24 marzo, 2026

La Ciudad de Buenos Aires fue sede del reciente Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Social de Argentina, un evento clave que congregó a representantes de todo el país. Bajo el lema “Renovar la esperanza y reconstruir lo común”, la reunión se erigió como un espacio fundamental para reflexionar sobre la necesidad imperiosa de ampliar la participación en las labores de la pastoral social. Mons. Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, lideró las deliberaciones, enfatizando la trascendental función de la Iglesia en la confrontación de los desafíos sociales contemporáneos mediante un compromiso activo e integrador. Este encuentro subrayó un compromiso colectivo por fortalecer la dimensión social de la fe y revitalizar la presencia de las comunidades católicas en diversos estratos de la vida pública.

Convocados en la sede de la Fundación Cassará, el encuentro reunió a delegados, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos con la acción social. La agenda incluyó trabajo grupal, exposiciones, testimonios y espacios de “conversación espiritual”, diseñados para fomentar el diálogo abierto y la comprensión mutua en un ambiente de confianza y discernimiento. La Eucaristía diaria también enriqueció el componente espiritual del evento. Los participantes analizaron las realidades pastorales de sus comunidades, proyectando el futuro de la Pastoral Social bajo una perspectiva sinodal, de corresponsabilidad y camino compartido. La presencia del Cardenal Vicente Bokalic, Arzobispo de Santiago del Estero, junto a Mons. Braida, subrayó la relevancia de la cita para el episcopado argentino y el horizonte de la evangelización.

Durante su homilía, Mons. Dante Braida articuló una visión elocuente para el porvenir de la acción social eclesial. Tomando como base la narrativa bíblica de Lázaro, el obispo riojano realzó la convicción en un Dios que es promotor de vida y que invita a la humanidad a un sendero continuo de crecimiento y evolución en la fe. “Creer”, profundizó, “no es meramente una cuestión de confianza, sino una apertura activa que permite que la obra transformadora de Dios se despliegue en cada uno de nosotros, impulsándonos a una metamorfosis constante a lo largo de nuestra existencia”.

Un pilar central de su disertación fue un llamado ferviente a una participación más vasta. Braida subrayó el imperativo de que todos los fieles reconozcan y asuman la dimensión social inherente a su vida y creencia cristianas. Expresó un objetivo nítido: “Es esencial que cada persona descubra el aspecto social incrustado en nuestra existencia y nuestra fe, y, a su vez, reconozcamos la profunda necesidad de que una multitud se involucre activamente en las iniciativas de la pastoral social”. Esta visión trasciende la mera asistencia, abogando por una comprensión fundamental de que el ámbito propio de acción del cristiano radica en la sociedad misma, trabajando activamente por la transformación de las realidades mediante una participación comprometida y generosa.

En el contexto de la Cuaresma, Braida lanzó un desafío espiritual profundo: reconocer el pecado y permitir que “muera”, tomando conciencia de lo que requiere transformación personal. Instó a la reconciliación a través del sacramento de la confesión como el “espacio donde el pecado puede ser erradicado del corazón”. Esta entrega, afirmó, demanda “confianza en la misericordia de Dios” para dejar un lugar más amplio a la manifestación de la gracia divina. Reflexionando sobre la vida comunitaria, el obispo admitió con franqueza que “a veces en la Iglesia nos hemos quedado como grupitos pequeños, o siempre los mismos”, debido quizás a la dificultad de animarse a lo nuevo o de integrar personas nuevas. Este diagnóstico honesto fue un llamado a superar la inercia e invitó a “morir a nosotros mismos, para que otros puedan ingresar y participar”, entendiendo que el crecimiento genuino demanda el desapego de lo familiar y la apertura al prójimo.

El prelado enfatizó la importancia de una vida interior sólida, esencial para discernir la vocación personal y responder de manera efectiva a las necesidades de la sociedad. Destacó el valor, a menudo ignorado, de incontables cristianos ya activos en diversos ámbitos sociales que, en ocasiones, se sienten “huérfanos”, instando a la Iglesia a reconocerlos, acompañarlos y a integrar sus esfuerzos en una estrategia pastoral más amplia y coordinada. “El lugar propio del cristiano es la vida social”, reiteró, “contribuyendo a la transformación de las realidades mediante la participación activa”. Esto exige una percepción aguda de los desafíos sociales y una postura proactiva en la oferta de respuestas inspiradas en Cristo. Para lograr esta visión de impacto y participación expansiva, Mons. Braida propuso un camino espiritual anclado en la oración y el Evangelio. “Cuanto más somos capaces de dejar morir lo que el ego construyó, o las circunstancias que vivimos, y nazca lo que Dios quiere, ahí aparece una vida plena que contagia”, aseguró. Esta renovación, afirmó, capacitará a los fieles no solo para involucrarse más profundamente en las cuestiones sociales, sino también para inspirar a otros a través de sus vidas transformadas.

Mons. Braida concluyó el encuentro con un mensaje rebosante de esperanza y propósito. Caracterizó el alcance del trabajo de la pastoral social como un “campo de trabajo hermoso”, resaltando el inmenso potencial para generar cambios positivos. Con la mirada puesta en las próximas celebraciones de la Pascua, elevó una plegaria para que este tiempo sagrado “nos ayude a renovar la fe y a seguir creciendo en ella, que nos dé la fortaleza para morir aquello que tiene que caer en nosotros para que nazca algo nuevo”. Además, enfatizó la verdad fundamental de que “todos los bautizados somos misioneros, evangelizadores”, con la tarea de llevar esta “Buena Noticia a los demás y a todos los ámbitos de la vida social”. Esta declaración sirve como un potente recordatorio del llamado universal a la evangelización, que se extiende más allá de los confines del templo hacia el tejido mismo de la sociedad. Así, el Encuentro Nacional de delegados de Pastoral Social finalizó con un renovado sentido de misión, comprometiéndose a fomentar una Iglesia más vibrante, inclusiva y socialmente comprometida en Argentina.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos