25 marzo, 2026

La histórica Catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York fue el escenario de un momento trascendental para la comunidad católica, al acoger la solemne misa de toma de posesión de Monseñor Ronald Hicks como el nuevo Arzobispo de la Arquidiócesis. El evento, que tuvo lugar el pasado viernes 6 de febrero, marcó el inicio de una nueva era de liderazgo eclesiástico, destacándose por la conexión inmediata del prelado con la diversa feligresía neoyorquina, especialmente a través de sus palabras pronunciadas en español.

La ceremonia congregó a una nutrida representación de autoridades civiles y eclesiásticas, quienes fueron testigos del traspaso de responsabilidades. Entre los asistentes prominentes se encontraba el Cardenal Timothy Dolan, cuya renuncia al cargo, tras cumplir 75 años, fue aceptada por el Papa Francisco a finales de 2023. El nombramiento de Monseñor Ronald Hicks por el Sumo Pontífice, anunciado el 18 de diciembre de 2023, designó al entonces Obispo de Joliet, Illinois, para asumir uno de los arzobispados más influyentes y complejos de Estados Unidos.

Monseñor Hicks, de 58 años y originario de Chicago, no solo aporta una rica experiencia pastoral, sino también una profunda familiaridad con las culturas latinoamericanas, un rasgo que se considera fundamental para su ministerio en una metrópolis tan multicultural como Nueva York. Su fluidez en español es el resultado de años de servicio en la región como parte de la institución Nuestros Pequeños Hermanos (NPH), una organización dedicada al cuidado de niños huérfanos y abandonados. Durante su tiempo con NPH, tuvo la oportunidad de vivir y trabajar en países como México, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, experiencias que, según ha expresado, moldearon significativamente su perspectiva y vocación.

Esta conexión con Latinoamérica se hizo palpable durante su homilía. En varios momentos clave, Monseñor Hicks se dirigió a la congregación en español, creando un puente lingüístico y cultural con una parte significativa de la población arquidiocesana. Emocionó a los presentes al confesar que una de sus canciones favoritas es “Alma Misionera”, y procedió a citar sus letras, subrayando un mensaje central para su nueva misión: “Señor, toma mi vida antes de que la espera desgaste años en mí. Estoy dispuesto a lo que quieras, no importa lo que sea. Tú, llévame a servir”.

El nuevo arzobispo enfatizó que estas palabras no son solo una melodía, sino un reflejo del llamado universal a ser “discípulos misioneros en una iglesia misionera con almas misioneras”. Este mensaje tiene una resonancia particular en Nueva York. Un informe del Pew Research Center de 2023 destacó que el estado de Nueva York ocupa el quinto lugar a nivel nacional en cuanto a población hispana, con aproximadamente cuatro millones de personas. Dentro del área metropolitana de Nueva York, los grupos dominicanos y puertorriqueños constituyen las comunidades de origen hispano más numerosas y visibles. La habilidad de Monseñor Hicks para comunicarse directamente en español es, por tanto, una herramienta invaluable para el ministerio y la evangelización en esta vibrante comunidad.

Profundizando en el concepto de la “Iglesia misionera”, Monseñor Hicks delineó una visión clara para la Arquidiócesis. Rechazó la noción de la Iglesia como un “club nacional” que existe primariamente para el beneficio de sus miembros. En contraste, afirmó que “la Iglesia existe, por otro lado, para salir y servir a toda la gente”. Su visión es la de una Iglesia activa y comprometida, cuyo propósito es “proclamar a Jesucristo y el Evangelio a todos, públicamente y con credibilidad, sin miedo, en toda cultura y circunstancia”, defendiendo inquebrantablemente la dignidad humana y emulando el ejemplo de Jesús. “Ese es el tipo de Iglesia que creo que estamos llamados a ser en la Arquidiócesis de Nueva York”, sentenció el prelado.

Antes de concluir su discurso, Monseñor Hicks extendió su agradecimiento al Cardenal Dolan por sus 17 años de dedicada dirección al frente de la Arquidiócesis de Nueva York, reconociendo su legado y servicio. Reafirmando su compromiso con la misión, volvió a reiterar en español: “Somos una Iglesia misionera, enviado por Cristo al corazón del mundo”.

Concluyendo su homilía en inglés, el Arzobispo Ronald Hicks infundió un mensaje de esperanza y empoderamiento a los fieles. Los animó a fortalecerse en Jesucristo y a dejarse guiar por el Espíritu Santo, recordándoles que “la misión está ante nosotros, el mundo está esperando con esperanza y, mirad, Dios siempre está con nosotros”. Su instalación marca no solo un cambio de liderazgo, sino la promesa de una Arquidiócesis de Nueva York más activa, inclusiva y profundamente comprometida con su rol misionero en el corazón de una de las ciudades más diversas del planeta.

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