Un velo de misterio siempre ha rodeado los cónclaves papales, procesos milenarios que dictan el futuro de la Iglesia católica. Ahora, un nuevo libro de los vaticanistas Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell promete descorrer ese velo, ofreciendo una mirada sin precedentes a los días frenéticos que llevaron a la elección del Papa León XIV. Publicado bajo el título “El último cónclave” (Arpa), el volumen ha sido entregado al Pontífice durante su viaje a Líbano en 2025, confirmando su relevancia y autoridad.
La obra no solo narra la transición de Robert Prevost a León XIV, sino que también contextualiza los acontecimientos tras el fallecimiento del Papa Francisco el 21 de abril, culminando con la rápida elección del cardenal Prevost el 8 de mayo. Los autores, Piqué y O’Connell, condensan en sus páginas pormenores inéditos, anécdotas vividas entre los muros vaticanos y una confirmación categórica: el cardenal americano, con profundas raíces en Perú, emergió sin verdaderos contendientes. Este relato, que ya ha visto la luz en español, francés, inglés y recientemente en italiano, se posiciona como una pieza clave para entender el pontificado actual.
**Revelaciones desde el corazón del Vaticano**
Entre las revelaciones más sorprendentes, el libro aborda el insólito retraso de la fumata negra en la primera jornada del cónclave. Los autores detallan cómo el estricto aislamiento de la Capilla Sixtina fue vulnerado accidentalmente por la presencia de una señal telefónica activa. Tras las verificaciones pertinentes, se descubrió que uno de los cardenales electores, de avanzada edad, portaba un teléfono móvil en su bolsillo, sin percatarse de ello. Este incidente, que pudo haber comprometido la secrecía del proceso, subraya la dimensión humana y a menudo impredecible de estos eventos.
La obra está salpicada de episodios que reflejan la tensión y la singularidad de un cónclave. Por ejemplo, se narra la necesidad de repetir una votación debido a un error del cardenal español Carlos Osoro Sierra, quien introdujo accidentalmente dos papeletas pegadas en la urna. Este descuido resultó en 134 votos registrados en lugar de los 133 esperados, lo que obligó a una anulación y repetición del sufragio.
Otro detalle evocador es la situación de algunos purpurados que tuvieron que ser despertados en la Casa Santa Marta para asistir a las votaciones en la Sixtina. La estricta incomunicación prohibía el uso de teléfonos móviles, dejando a los cardenales sin sus habituales alarmas. Ante esta inesperada consecuencia, el Vaticano tomó la decisión de dotar a todos los cardenales electores con despertadores.
**Desmontando narrativas mediáticas**
“El último cónclave” también se adentra en el análisis de las narrativas que dominaron buena parte de la prensa italiana, que presentaba al cardenal Pietro Parolin como el único candidato con opciones reales. Los autores desmienten esta visión, revelando que la dinámica se asemejó mucho a la del cónclave de 2013, donde también se especulaba con un papa italiano, pero finalmente emergió Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco. Elisabetta Piqué describe cómo esta narrativa se había construido años antes, dando por descontado que Parolin sería el elegido.
Gerard O’Connell detalla la reconstrucción de las votaciones secretas, basándose en entrevistas con cardenales. En la primera ronda, más de treinta nombres recibieron votos, pero solo tres superaron la veintena. El cardenal húngaro Péter Erdö lideró, seguido por Prevost, y luego por Parolin y el francés Jean-Marc Noël Aveline. Durante el recuento, la apariencia de no encontrarse en plena forma del cardenal Erdö pudo haber influido en un cambio de apoyos para la siguiente votación.
La segunda votación marcó un giro decisivo: el cardenal Prevost se consolidó en la cima, mientras que el cardenal Parolin ascendió a la segunda posición sin un cambio sustancial en sus votos, desmintiendo la tesis de una transferencia de apoyos al candidato estadounidense. Prevost fue ganando consenso frente a sus competidores, alcanzando los 108 votos en la cuarta votación, un momento que desató aplausos en la Capilla Sixtina.
**El perfil del Pontífice actual**
El libro enfatiza que los cardenales buscaban un perfil muy específico para el sucesor del Papa Francisco. Según el vaticanista de la revista *America*, los electores deseaban en primer lugar “un pastor”, alguien que “continuara la principal línea de acción del Papa Francisco y los procesos que él había iniciado”, y, finalmente, alguien que “supiera escuchar”.
Robert Prevost encajaba a la perfección con este perfil. Con experiencia como misionero durante diez años, obispo durante ocho y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, demostraba ser un hábil administrador y un auténtico pastor. Además, su dominio de múltiples idiomas, evidenciado en sus viajes, fue otro factor decisivo. Su labor como prefecto del Dicasterio para los Obispos, donde interactuó directamente con 23 electores, le permitió mostrar su capacidad de gobierno, su liderazgo en debates y su habilidad para llegar a conclusiones. Su firme compromiso con la sinodalidad, al haber participado en dos sínodos junto a más de 60 de los electores, también fue un elemento clave.
**Continuidad con el legado de Francisco**
Una de las interpretaciones centrales del libro es la profunda continuidad entre el pontificado del Papa Francisco y el del Papa León. Se presenta a León XIV casi como un heredero directo del Pontífice argentino. Elisabetta Piqué explica que fue el Papa Francisco quien hizo obispo a Robert Prevost, lo envió a Perú para resolver complejas situaciones, lo llamó al dicasterio más importante del Vaticano y lo nombró cardenal y luego cardenal obispo antes de su hospitalización.
“Lo que estamos viendo ahora, a un año de su elección, es que todos los temas principales del Papa Francisco –la justicia social, la misión, los migrantes, la paz y la continuidad del proceso sinodal– están presentes en la gran continuidad del Papa León”, afirma Piqué.
“El último cónclave” ofrece, además, gestos de humanidad que humanizan el proceso, como el momento en que el cardenal filipino Luis Antonio Tagle le ofreció un caramelo a Prevost durante la lectura de votos para aliviar la sequedad de su garganta, o la serenidad que el nuevo Papa León reflejaba en el instante de su elección. Es, sin duda, una obra fundamental para comprender la elección del actual Pontífice y la dirección de la Iglesia en los años venideros.








