23 marzo, 2026

Asís, Italia – En un encuentro cargado de profunda espiritualidad e historia, el Cardenal Ernest Simoni, de 97 años y reconocido como un “mártir viviente” por su sufrimiento bajo el régimen comunista albanés, fue uno de los últimos peregrinos en venerar los restos de San Francisco de Asís. Este significativo momento, ocurrido el pasado 19 de marzo, precedió a la clausura de una exposición de un mes que atrajo a cientos de miles de fieles de todo el mundo a la Basílica de San Francisco, en la cuna de la orden franciscana.

La urna de plexiglás que desde 1978 ha custodiado los pequeños huesos del “Poverello de Asís”, fue devuelta a su ancestral tumba de piedra en la cripta del templo medieval del siglo XIII, a los pies del altar de la iglesia inferior. Este acto marcó el fin de un período extraordinario de devoción, durante el cual los restos del santo estuvieron accesibles al público desde el 22 de febrero hasta el 22 de marzo.

A pesar de las limitaciones propias de su avanzada edad y problemas de movilidad, el Cardenal Simoni manifestó una inquebrantable determinación por participar en esta gracia inmensa. Su presencia en Asís, un lugar emblemático de paz y fe, adquirió un simbolismo particular, dado su propio camino de vida, marcado por la persecución y una fe inquebrantable.

Tras su emotiva oración ante las reliquias de San Francisco, el purpurado expresó, según reportes de Vatican News, una profunda gratitud: “Doy gracias al Señor por haberme permitido ser peregrino en Asís y rezar por la paz y la fraternidad en el mundo ante los restos del gran San Francisco, para mí protector, padre y maestro al que siempre he mirado desde mi amada Albania”. Este testimonio resalta la conexión espiritual que ha mantenido con el fundador franciscano desde sus primeros años de formación.

El Cardenal Simoni, quien el 7 de abril celebrará su 70.º aniversario de ordenación sacerdotal, calificó su jornada en Asís como “emotiva”. Se mostró conmovido por la visión de “miles de peregrinos de todas las edades y a tantos jóvenes que son esperanza y futuro para la Iglesia, llegados de todo el mundo a la ciudad por excelencia símbolo de paz y de fe, en oración para encontrarse con el Seráfico San Francisco, su gran discípula Santa Clara y San Carlos Acutis, santo de nuestros días”. Durante su visita, el Cardenal también celebró la Eucaristía en el Protomonasterio de Santa Clara y rezó ante la tumba de San Carlo Acutis, el joven santo patrón de internet.

**Un Testimonio de Fe Inquebrantable ante la Persecución**

La vida del Cardenal Simoni es un vívido testimonio de resiliencia y devoción en medio de la adversidad. Nacido en Albania, ingresó a un seminario franciscano en 1938, inmerso en la espiritualidad del “Poverello” desde una temprana edad. Su ordenación en 1956 coincidió con los años más oscuros del régimen comunista de Enver Hoxha, que transformó a Albania en el primer estado oficialmente ateo del mundo, prohibiendo toda práctica religiosa bajo pena de muerte.

El Cardenal Simoni sufrió en carne propia la brutalidad de esta persecución. Pasó 28 años de su vida encarcelado, únicamente por su condición de sacerdote. Enfrentó una condena a muerte en 1963, que milagrosamente fue conmutada por una sentencia a trabajos forzados. Fue sometido a condiciones inhumanas, incluyendo días enteros limpiando alcantarillas y canales de aguas residuales.

En medio de este horror, su ingenio y fe le permitieron mantener viva su vocación. Se las arregló para celebrar misa diariamente, utilizando subterfugios para evadir la vigilancia gubernamental. Por ejemplo, celebraba la Eucaristía en latín, haciendo creer a sus carceleros que balbuceaba palabras sin sentido.

Su conmovedora historia trascendió las fronteras cuando, en 2014, su testimonio tocó profundamente al Papa Francisco durante la visita apostólica del pontífice a Albania. Dos años después, en un gesto de reconocimiento a su martirio y fidelidad, el Papa Francisco lo elevó a la dignidad cardenalicia, designándolo como “un mártir viviente”.

**Una Peregrinación Global de Fe y Devoción**

La exposición de los restos de San Francisco ha sido un evento de magnitud global, atrayendo a más de 370.000 peregrinos de todos los continentes a Asís. Durante un mes, la Basílica de San Francisco fue escenario de un flujo constante de fieles que desfilaron bajo los históricos frescos de Giotto y Cimabue, inmersos en una atmósfera de recogimiento.

Los frailes custodios de la Basílica de San Francisco de Asís han expresado su asombro ante la magnitud y la calidad de la participación. Fray Marco Moroni, OFMConv, Custodio del Sacro Convento, declaró: “Hemos sido una fraternidad reunida en torno a Francisco. Una fraternidad de trescientos setenta mil personas reunidas aquí y de muchas otras en todo el mundo. Una fraternidad serena y orante, que ha querido encontrar, en el signo de unos huesos pobres y frágiles, todo el poder de una vida animada por el Espíritu, que sigue dando fruto”.

Por su parte, Fray Giulio Cesareo, OFMConv, director de la Oficina de Comunicación del Sacro Convento, se mostró sorprendido no solo por la afluencia, sino por el ambiente generado: “Algo que no me esperaba era el ambiente recogido y alegre: silencio, paciencia, móviles en el bolsillo… La única explicación es que ninguno de nosotros ha venido a ver a Francisco, sino que es él quien, vivo, nos ha llamado para hablarnos en el corazón y en la mente”. Resaltó también la colaboración y profesionalidad de los medios de comunicación, que contribuyeron a la “comunicación transparente, capilar, libre y organizada” del evento.

La veneración de los restos de San Francisco, coronada por la presencia de una figura tan emblemática como el Cardenal Simoni, no solo reavivó la devoción hacia el santo de Asís, sino que también ofreció un poderoso recordatorio de la capacidad de la fe para perseverar y florecer incluso en las circunstancias más extremas. La vida del Cardenal Simoni es un faro de esperanza y un eco moderno del mensaje de paz y fraternidad que San Francisco proclamó hace ocho siglos.

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