueva la superioridad de una etnia, lengua, nacionalidad o religión sobre otra, consolidando un mensaje de inclusión y respeto.

Además de sus pronunciamientos desde el Vaticano, el Papa aprovechó su jornada semanal de descanso y trabajo en Villa Barberini, en Castel Gandolfo, para reiterar un llamado urgente a la oración por la paz y al rechazo categórico de la violencia como método para resolver conflictos. En una breve declaración a la televisión pública italiana (RAI) a su salida de la villa, el Pontífice fue conciso pero contundente: “Digo solamente que es necesario rezar mucho por la paz”.

Interrogado por los periodistas acerca de la compleja situación en Oriente Medio, y en particular sobre la presencia de un grupo de ataque naval liderado por el portaaviones estadounidense Abraham Lincoln en aguas de la región, León XIV volvió a enfatizar la primacía del diálogo y la no violencia. “Nosotros, aunque seamos pequeños, podemos alzar la voz y buscar siempre el diálogo, no la violencia, para resolver estos problemas”, afirmó, vinculando una vez más esta reflexión con la memoria del Holocausto y la necesidad de aprender de la historia.

La Audiencia General concluyó, como es habitual, con unas palabras dirigidas a los jóvenes, los enfermos y los recién casados, en un día en que la Iglesia celebra la memoria litúrgica de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia. El Papa León XIV confió a la intercesión de este insigne pensador y teólogo a los enfermos, expresando su deseo de que tanto el ejemplo de vida como las profundas enseñanzas de Santo Tomás sean fuente de consuelo espiritual y fortaleza en sus padecimientos. Así, el mensaje del Papa conjugó la llamada a la acción global con el acompañamiento pastoral de los fieles.

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