En un encuentro significativo en el Vaticano, Su Santidad el Papa Francisco dirigió un enérgico mensaje contra el uso de la tecnología aérea con fines bélicos, instando a que los cielos sean siempre rutas de paz y no vectores de destrucción. Ante directivos y personal de ITA Airways, la compañía aérea de bandera italiana, y una delegación del Grupo Lufthansa, el Pontífice lamentó que el desarrollo tecnológico, intrínsecamente positivo, se desvíe para servir a la guerra, calificándolo de un “retroceso” para la humanidad.
Retomando las amargas lecciones del siglo XX, marcado por conflictos devastadores que vieron el auge de los ataques aéreos, el Obispo de Roma enfatizó que “los bombardeos aéreos deberían haber sido prohibidos para siempre”. Con una clara preocupación por la persistencia de estas amenazas en el panorama global actual, el Papa expresó su desconcierto ante la continuidad de estas prácticas. “Todavía existen los bombardeos aéreos. El desarrollo tecnológico, en sí positivo, se pone al servicio de la guerra. Esto no es progreso, ¡es retroceso!”, aseveró con vehemencia, subrayando una profunda paradoja de la modernidad.
El líder de la Iglesia Católica articuló su visión de que las aeronaves, por su naturaleza, deben ser instrumentos de conexión y acercamiento entre los pueblos, no de división y aniquilación. “Los aviones deberían ser siempre vectores de paz, nunca de guerra. Nadie debería temer que del cielo lleguen amenazas de muerte y de destrucción”, declaró, apelando a una conciencia global para “trazar en los cielos rutas de paz”, una tarea que considera “aún más importante” en tiempos de crecientes tensiones y conflictos geopolíticos.
El encuentro también sirvió para rememorar la estrecha y significativa relación histórica entre la Santa Sede y la aviación civil italiana, particularmente con la compañía nacional. Esta tradición se inició de manera memorable con San Pablo VI en 1964, quien, rompiendo con siglos de precedentes, emprendió la primera peregrinación papal en avión a Tierra Santa, la cuna del cristianismo. Este histórico viaje marcó un punto de inflexión, transformando la movilidad de los Sucesores de Pedro y abriendo nuevas vías para el diálogo intercontinental y la evangelización. Desde entonces, cada Pontífice ha continuado y ampliado esta tradición de viajes apostólicos, utilizando la aviación como un medio indispensable para llevar su mensaje de fe y paz a los confines del mundo.
San Juan Pablo II se erigió como el “Papa viajero” por excelencia, realizando 104 viajes apostólicos que lo llevaron a innumerables naciones y culturas. Su sucesor, Benedicto XVI, continuó esta labor con 24 viajes, y el actual Pontífice, el Papa Francisco, ha realizado hasta la fecha 47 viajes a 66 países, demostrando la vigencia y la vitalidad de esta dimensión itinerante del papado en el siglo XXI. Estos viajes, más allá de la logística y la distancia, representan gestos de cercanía, puentes de diálogo entre religiones y culturas, y llamados a la fraternidad universal en un mundo a menudo fragmentado.
En este contexto de profunda conexión, el Papa Francisco aludió a su continuo compromiso con los viajes apostólicos. Aunque no especificó una fecha inmediata, sí manifestó su deseo de seguir contando con los servicios de las aerolíneas para sus próximas misiones, reafirmando la importancia de llegar a regiones distantes. El Vaticano ha planificado y ejecutado viajes complejos que involucran múltiples escalas y destinos en un solo continente, como algunos recorridos por África, que suelen requerir una veintena de vuelos para cubrir vastos territorios y visitar diversas naciones, ilustrando la envergadura de tales periplos. El Pontífice, en estos viajes, se presenta como un “mensajero de paz”, llevando consuelo y esperanza a comunidades enteras y fomentando el entendimiento entre los pueblos.
Durante la audiencia, el Sumo Pontífice no escatimó elogios para el personal de ITA Airways y Lufthansa, reconociendo su dedicación y el valor de su trabajo. Destacó que, más allá de ser “profesionales cualificados y experimentados”, son individuos que “crean un ambiente sereno, casi familiar, donde el respeto se combina con la devoción”. Esta valoración subraya la dimensión humana de la aviación, donde la calidez y el servicio personalizado contribuyen significativamente a la experiencia del viaje, especialmente en el contexto de las misiones papales, que requieren un alto grado de coordinación y cuidado. El Papa expresó su gratitud personal y la de la Santa Sede por el “valioso servicio” que prestan.
Finalmente, el Obispo de Roma recalcó la profunda carga simbólica de los vuelos papales. Los describió como “uno de los símbolos más elocuentes de la misión de los sucesores de Pedro en la época contemporánea”. Cada ruta aérea recorrida por el Papa se transforma en un camino espiritual y diplomático, donde el Pontífice se manifiesta como un “mensajero de paz”. “Sus rutas son lo que siempre deberían ser, es decir, puentes de diálogo, encuentro y fraternidad”, afirmó, vinculando el acto físico de volar con la aspiración universal de construir un mundo más unido y menos fragmentado por conflictos.
Al concluir su discurso, el Papa Francisco extendió sus mejores deseos a la dirección y a todos los colaboradores de ITA Airways y del Grupo Lufthansa. “Les deseo todo bien en el camino de ITA Airways y del Grupo Lufthansa, e invoco sobre ustedes y sus familias la bendición del Señor”, manifestó, impartiendo una bendición que abarcó a las compañías y a sus empleados, reforzando la idea de que incluso en el ámbito secular de los negocios, la dimensión espiritual y el compromiso con valores humanitarios pueden encontrar un espacio de convergencia.




