Ciudad del Vaticano – Libero Milone, el primer Auditor General del Vaticano, ha desvelado importantes detalles sobre las complejas finanzas de la Santa Sede y las supuestas irregularidades que motivaron su abrupta salida. En una entrevista exclusiva con EWTN News, Milone reiteró sus alegaciones de despido injustificado, pérdida de ingresos y daño reputacional, mientras su caso legal contra el Vaticano avanza hacia una apelación final tras ser desestimado.
La polémica figura de Milone se sitúa en el centro de los esfuerzos del Papa Francisco por sanear la gestión económica del Vaticano. En 2014, el pontífice nombró al Cardenal George Pell para liderar la recién creada Secretaría para la Economía y a Milone como el primer Auditor General, una posición clave destinada a supervisar y aportar transparencia a las cuentas vaticanas. Con una trayectoria destacada de más de 30 años en auditoría financiera con firmas como Deloitte en Italia y Estados Unidos, Milone llegó al Vaticano con la misión de poner orden en sus operaciones financieras.
Sin embargo, su mandato fue breve. Tras apenas dos años, en 2017, Milone presentó su renuncia, una decisión que, según él, fue forzada tras descubrir anomalías financieras significativas. El exauditor sostiene que el Cardenal Angelo Becciu lo presionó para dimitir después de que comenzara a encontrar indicios de posible fraude. El Vaticano, por su parte, desestimó la denuncia de Milone, argumentando que, de haber existido tal presión, Becciu habría actuado a título personal y no en calidad de funcionario de la Secretaría de Estado. Además, la Santa Sede ha acusado a Milone de incumplir un acuerdo de confidencialidad sobre los motivos de su dimisión.
Milone insiste en que nunca se le proporcionó documentación que justificara las acusaciones que, según el Vaticano, motivaron su cese. “Cuando me entregaron el decreto de los crímenes que cometí, el documento decía que tenían un expediente… que probaba que habían llevado a cabo siete meses de investigación sobre mí e incluía todos los detalles de cualesquiera crímenes que yo hubiera cometido”, relató Milone. “Han pasado ocho años y hemos pedido este documento muchas, muchas veces y nunca nos lo han entregado. Así que no tengo ningún elemento para saber de qué exactamente se me acusa.”
La falta de respuesta y de claridad por parte del Vaticano ha llevado a Milone a sugerir que existe “mucha vergüenza” institucional por lo ocurrido. “Están muy avergonzados por lo que dos individuos hicieron dentro del Vaticano desde un punto de vista institucional, y no tienen respuesta”, afirmó.
**Irregularidades Detectadas y Falta de Respuesta**
Durante su periodo como Auditor General, Milone asegura haber descubierto y reportado varias irregularidades. Entre ellas, destacó un problema en los sistemas de pago de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), el dicasterio responsable de la gestión de activos vaticanos y que funciona como tesorería e institución cuasibancaria. Milone explicó que detectó un fallo que permitía realizar transferencias monetarias y luego modificar la dirección del dinero una vez que este había salido de la cuenta, sin que el cambio quedara reflejado en los registros iniciales.
Otra denuncia grave se refiere a una “transferencia extraña” de 2.5 millones de euros destinada a la construcción de un pabellón hospitalario. Según Milone, el dinero fue enviado y recibido en la cuenta bancaria del hospital, pero el pabellón nunca se construyó y los fondos también desaparecieron de la cuenta receptora. “Examinamos toda la documentación, todas las transacciones, y encontramos que se habían pagado 2.5 millones… a lo largo de un periodo de tiempo en transacciones iguales… El pabellón no se había construido. Pero el dinero también salió de la cuenta bancaria del hospital”, detalló.
Milone enfatiza que, en cumplimiento de sus estatutos, informó de 15 cuestiones problemáticas a la Autoridad de Información Financiera (AIF), encargada de la lucha contra el blanqueo de dinero, y al promotor de justicia del Vaticano para que iniciaran investigaciones. Sin embargo, la respuesta fue escasa o nula: “AIF, 14 veces, me respondió que habíamos entendido mal y una vez no respondió. Y el promotor de justicia nunca respondió a ninguna de ellas. Entonces, ¿qué sentido tiene señalar cuestiones que deben investigarse si nadie las examina?”, cuestionó Milone, evidenciando una aparente parálisis en los mecanismos internos de control.
**La Visión del Pontífice vs. la Preocupación de Milone**
En contraste con las denuncias de Milone, recientes informes y entrevistas han señalado una perspectiva más optimista desde el Vaticano sobre su salud financiera. Se ha afirmado que la Santa Sede registró un superávit de 60 millones de euros en 2024, desestimando la noción de una crisis financiera y asegurando que la situación no genera preocupación.
Milone, sin embargo, expresa su inquietud ante estas declaraciones. “Me preocupaba mucho que el Papa no estuviera debidamente informado de la situación en el Vaticano porque había demasiados, permítame usar la palabra, esqueletos en los armarios que había que preservar”, afirmó. Si bien reconoce que la situación financiera actual podría haber mejorado desde su partida en 2017, Milone, como contador experimentado, duda que algunos de los problemas fundamentales puedan haberse erradicado en tan poco tiempo. Para él, el hecho de que no se divulguen estados financieros consolidados sigue siendo un indicio de que persisten desafíos.
El exauditor general mantiene su optimismo respecto al desenlace de su batalla legal. Si bien una posible negativa a su apelación final representaría el “final del camino” en el Vaticano, Milone confía en que, si los documentos se leen e interpretan correctamente, la verdad prevalecerá. También ha manifestado su deseo de reunirse con el pontífice para compartir su perspectiva sobre los retos que enfrenta el Vaticano en su búsqueda de una situación económica robusta y transparente.
La entrevista de Libero Milone arroja luz sobre la continua lucha por la transparencia y la rendición de cuentas en las finanzas del Vaticano, un asunto que el Papa Francisco ha tratado de abordar desde el inicio de su pontificado, pero que, según este exfuncionario, aún presenta profundos desafíos y preguntas sin resolver.




