15 julio, 2026

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha anunciado la asignación de hasta 235 millones de dólares a Catholic Relief Services (CRS), una prominente organización humanitaria católica, con el objetivo de proporcionar asistencia alimentaria y nutricional de emergencia en Sudán y Etiopía. Esta iniciativa llega en un momento crítico para ambos países, que enfrentan una severa crisis de hambre.

Según un comunicado del USDA emitido el 14 de julio (se entiende que de 2020, bajo la administración del entonces presidente Trump), este acuerdo facilitará el envío de más de 110.000 toneladas métricas de productos agrícolas cultivados en Estados Unidos. Estos insumos están destinados a las poblaciones más vulnerables en las regiones orientales de África, donde la inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles alarmantes.

Michelle Bekkering, quien fungía como subsecretaria adjunta del USDA para Comercio y Asuntos Agrícolas Internacionales en el momento del anuncio, enfatizó la generosidad y productividad de los agricultores estadounidenses. “Nuestros productores nutren y proveen recursos al mundo. Bajo el liderazgo del entonces presidente Trump, canalizamos esa abundancia para asistir a quienes más lo necesitan”, declaró Bekkering. Asimismo, la funcionaria subrayó que la ayuda estadounidense está diseñada para beneficiar no solo a los receptores en el extranjero, sino también a los propios agricultores, ganaderos y productores del país, cuya labor es fundamental para hacer posible esta asistencia.

Bekkering añadió que el programa implementa “mecanismos de rendición de cuentas rigurosos” para asegurar que la ayuda llegue a sus destinatarios legítimos. Esta supervisión busca proteger el dinero de los contribuyentes y promover la autosuficiencia de las comunidades, en lugar de generar una dependencia a largo plazo de la asistencia externa.

El acuerdo se enmarca en el Título II de la Ley “Food for Peace”, y capitaliza la extensa presencia operativa de Catholic Relief Services en África oriental. CRS, con décadas de experiencia en la región, mantiene proyectos clave como el Proyecto de Emergencia para Sudán y la Operación Conjunta de Emergencia en Etiopía, lo que garantiza una capacidad de distribución eficaz en zonas remotas y de difícil acceso.

Este financiamiento reviste una importancia particular para CRS, dado el contexto de cambios en el apoyo gubernamental federal. Tras la integración, decidida por la administración Trump, de las funciones globales de salud y asistencia humanitaria de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en el Departamento de Estado a partir de 2025, CRS experimentó una notable reducción en sus fondos. Anteriormente, USAID aportaba aproximadamente la mitad del presupuesto anual de la organización, que ascendía a unos 1.500 millones de dólares. La disminución de este respaldo puso en evidencia la necesidad de diversificar las fuentes de financiación y fortalecer alianzas estratégicas.

Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de CRS, expresó en un comunicado del 14 de julio (de 2020) que este acuerdo con el USDA llegó “en un momento crucial para las familias que luchan por sobrevivir en Sudán y Etiopía”. Resaltó la trayectoria de colaboración con el USDA, que ha permitido canalizar la “generosidad y productividad de los agricultores estadounidenses” hacia algunas de las comunidades más vulnerables del planeta. Callahan reafirmó el compromiso de CRS para “asegurar que estos recursos sean administrados con responsabilidad y se traduzcan en un apoyo significativo para las familias que buscan superar esta crisis”.

El líder de CRS también aprovechó la oportunidad para manifestar su esperanza de que “otras organizaciones de confianza que realizan una labor para salvar vidas en todo el mundo reciban el respaldo necesario para atender estas necesidades críticas de familias y comunidades extremadamente vulnerables”. En declaraciones a EWTN News, Callahan profundizó sobre los protocolos de distribución, explicando que CRS supervisa la entrega de alimentos “hasta el último tramo de la cadena”, empleando “sólidos mecanismos de monitoreo, verificación y control financiero” para garantizar que la ayuda llegue a quienes está destinada. “Evaluamos continuamente las condiciones de seguridad, ajustamos las operaciones cuando es necesario y trabajamos estrechamente con socios locales para ayudar a garantizar que la asistencia llegue a quienes debe llegar”, añadió.

Sin embargo, la ausencia de una presencia robusta de USAID sobre el terreno genera preocupación entre algunos expertos. Maura O’Brien, exfuncionaria de USAID y actual coordinadora del Instituto Michael B. Kim para la Investigación Ética y el Liderazgo en el Haverford College, aunque reconoció a CRS como un socio fiable, advirtió sobre las posibles consecuencias de esta situación. “No contar con una presencia estadounidense sobre el terreno hace que cualquier asistencia sea más vulnerable al fraude, al despilfarro y al abuso, especialmente en un contexto de conflicto. La supervisión y la coordinación son esenciales para entregar de manera eficaz la ayuda que las comunidades de África oriental necesitan desesperadamente”, afirmó O’Brien.

A pesar de la relevancia del anuncio, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre las inquietudes planteadas, lo que subraya la complejidad y los desafíos inherentes a la distribución de ayuda humanitaria a gran escala en zonas de conflicto y crisis.

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