**Ciudad del Vaticano —** La figura de Santa Rosa de Lima, la primera santa canonizada del continente americano, fue el eje central de una significativa conferencia académica celebrada recientemente en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Este evento, que congregó a destacadas personalidades eclesiásticas y académicas, sirvió como un profundo preludio a la inminente inauguración de una estatua dedicada a la santa peruana y un mosaico mariano en los históricos Jardines Vaticanos, un gesto que subraya la profunda conexión espiritual y cultural entre Perú y la Santa Sede.
El encuentro, titulado “Santa Rosa de Lima, la primera santa del Nuevo Mundo: reflexiones contemporáneas”, tuvo lugar el pasado 27 de enero en el Aula Magna de la Pontificia Universidad Gregoriana. Fue meticulosamente organizado por la embajada del Perú ante la Santa Sede en colaboración con la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su principal objetivo fue profundizar en la vida y obra de Santa Rosa, analizando su impacto tanto en su contexto histórico como en la actualidad, a la luz de los estudios más recientes sobre su persona.
Una de las intervenciones más destacadas fue la de Sor Raffaella Petrini, presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. Sor Petrini elogió la perenne relevancia de Santa Rosa, describiéndola como una “santa siempre joven” cuya influencia trasciende fronteras. “Rosa ha despertado simpatía y empatía en millones de fieles, no solo en Perú, sino en todo el Nuevo Mundo, y su ejemplo y fama se han extendido por doquier,” afirmó, resaltando la capacidad de la santa para inspirar a través de los siglos.
La autoridad vaticana puso de relieve el “profundo compromiso” de Santa Rosa de Lima con la difusión del Reino de Dios. A pesar de su vida de reclusión en una celda dispuesta en el jardín de su casa, Sor Petrini la calificó como una “apóstol misionero”, demostrando que la evangelización no conoce límites geográficos ni físicos. En anticipación a la dedicación de la estatua en los Jardines Vaticanos, la presidenta de la Gobernación expresó su convicción de que la imagen de la santa seguirá proyectando “el rostro joven y sonriente de quien vive en unión con Cristo” a todos los que la contemplen.
Sor Petrini también recordó la extraordinaria belleza física de la santa, un rasgo que fascinó a sus contemporáneos y que, junto a su profunda fe, la llevó a trascender a la historia de la santidad a la temprana edad de 31 años. Subrayó que, gracias a la iniciativa de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), esa belleza espiritual se materializará en la estatua que, junto a un mosaico mariano, será bendecida e inaugurada el próximo 31 de enero en los Jardines Vaticanos. “De este modo,” añadió, “la santa estará presente también en el Estado del Sucesor de Pedro, perpetuando un vínculo indisoluble entre esta virgen del Nuevo Mundo y la Sede del Apóstol Pedro.”
La conferencia dio inicio con las palabras de bienvenida del Cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización —Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares—. El Cardenal Tagle enfatizó que Santa Rosa de Lima es una “misionera perpetua”, cuya devoción se extendió incluso hasta Filipinas gracias a los misioneros dominicos españoles. Destacó la profunda popularidad de la santa entre el pueblo filipino, a tal punto que una de las fachadas de la majestuosa catedral de Manila le está dedicada, testamento de su alcance global.
Mons. Carlos Enrique García Camader, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), participó a través de un videomensaje. Su intervención, grabada debido a la coincidencia con la visita *ad limina Apostolorum* de los obispos del Perú, resaltó el papel fundamental de Santa Rosa en la historia de la Iglesia y su relevancia para la fe del continente.
El Padre Mark Andrew Lewis, rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, recordó la descripción del Papa Francisco sobre Santa Rosa, quien la definió como “un lirio entre espinas”, una metáfora que encapsula su pureza y su fortaleza espiritual en medio de las adversidades. Por su parte, Julio del Valle Ballón, rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, conectado a distancia, reflexionó sobre la fe inquebrantable de Santa Rosa, que la impulsó a preocuparse activamente por los más vulnerables y a abrirse plenamente a la acción divina en la historia. En un mensaje enviado para la ocasión, el Padre Marek Inglot, presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, hizo referencia a la “densidad de santidad” que caracteriza a Perú, de la cual Santa Rosa es un claro exponente.
El Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, también formó parte del panel de ponentes. Su intervención se centró en la “teología espiritual” de Santa Rosa, una laica que vivió con una profundidad excepcional la dimensión interior de la fe, sirviendo como modelo para los fieles de todas las condiciones.
La clausura de la jornada estuvo a cargo del nuevo embajador del Perú ante la Santa Sede, Jorge Fernando Ponce San Román, quien la semana anterior había presentado sus credenciales ante el Papa. La conferencia reafirmó no solo la perdurable memoria de Santa Rosa de Lima, sino también el vigoroso vínculo de fe y colaboración entre Perú y el Vaticano, sellado con la próxima presencia de la santa en el corazón mismo de la cristiandad.





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