Ciudad Eten, en la región de Chiclayo, Perú, fue escenario de una significativa visita pastoral que ha revitalizado la esperanza de miles de fieles. El Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano y enviado del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo, presidió una multitudinaria Eucaristía el pasado 10 de febrero en la histórica parroquia Santa María Magdalena. Este evento no solo subrayó la profunda fe católica de la comunidad, sino que también puso de relieve el anhelo por el reconocimiento formal de su singular milagro eucarístico.
La llegada del Cardenal Czerny a esta pintoresca localidad, célebre por ser el sitio del único milagro eucarístico documentado en Perú, fue recibida con entusiasmo palpable. Fieles de todas las edades, provenientes de Ciudad Eten y zonas aledañas, se congregaron en gran número para ser parte de esta celebración. La atmósfera estaba cargada de alegría y esperanza, reflejo de una comunidad que vive su devoción con intensidad y que ve en esta visita un paso crucial hacia el reconocimiento eclesial de un prodigio que data de hace siglos.
En declaraciones a diversos medios, Genaro Liza, miembro de la catequesis familiar de la parroquia, enfatizó el arraigo católico de Ciudad Eten. “Esta es una tierra profundamente católica. Creemos firmemente en nuestro Padre Dios, y como pueden constatar, la gente se ha volcado aquí para recibir al Cardenal”, expresó, ilustrando la masiva participación. Milagros Sipión, devota del Divino Niño del Milagro, compartió su júbilo: “Nos sentimos inmensamente felices de que hayan elegido nuestra ciudad, para visitar al Niño y a la que consideramos la tercera ciudad eucarística del mundo”.
El sentir de la comunidad se profundiza con testimonios como el de Luis Reque, integrante del Comité de Feria del Divino Niño del Milagro. Reque narró sus experiencias personales ligadas a la devoción: “Tengo el privilegio de asistir al Niño del milagro los lunes y jueves, y ser testigo de tantos prodigios. Ver a personas llegar en silla de ruedas y, después de un tiempo, volverlas a ver caminando, es una alegría indescriptible”. Estos relatos subrayan la fe viva y la experiencia de lo trascendente que caracterizan a Ciudad Eten.
Durante la homilía, Mons. Edison Farfán, Obispo de Chiclayo, hizo un llamado elocuente a la acción y la compasión. “Celebrar esta Eucaristía en Ciudad Eten nos interpela y nos compromete ante Jesús Eucaristía, que permanece en su pueblo. Somos convocados a examinar nuestras actitudes; no podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento, refugiándonos en formalismos y legalismos estériles”, resaltó el prelado, instando a los fieles a encarnar gestos concretos de misericordia y solidaridad en su vida cotidiana.
El trasfondo histórico que otorga a Ciudad Eten su estatus especial se remonta al año 1649. Fue entonces cuando, de manera milagrosa, la imagen del Niño Jesús apareció en dos ocasiones distintas en la hostia consagrada. Este suceso, profundamente arraigado en la memoria y la fe local, ha impulsado una devoción eucarística ininterrumpida a lo largo de los siglos.
La aspiración de la comunidad es que este prodigio sea formalmente reconocido por la Santa Sede. El proceso para la aprobación eclesial se inició en 2019, impulsado por el entonces obispo de Chiclayo, Mons. Jesús León. Representantes de la diócesis y promotores de la causa han trabajado incansablemente, recopilando testimonios y evidencia que sustenten la autenticidad del milagro. Jesús León Ángeles, coordinadora del grupo “Milagro Eucarístico 1649”, expresó el optimismo que embarga a la comunidad ante la visita del Cardenal Czerny. “En 2019, nuestro obispo llevó veinte mil testimonios de fe a Su Santidad Francisco, solicitando el reconocimiento de este milagro. Que ahora el Papa Francisco haya enviado al prefecto de un Dicasterio, el Cardenal Michael Czerny, representa un avance enorme y una señal de esperanza para nosotros”, afirmó.
El Cardenal Czerny estuvo acompañado por una distinguida comitiva, que incluyó a Mons. Paolo Rocco Gualtieri, Nuncio Apostólico en Perú, así como a varios obispos peruanos y sacerdotes de diversas diócesis de América Latina, evidenciando la relevancia del evento a nivel regional y vaticano.
Al finalizar la liturgia, en un gesto cargado de simbolismo y gratitud, los devotos de Ciudad Eten obsequiaron al Cardenal Czerny un paño tejido a mano. Esta pieza artesanal no solo representaba el milagro eucarístico, sino que también llevaba un mensaje de fe y devoción. Otro paño similar, destinado al Papa Francisco, fue entregado con la emotiva frase “Eten te espera”, manifestando el profundo deseo de la comunidad de recibir un día la visita del Santo Padre, como culminación de su larga espera y su inquebrantable fe en el milagro de 1649. La visita del Cardenal Czerny deja una huella imborrable en Ciudad Eten, reforzando la fe de sus habitantes y brindando un renovado impulso a la causa del reconocimiento de su milagro eucarístico.





