Ciudad del Vaticano – En un nuevo gesto de apoyo a la nación ucraniana, el Papa León XIV recibió por segunda vez en su pontificado a Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, Arzobispo Mayor de Kyiv-Halich y primado de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. La audiencia, celebrada el 12 de febrero en el Palacio Apostólico del Vaticano, subrayó el compromiso continuo de la Santa Sede con la paz y la asistencia humanitaria en Ucrania, un país devastado por el conflicto desde febrero de 2022.
Durante el significativo encuentro, el Arzobispo Mayor Shevchuk entregó al Santo Padre una detallada lista con los nombres de prisioneros ucranianos actualmente en manos del ejército ruso. Esta lista, compilada directamente a partir de la información proporcionada por las afligidas familias de los detenidos y desaparecidos, representa un desgarrador recordatorio del costo humano de la guerra y un llamado urgente a la acción diplomática para su liberación.
Shevchuk aprovechó la ocasión para expresar la profunda gratitud de su Iglesia y del pueblo ucraniano por la inquebrantable solidaridad del Papa León XIV y por los persistentes esfuerzos diplomáticos de la Santa Sede. La diplomacia vaticana ha buscado incansablemente vías para lograr un cese al fuego y una paz duradera en la región, ofreciendo su intermediación en un conflicto de alcances globales. La presencia del Sumo Pontífice, a través de sus enviados y sus palabras, ha sido una fuente constante de consuelo y esperanza para los afectados.
La Iglesia Greco-Católica Ucraniana, con profundas raíces históricas y una identidad distintiva, es una de las Iglesias católicas orientales de rito bizantino y constituye una parte vital del tejido religioso y social de Ucrania. Aproximadamente el 14.1% de la población ucraniana profesa esta fe, concentrándose particularmente en las provincias occidentales del país, limítrofes con Polonia, con un notable arraigo en la histórica ciudad de Leópolis (Lviv). Su origen se remonta a la cristianización de la Rus de Kiev en el siglo X, un legado espiritual y cultural compartido por Ucrania, Rusia y Bielorrusia. Actualmente, la Iglesia cuenta con 16 eparquías o exarcados, equivalentes a diócesis y vicariatos, distribuidos por todo el territorio ucraniano y en la diáspora.
Subrayando la vocación universal de su comunidad, Su Beatitud Shevchuk destacó durante la reunión: “Nuestra Iglesia local del cristianismo de Kiev es de origen ucraniano, pero no es una Iglesia solo para los ucranianos; al contrario, está abierta a la proclamación del Evangelio a todos los pueblos, precisamente gracias a su plena comunión visible con el Sucesor del Apóstol Pedro”. Esta declaración enfatiza la doble identidad de la Iglesia: firmemente arraigada en su tradición nacional y litúrgica, pero universal en su misión y unida a la Sede de Roma.
Por su parte, el Papa León XIV reiteró su sincero agradecimiento por el invaluable servicio que la Iglesia Greco-Católica Ucraniana presta en medio del conflicto. De manera particular, el Pontífice resaltó la iniciativa pastoral “Sanando las heridas de la guerra”, un programa integral diseñado para ofrecer apoyo espiritual, psicológico y material a las incontables víctimas de la agresión. Este plan abarca desde la asistencia a desplazados internos y refugiados hasta el acompañamiento de personas traumatizadas por la violencia, la pérdida de seres queridos o la destrucción de sus hogares.
La audiencia culminó con un emotivo intercambio. El Arzobispo Mayor Shevchuk entregó al Santo Padre una escultura profundamente simbólica: una paloma de la paz, herida por un fragmento de metal de un misil ruso. “Esta herida le provoca un gran dolor al ave, pero vemos que no está muerta, sino viva. Es un hermoso símbolo de la Ucrania moderna, herida pero viva”, explicó Su Beatitud Sviatoslav, encapsulando la resiliencia y la esperanza que perviven en el espíritu ucraniano a pesar del sufrimiento. La obra de arte sirve como un potente recordatorio visual de la fragilidad de la paz y la capacidad de supervivencia ante la adversidad.
Este encuentro en el Vaticano es la segunda ocasión en que el Papa León XIV y Su Beatitud Shevchuk se reúnen en el actual pontificado. El primer encuentro tuvo lugar el pasado 15 de mayo, y en aquella oportunidad el Arzobispo Mayor de Kyiv también presentó al Papa una lista de ciudadanos ucranianos detenidos por Rusia, con la esperanza de catalizar su liberación a través de la mediación diplomática del Vaticano. Esta reiterada petición subraya la gravedad de la situación de los prisioneros y el papel humanitario que la Santa Sede ha asumido en este conflicto prolongado.
La continuidad de estos diálogos entre el líder de la Iglesia universal y el primado de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana refuerza el mensaje de que la fe, la solidaridad y la diplomacia son herramientas esenciales en la búsqueda de la justicia y la reconciliación, incluso en los escenarios más complejos y dolorosos. La Iglesia en Ucrania, bajo el liderazgo de Shevchuk y con el respaldo del Papa León XIV, sigue siendo un pilar de resistencia espiritual y humanitaria.





