9 agosto, 2026

El Papa León XIV tiene programado un regreso al santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo, en la pintoresca localidad italiana de Genazzano, el próximo 7 de septiembre. Esta visita, que se realizará en la víspera de la fiesta de la Natividad de la Virgen María, reviste una importancia particular para el Pontífice, marcando su segunda peregrinación a este lugar sagrado desde que asumió el ministerio petrino.

La jornada del 7 de septiembre no solo será un momento de oración para el Santo Padre, sino que también incluirá la presentación de una obra pictórica que lo retrata en actitud orante ante esta milagrosa imagen mariana. Este evento subraya la profunda devoción y el vínculo espiritual que el Papa León XIV mantiene con esta histórica advocación.

**El primer encuentro como sucesor de Pedro**

Su primera visita como Sucesor de Pedro tuvo lugar el 10 de mayo de 2025, apenas dos días después de su elección. Aquella ocasión, el Papa sorprendió a los fieles al desplazarse hasta el santuario, ubicado a unos 40 kilómetros de la capital italiana, Roma, para encomendar su naciente pontificado a la protección de la Virgen María.

En aquella fecha, el entonces recién elegido León XIV dejó constancia en el libro de visitas del santuario de la profunda conexión que lo une a esta advocación. El Santo Padre manifestó sentir “el deber y un profundo deseo” de acudir al santuario y expresó su gratitud a María por la cercanía con la que lo ha acompañado a lo largo de su trayectoria vital. “La Virgen me ha guiado con su presencia maternal, su sabiduría y su ejemplo de amor a Cristo, que es siempre el centro de mi fe”, escribió entonces, antes de confiarle la misión recibida al frente de la Iglesia universal.

**Una conexión que se remonta a décadas atrás**

La relación de Robert Prevost, nombre de pila del actual Papa León XIV, con Genazzano es de larga data y ha sido una constante en su camino vocacional y pastoral. El santuario, custodiado desde hace siglos por la Orden de San Agustín, ha sido un lugar de referencia en diversas etapas de su vida.

Su primer encuentro con la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo se remonta a la década de 1980, durante sus años de formación sacerdotal en Roma. Posteriormente, ya como prior general de la Orden de San Agustín, regresaría en numerosas ocasiones al santuario, consolidando su devoción. De hecho, la última vez que visitó este venerado lugar antes de ser elegido Papa ocurrió en 2024, cuando presidió la celebración eucarística de la festividad de esta advocación mariana, patrona de los agustinos. Esta trayectoria personal demuestra que su devoción al Buen Consejo no es casual, sino el fruto de un profundo camino espiritual.

**La milagrosa imagen que cruzó el Adriático**

La fama de Nuestra Señora del Buen Consejo está estrechamente ligada a una antigua y conmovedora tradición que sitúa sus orígenes en Albania, en el turbulento siglo XV, en pleno avance del Imperio Otomano. Según este relato, cuando la ciudad de Escútari (la actual Shkodër) se encontraba bajo la amenaza inminente de las tropas turcas, los fieles temieron por la suerte de la imagen mariana venerada en una iglesia local.

La tradición narra que el 25 de abril de 1467, la pintura se desprendió de forma milagrosa de su santuario en Albania y, guiada por ángeles, fue trasladada prodigiosamente a través del mar Adriático hasta Genazzano. Allí, apareció de manera inexplicable sobre uno de los muros de una iglesia en construcción, que en aquel entonces los agustinos estaban ampliando. Por este motivo, Nuestra Señora del Buen Consejo es también considerada patrona de Albania y goza de una especial veneración tanto en ese país balcánico como en Italia, uniendo a ambas naciones bajo su protección mariana.

**El milagro que transformó Genazzano en centro de peregrinación**

El actual santuario se erige sobre una antigua capilla dedicada a la Virgen, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. A principios del siglo XV, los frailes agustinos emprendieron un ambicioso proyecto de ampliación del templo y del convento adyacente. En este contexto, una piadosa viuda llamada Petruccia de’ Nocera, terciaria agustina, decidió financiar la obra vendiendo todos sus bienes. Guiada por una profunda fe y convencida de que la Virgen le había pedido erigir una capilla en honor de Nuestra Señora del Buen Consejo, continuó adelante con la empresa, incluso cuando los recursos se revelaron insuficientes para completar los trabajos.

Fue en medio de estas obras inconclusas que, el 25 de abril de 1467, apareció de forma prodigiosa en uno de los muros la imagen de la Virgen con el Niño. Este evento marcó un antes y un después para Genazzano, que a partir de entonces se transformó rápidamente en un importante centro de peregrinación, atrayendo a devotos de todas partes.

**Un signo de esperanza en tiempos de guerra**

Aquel acontecimiento milagroso coincidió con uno de los periodos más difíciles y dramáticos en la historia de Albania. Bajo el liderazgo del héroe nacional Gjergj Kastrioti, conocido como Scanderbeg, el país resistía valientemente el avance otomano. Sin embargo, tras la muerte de Scanderbeg, Escútari terminó cayendo en manos de los invasores. La tradición asegura que, para proteger la sagrada imagen mariana de la destrucción por parte de las tropas otomanas, esta abandonó milagrosamente la ciudad y cruzó el mar Adriático hasta Italia. Dos soldados albaneses, que supuestamente siguieron su recorrido celestial, certificaron al llegar a Genazzano que se trataba de la misma imagen venerada anteriormente en Escútari, añadiendo un testimonio humano al relato divino.

Así, la próxima visita del Papa León XIV a Genazzano no es solo un acto protocolario, sino un testimonio renovado de una fe y una devoción profundas, en un lugar donde la historia, la tradición y el milagro se entrelazan, ofreciendo un refugio espiritual y un recordatorio de la guía maternal de la Virgen.

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