Una multitudinaria vigilia de fe en el Stade de France
Cerca de 80.000 jóvenes católicos se congregaron durante la noche del viernes en el estadio nacional de fútbol, situado en las afueras de París, para participar en un encuentro de oración y reflexión encabezado por el Papa León XIV. El recinto deportivo se convirtió en un espacio de fervor donde los asistentes elevaron plegarias, alabanzas y veneraron reliquias sagradas durante una emotiva jornada de hora y media.
La asistencia reflejó la diversidad de la comunidad católica en el país europeo, reuniendo tanto a jóvenes provenientes de barrios obreros periféricos como a familias vinculadas a sectores tradicionales de Versalles. A las puertas del recinto se pudieron observar banderas de regiones con profunda raigambre católica, como Bretaña y la Vandea, ondeando junto a estandartes de movimientos eclesiales de corte carismático.
La llegada del Pontífice desató una ovación ensordecedora que conmovió profundamente a los asistentes. Entre ellos se encontraba Romance Bono, de 29 años, quien compartió su sentir con la prensa: “Se me saltaron las lágrimas porque es un momento muy emotivo. Ver a todos estos jóvenes aclamando al Papa como a una estrella de rock… esa es la fuerza de la Iglesia y su futuro aquí. Fue muy conmovedor”, declaró a EWTN News.
Representaciones artísticas y testimonios de conversión
El programa del evento incluyó una representación artística a cargo de cientos de jóvenes galos, quienes recrearon episodios de la historia eclesiástica nacional y la vida de diversos santos mediante un espectáculo que contó con caballos en escena y culminó con un despliegue de fuegos artificiales.
Entre los voluntarios que hicieron posible el evento destacó Jacques-Henri de Livron, de 28 años, quien solicitó un día libre en su empleo y asumió labores de apoyo para garantizar su presencia. Tras retomar su práctica religiosa en la juventud a raíz de pérdidas personales profundas, De Livron valoró el significado antropológico del cristianismo: “El cristianismo es, en realidad, la religión de la persona humana. En esta era de narcisismo, nos ayuda a salir de nosotros mismos, a volvernos hacia los demás y a preocuparnos por ellos en lugar de pensar solo en nosotros”, afirmó, destacando además la importancia de visibilizar su fe sin temor en una sociedad con fuertes raíces anticlericales.
Por su parte, Pierre-Alain Belaube, de 34 años, subrayó el esfuerzo que supuso asistir tras una jornada laboral y abrirse paso entre la multitud, asegurando que valió la pena al 200%. En la misma línea, un religioso identificado como Thibault, que acudió junto a 400 miembros de los Misioneros de la Divina Misericordia, resaltó el orgullo de los jóvenes por manifestar abiertamente su identidad católica en un contexto secularizado, a pesar del desafío de impulsar un nuevo despertar misionero en el país.
El mensaje del Pontífice y el diálogo con la juventud
Durante su intervención, León XIV instó a los presentes a rechazar el mal y perseverar en las buenas acciones, recordando que la divinidad encauza la historia hacia la salvación. “Dios es el Señor de la historia y, pase lo que pase, Él guía su curso hacia la salvación. En Cristo, todo mal llega a su fin, precisamente porque ese final se convierte en el comienzo de una vida nueva y eterna”, expresó el Papa.
El encuentro también contempló un espacio de diálogo donde el Obispo de Roma respondió cuestionamientos planteados por dos jóvenes. Chloé, de 25 años y originaria de Saint-Denis, expuso los retos de vivir la fe en una sociedad que frecuentemente ignora la dimensión espiritual. Ante esto, el Pontífice replicó: “Es cierto, como dices, que la sociedad en la que vivimos parece indiferente a Dios. ¡Pero el Señor no es indiferente a nosotros! Esto es lo que importa y lo que siempre nos da esperanza”.
Finalmente, ante la consulta de un joven de Borgoña sobre cómo discernir la vocación al servicio, el Papa aconsejó mantener la sensibilidad ante el sufrimiento ajeno y seguir el ejemplo de los santos, recordando a figuras históricas que transformaron su entorno a través del compromiso con la fe y la caridad. Esta vigilia marcó el cierre de las actividades de la primera jornada de la visita apostólica de León XIV a territorio francés.








