18 septiembre, 2026

El Papa recibió este jueves en el Palacio Apostólico del Vaticano a un grupo de seminaristas procedentes de dos seminarios italianos. Crédito: Vatican Media.

Un encuentro marcado por aniversarios significativos y gratitud institucional

Durante una audiencia concedida en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa León XIV recibió a las delegaciones del Pontificio Seminario Regional Apulo “Pío XI” de Molfetta y del Seminario Interdiocesano de Aversa. Durante el encuentro, el Sumo Pontífice expresó su reconocimiento en nombre de la institución eclesiástica por “el ‘sí’ que han pronunciado y que cada día vuelven a pronunciar”.

El Santo Padre reconoció la complejidad del contexto actual para dar este paso al manifestar que “no es fácil ni obvio en el mundo actual, y la Iglesia lo sabe bien”. La visita de estas comunidades adquiere un relieve especial debido a las efemérides que celebran este año: el centro de Molfetta conmemora el primer centenario de su actual sede, impulsada por el Papa Pío XI, mientras que la institución de Aversa celebra el tricentenario de la apertura de sus instalaciones actuales.

El papel fundamental de las familias y la gratuidad de la llamada

Asimismo, el Obispo de Roma dirigió palabras de agradecimiento hacia los familiares de los jóvenes presentes en la sala papal. Al respecto, destacó que “una vocación nunca nace sin un contexto adecuado y, con frecuencia, necesita un hogar, unos padres que recen y que sepan dejar partir a sus hijos. A ustedes, queridas familias, va mi gratitud y la de toda la Iglesia”.

Profundizando en el origen de la llamada sacerdotal, el pontífice enfatizó que esta surge de la libertad divina y no de méritos humanos. En sus propias palabras, “no hay un concurso, no hay una clasificación, ni está escrito que eligiera a los mejores: eligió a los que quiso”. Añadió que, en una sociedad volcada en la autorrealización, resulta indispensable recordar que la presencia en el seminario responde “únicamente por una libre elección de Dios Padre, signo y garantía de un amor gratuito que siempre nos precede y nunca decepciona”.

El seminario como espacio indispensable de discernimiento y fraternidad

Para la máxima autoridad de la Iglesia católica, la presencia de estos jóvenes representa un motivo de esperanza fundamentada en la “certeza de que el Señor sigue llamando, en toda época de la historia y en todo lugar”. Desde esta perspectiva, el Papa compartió una profunda reflexión ante los futuros sacerdotes: “Al contemplar a cada uno de ustedes veo la maravilla de Dios, que nunca se cansa de susurrar al corazón de los jóvenes la belleza de entregar la vida por Él y por la Iglesia”.

Frente a las críticas que tachan a los centros de formación sacerdotal de instituciones obsoletas en una sociedad acelerada, el Papa defendió firmemente su vigencia actual:

“En un mundo apresurado que mira con sospecha cualquier pausa prolongada, podría parecer un lujo o una institución superada, pero no es así. Precisamente porque nuestro tiempo es rápido y ruidoso, se necesita un lugar y un período de la vida en el que se aprenda a permanecer, a discernir y a dejarse formar sin atajos. El seminario no es una postergación de la misión, sino su condición necesaria. No se debe subestimar”.

Comunión y compromiso con los sectores más vulnerables

El sucesor de Pedro también abordó la importancia de la vida en comunidad, recordando que Jesucristo instituyó el colegio apostólico formado por personalidades diversas para enseñar que la labor eclesial se fundamenta en la unidad. Igualmente, solicitó a los formadores que ejerzan su labor con preparación, ciencia, paciencia y amor, fomentando relaciones auténticas basadas en la verdad.

Finalmente, el Papa delineó el horizonte pastoral que aguarda a los futuros presbíteros, señalando que su labor prioritaria consistirá en llevar el mensaje cristiano a las familias con dificultades económicas, a los jóvenes obligados a emigrar en busca de empleo, a los ancianos afectados por la soledad, a los marginados y a todas aquellas personas que atraviesan crisis existenciales.

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