Una imponente campana de 1.500 kilogramos, proveniente de la histórica parroquia valenciana de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, ha recibido la bendición del Papa León XIV en la plaza de San Pedro del Vaticano. Este significativo evento, que se llevó a cabo el pasado miércoles tras la Audiencia General, no solo marca la culminación de un ambicioso proyecto de renovación para el templo español, sino que también subraya la singular y profunda conexión que une a esta iglesia con la Santa Sede desde hace siglos.
El traslado de la monumental pieza, apodada extraoficialmente “la nueva Gran”, representó un desafío logístico considerable. Zarpando desde la costa valenciana, la campana viajó por mar hasta Italia, para luego ser transportada en un camión grúa hasta el corazón del Vaticano. Esta gesta, seguida de cerca por una numerosa delegación de fieles valencianos que peregrinó a Roma, simboliza un gesto de profundo significado espiritual, cultural y social para la comunidad parroquial.
**Un lazo pontificio que perdura desde el siglo XV**
La particularidad de este acontecimiento se asienta sobre una arraigada tradición que se remonta al siglo XV. En 1455, Alfonso de Borja, quien entonces ejercía como rector de la parroquia de San Nicolás, fue elevado al solio pontificio, adoptando el nombre de Calixto III. Consciente de su origen y del vínculo afectivo con su anterior cargo, el Pontífice estableció una singular disposición: a partir de ese momento, el Romano Pontífice sería siempre el rector titular de la iglesia de San Nicolás, mientras que la gestión ordinaria de la parroquia recaería en un vicerrector.
Esta tradición, excepcionalmente mantenida a lo largo de los siglos, continúa vigente en la actualidad. El Papa León XIV ostenta formalmente el título de rector de la parroquia valenciana, mientras que el párroco local ejerce las funciones de vicerrector, asegurando la vida pastoral y administrativa del templo. Con la elección de León XIV en mayo de 2025, la comunidad de San Nicolás manifestó su deseo de revitalizar este vínculo secular, plasmando en el bronce de la nueva campana el escudo pontificio del Papa y su lema apostólico, “In Illo uno unum” (En Aquel que es Uno, somos uno), como un tributo y una renovación de esta herencia histórica.
**Una campana nacida de la necesidad y la tradición**
La necesidad de una nueva campana surgió del grave deterioro que presentaba la anterior, una pieza de 1948 conocida como “La Gran”, que padecía una fractura vertical irreversible que comprometía su integridad y sonoridad. La sustitución se hizo indispensable para garantizar la tradición campanera de la iglesia.
La elaboración de la nueva campana se encomendó al taller de Abel Portilla en Santander, donde fue creada artesanalmente mediante la milenaria técnica de la cera perdida. Con un diámetro de 1.340 milímetros, este nuevo instrumento sonoro aspira a emular la majestuosidad y la riqueza acústica de la pieza barroca original, que fue lamentablemente destruida durante los acontecimientos de la Guerra Civil en 1936. La dedicación de la campana al Pontífice actual, León XIV, incluyendo la fecha de su elección el 8 de mayo, refuerza su valor simbólico como un signo tangible de identidad y pertenencia, fiel a la tradición valenciana de honrar a sus patronos y figuras relevantes.
**Peregrinación y significado cultural**
El extraordinario viaje de la campana hasta el Vaticano no solo fue una hazaña técnica, sino también una profunda experiencia espiritual para los fieles que acompañaron la reliquia. La peregrinación a Roma y la participación en la bendición papal al término de la Audiencia General han sido momentos de gran emoción y devoción. Desde la parroquia, se ha resaltado el hondo significado de esta acción, que va más allá de lo religioso, calificándola como una “recuperación cultural, social y religiosa” que fortalece los lazos de la comunidad con su historia y con la universalidad de la Iglesia.
**La “Capilla Sixtina valenciana”: un tesoro artístico**
La parroquia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir es, en sí misma, una joya arquitectónica y artística, ampliamente reconocida como la “Capilla Sixtina valenciana”. Su bóveda, que abarca cerca de 1.800 metros cuadrados, es un deslumbrante lienzo decorado por Antonio Palomino y Dionisio Vidal. La restauración de este impresionante conjunto pictórico estuvo a cargo del arquitecto italiano Gianluigi Colalucci, el mismo experto que previamente había dirigido la restauración de la Capilla Sixtina en el Vaticano. Esta coincidencia no solo ha consolidado el prestigio del templo valenciano, sino que lo ha convertido en uno de los principales focos de atracción cultural y turística de la capital del Turia.
Tras la ceremonia de bendición por el Papa León XIV en la Ciudad Eterna, la campana ha iniciado su retorno a Valencia, donde será instalada en su torre para que sus resonantes sonidos vuelvan a marcar el ritmo de la vida de esta emblemática parroquia, que continúa honrando su legado milenario.






