El Arzobispado de Santiago de Chile ha puesto en marcha la segunda fase de su “Campaña del 1%”, una iniciativa crucial que busca motivar a los fieles a involucrarse activamente en la financiación y el soporte de las diversas labores pastorales y sociales que realiza la Iglesia Católica en la región. Bajo el lema “Seamos la buena noticia que el mundo necesita”, esta etapa renueva su enfoque y herramientas para optimizar la participación.

Esta nueva fase se distingue por una imagen visual modernizada y un mensaje central que subraya la corresponsabilidad de la comunidad católica. Además, se ha implementado una plataforma digital intuitiva, diseñada para simplificar el proceso de donación y hacerlo más accesible para todos los feligreses. La propuesta responde a la necesidad de clarificar el impacto real de estas contribuciones, que a menudo no es plenamente comprendido por la comunidad.

Luis Villar, director de Recursos y Sostenibilidad del Arzobispado, en declaraciones al medio arquidiocesano Encuentro, enfatizó la trascendencia de esta invitación a los católicos. “Se trata de ser protagonistas del sostenimiento de nuestra fe”, afirmó Villar, recalcando una idea fundamental para la institución: “La Iglesia la mantenemos todos, porque es de todos”. Esta visión busca desmitificar la idea de que el mantenimiento de la Iglesia es responsabilidad exclusiva de unos pocos, promoviendo en cambio un sentido de pertenencia y compromiso colectivo.

El aporte económico del 1% de los fieles tiene un impacto directo y multifacético. A nivel local, estos recursos son vitales para el funcionamiento cotidiano de las parroquias y la continuidad de su vida pastoral. Esto incluye la cobertura de salarios del personal, el pago de servicios básicos, el mantenimiento y la preservación de los templos, los gastos inherentes a las actividades pastorales y la ejecución de diversas obras de acción social que benefician a la comunidad. Sin estas contribuciones, muchas de estas actividades fundamentales no podrían llevarse a cabo.

Paralelamente, una parte significativa de los fondos recaudados se destina a un fondo común diocesano. Este fondo permite al Arzobispado de Santiago desplegar iniciativas de mayor alcance y coordinar proyectos que benefician a múltiples comunidades. Entre estas iniciativas se encuentran ciclos formativos para laicos y clérigos, programas de apoyo a familias vulnerables y proyectos de desarrollo comunitario que buscan aliviar las necesidades más apremiantes de la sociedad chilena. La distribución estratégica de estos recursos asegura una cobertura amplia y una respuesta efectiva a los desafíos sociales y espirituales.

Villar destacó la autonomía y la vitalidad de las congregaciones locales, señalando que “muchas parroquias se sostienen gracias a sus feligreses; sin su aporte, las parroquias no podrían funcionar”. Esta afirmación subraya la interdependencia entre la institución eclesiástica y sus miembros, consolidando la noción de una Iglesia viva y activa gracias al compromiso de quienes la integran. La campaña, por tanto, no es solo un llamado a la donación, sino una reafirmación del valor del compromiso individual dentro del entramado comunitario.

La presentación de una plataforma digital como eje central de esta etapa innovadora es un paso importante para adaptar la campaña a las realidades contemporáneas. Facilita el acceso, la transparencia y la continuidad de las aportaciones. Complementando esta herramienta, la renovación de la identidad visual de la campaña, que ahora prioriza la imagen de una iglesia como símbolo de comunidad, refuerza la idea de un espacio compartido. “Ese espacio del que todos somos corresponsables en su construcción y mantención”, concluyó el director, enfatizando que el templo físico es una extensión del cuerpo de Cristo en la tierra, nutrido por el esfuerzo de todos.

En un entorno mediático a menudo saturado de noticias negativas, la campaña del 1% introduce un tono de esperanza y optimismo. Su mensaje contrasta con la adversidad: “En un mundo asediado por malas noticias… tu aporte del 1% se transforma en alegría, esperanza, alivio y fe para otros hermanos”. Esta perspectiva invita a los fieles a ver su contribución no solo como una obligación, sino como una oportunidad para ser agentes de cambio positivo y solidaridad.

El objetivo principal de esta renovada campaña es expandir la participación de los fieles y fortalecer su sentido de pertenencia a la Iglesia. Busca reinstaurar la certeza de que la Iglesia no es una estructura distante o ajena, sino una comunidad vibrante y dinámica que depende directamente del compromiso y la generosidad de cada uno de sus miembros. A través de esta campaña, el compromiso de la comunidad se materializa en acciones concretas que son el corazón de la misión eclesial: la administración de los sacramentos, el acompañamiento espiritual a quienes lo necesitan y la asistencia constante a los más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad.

Desde el Arzobispado de Santiago, el llamado es claro y directo: “Súmate hoy al 1% y sé parte activa de esta buena noticia”. Un recordatorio elocuente de la profunda importancia y el impacto tangible que cada contribución, por pequeña que sea, tiene en la vitalidad y el alcance de las comunidades eclesiales. Aquellos que deseen sumarse a esta fundamental iniciativa pueden hacerlo fácilmente ingresando a la plataforma digital oficial: https://app.unoporcientosantiago.cl/.

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