

El Papa León saluda a la delegación de atletas italianos de Special Olympics, este sábado 19 de septiembre en el Vaticano. | Crédito: Vatican Media.
En un encuentro marcado por la cercanía y la reflexión sobre la superación personal, el Papa León XIV recibió este sábado 19 de septiembre en el Vaticano a la delegación oficial de deportistas italianos que formaron parte de los Juegos Mundiales de Invierno Turín 2025 bajo el movimiento Special Olympics.
El valor formativo de la actividad física
Durante la audiencia en la Santa Sede, el Obispo de Roma manifestó su profunda afinidad por las disciplinas físicas y subrayó el gran valor educativo que estas representan para la sociedad actual. Para el Pontífice, la práctica atlética constituye una herramienta fundamental porque inculca valores nobles y auténticos en quienes la desarrollan.
El Santo Padre, reconocido aficionado al tenis, puntualizó que el ejercicio competitivo y recreativo brinda un escenario propicio para evidenciar principios éticos fundamentales, los cuales deben trascender las canchas y reflejarse de manera directa en la cotidianidad de cada competidor.
En su discurso ante los deportistas, entrenadores y directivos presentes, el líder de la Iglesia Católica profundizó en las exigencias que demanda una disciplina de alto rendimiento:
“Practicar deporte implica un compromiso serio y un gran esfuerzo, y luego compartir los frutos de esa perseverancia con lealtad, confianza, sinceridad, espíritu de equipo y valentía”.
Asimismo, el Papa destacó que los participantes de esta iniciativa logran proyectar una perspectiva única hacia su entorno:
“Al hacer todo esto, muestran su belleza de una manera verdaderamente especial, tanto a quienes participan y ven tus competiciones como a quienes te conocen y se cruzan contigo”.
Un llamado urgente a los valores humanos
Uno de los momentos más significativos de la jornada ocurrió cuando el Sumo Pontífice dirigió un mensaje directo a los deportistas especiales, señalando que la sociedad contemporánea atraviesa un momento complejo que demanda referentes de conducta genuinos.
“Nuestro mundo necesita desesperadamente personas como tú que nos recuerden los verdaderos valores de la vida”.
En este sentido, el Papa argumentó que los atletas demuestran mediante acciones concretas y cotidianas que el camino fundamentado en el compartir y el amor es el único que realmente conduce a la felicidad y la paz.
Antes de concluir el encuentro protocolar, el sucesor de Pedro agradeció expresamente la presencia de la delegación y la atmósfera de optimismo que transmiten a nivel internacional:
“Por ello, les agradezco su presencia, la alegría genuina que transmiten, el mensaje positivo que encarnan, y los animo —atletas, entrenadores, directivos, asistentes, colaboradores— a continuar su trabajo con entusiasmo”.
Modelos de santidad y entrega
Para finalizar la audiencia solemne, el Santo Padre encomendó los esfuerzos y los sueños de los atletas asistentes bajo la protección de la Santísima Virgen. Adicionalmente, propuso como referente espiritual a San Piergiorgio Frassati, a quien describió como un joven atleta como ustedes que, profundamente enamorado de Cristo, logró canalizar los principios deportivos hacia una existencia noble, generosa y dedicada a la santidad.








