Del norte peruano al Vaticano: la trayectoria de Robert Francis Prevost hasta convertirse en León XIV
La historia de Robert Francis Prevost en tierras peruanas comenzó cuando apenas tenía 30 años de edad. Corría el año 1985 y el joven religioso recibió una encomienda directa de la Orden de San Agustín para trasladarse al territorio de Chulucanas, en la región Piura, con el propósito de iniciar su labor pastoral como misionero.
Aquel viaje inicial marcó el preludio de un arraigado vínculo con el país sudamericano que se prolongaría durante décadas, atravesando distintas ciudades, responsabilidades eclesiásticas y una profunda integración social que culminó con su elección como máximo jerarca de la Iglesia católica bajo el nombre de León XIV.
Los primeros años de misión en Piura y Trujillo
Tras su llegada a territorio peruano en 1985, Prevost desempeñó funciones como vicario parroquial en la Catedral de la Sagrada Familia y asumió el cargo de canciller de la Prelatura de Chulucanas. Sin embargo, su estancia inicial fue breve, ya que en 1987 retornó temporalmente a Estados Unidos para desempeñarse como director de Vocaciones y Misiones de su provincia agustiniana, periodo en el cual también culminó su doctorado en Derecho Canónico en Roma.
El retorno al Perú se concretó en 1988, estableciéndose en la ciudad de Trujillo para encabezar la formación de los jóvenes agustinos. Durante los años siguientes, entre 1988 y 1992, lideró la comunidad religiosa local y posteriormente asumió la dirección espiritual de la parroquia Nuestra Señora de Monserrat, así como de la iglesia Nuestra Señora Madre de la Iglesia, actualmente conocida como Santa Rita de Casia.
Su labor en Trujillo concluyó en marzo de 1999, tras haber sido elegido un año antes como prior provincial de la Provincia Agustiniana de Nuestra Madre del Buen Consejo en Estados Unidos. Su liderazgo continuó expandiéndose a nivel internacional cuando, en 2001, fue elegido prior general de los agustinos, responsabilidad que los miembros de la orden le confiaron nuevamente mediante una reelección en 2007.
Consolidación pastoral y nacionalidad peruana en Chiclayo
El vínculo definitivo con el norte del Perú se reactivó el 3 de noviembre de 2014, fecha en la que el papa Francisco lo designó administrador apostólico de Chiclayo. Pocos días después, el 7 de noviembre, arribó a tierras lambayecanas para iniciar su nueva etapa pastoral, recibiendo la ordenación episcopal el 12 de diciembre en la Catedral de Santa María de Chiclayo.
Su compromiso con la nación se formalizó legalmente el 24 de agosto de 2015, cuando obtuvo oficialmente la nacionalidad peruana. Meses después, el 26 de septiembre de ese mismo año, fue nombrado formalmente obispo titular de Chiclayo por disposición pontificia.
Desde esa posición, enfrentó momentos de profunda crisis social y climática. En 2017, coordinó la asistencia humanitaria para los damnificados por el fenómeno de El Niño Costero a través de Cáritas Chiclayo. Asimismo, en 2019, impulsó la creación de comedores populares destinados a brindar apoyo a familias vulnerables y a migrantes venezolanos, destacando iniciativas operadas junto a la capilla María Reina de la Paz.
Durante la emergencia sanitaria global, entre 2020 y 2021, lideró la campaña solidaria “Oxígeno de la Esperanza”, logrando la adquisición de dos plantas de oxígeno medicinal para el tratamiento de pacientes contagiados por COVID-19 en la región.
Ascenso en la Curia Romana y elección pontificia
La destacada gestión de Prevost llamó la atención del Vaticano, acumulando múltiples cargos de relevancia internacional. En 2019 se incorporó a la Congregación para el Clero y, en noviembre de 2020, pasó a formar parte de la influyente Congregación para los Obispos. Paralelamente, el 15 de abril de 2020 asumió de forma temporal la administración apostólica del Callao.
Su ciclo al frente de la diócesis chiclayana concluyó el 30 de enero de 2023, tras ser llamado a Roma por el papa Francisco para asumir como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Meses más tarde, el 30 de septiembre de 2023, fue elevado al rango de cardenal y, el 28 de enero de 2024, tomó posesión formal de su iglesia titular en la capital italiana.
A pesar de su partida al Vaticano, mantuvo latente su cercanía con el país donde forjó gran parte de su ministerio, regresando el 12 de agosto de 2024 a Chulucanas para conmemorar los 60 años de la diócesis donde dio sus primeros pasos como misionero.
Finalmente, el 8 de mayo de 2025, Robert Francis Prevost fue elegido como el 267.º sucesor de san Pedro, adoptando el nombre pontificio de León XIV. En su primera alocución oficial desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el nuevo pontífice dedicó un afectuoso recuerdo a la diócesis peruana que guio durante casi nueve años, consolidando un legado histórico que une de manera indisoluble a la Iglesia universal con el pueblo del Perú.








