El Papa León XIV inicia su histórico y exigente recorrido por Sudamérica tras una reciente cirugía
El máximo representante de la Iglesia Católica, el Papa León XIV, pisó suelo sudamericano el pasado 6 de noviembre, dando inicio a una extensa travesía pastoral de 11 días que abarcará desde las llanuras del Cono Sur hasta las elevadas cumbres de los Andes y la densa vegetación de la Amazonía.
La aeronave que transportaba al sumo pontífice tocó tierra en la capital uruguaya, Montevideo, marcando las 16:17 horas en el huso horario local. Conforme al itinerario oficial, el líder religioso mantendría un encuentro protocolario con el presidente Yamandú Orsi y diversas autoridades del Estado, para posteriormente presidir una ceremonia de vísperas en la catedral metropolitana junto a los obispos, sacerdotes y consagrados de la nación.
Un viaje de profunda relevancia personal e institucional
Este desplazamiento representa la primera visita oficial del pontífice al continente latinoamericano desde su designación en el cónclave celebrado en mayo de 2025. El periplo posee un fuerte sentido emocional, ya que después de sus etapas por Uruguay y Argentina, la gira concluirá en territorio peruano, lugar donde el entonces conocido como Robert Prevost desempeñó una labor misional y episcopal durante aproximadamente dos décadas.
El desafío físico que implica este itinerario es considerable. León XIV afronta una agenda maratónica compuesta por más de 40 compromisos oficiales, distribuidos en 14 ciudades y poblados diferentes. Entre los puntos más desafiantes destaca la ciudad de Cusco, situada a unos 3.400 metros sobre el nivel del mar. Todo ello ocurre a pesar de que, hace menos de un mes, el santo padre fue sometido a una compleja intervención quirúrgica por un cáncer de pulmón, procedimiento en el cual los cirujanos le extirparon una porción del órgano derecho.
Una agenda repleta de encuentros pastorales y desafíos geopolíticos
El programa del obispo de Roma contempla las actividades tradicionales de un viaje apostólico internacional, tales como multitudinarias eucaristías al aire libre, reuniones con la jerarquía eclesiástica regional, vigilias de oración destinadas a la juventud y recorridos por obras de asistencia social respaldadas por instituciones católicas.
Asimismo, el sucesor de Pedro sostendrá conversaciones con mandatarios y actores políticos locales. En estos espacios, se prevé que profundice en los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia, abordando aquellas áreas donde dichos principios entran en colisión con las directrices de los gobiernos de turno.
En naciones como Argentina y Perú, regidas mayoritariamente por administraciones de tendencia derechista, el líder católico podría manifestar su inquietud respecto a los recortes presupuestarios en materia social, las normativas migratorias restrictivas y la exigencia de salvaguardar los derechos fundamentales y el Estado de derecho frente a las políticas de seguridad orientadas a combatir el narcotráfico y la criminalidad.
Por otro lado, en Uruguay —reconocido como uno de los Estados más secularizados de América Latina y actualmente administrado por una coalición de centroizquierda—, la máxima autoridad eclesiástica podría alzar su voz crítica ante la promulgación de la ley que legalizó la eutanasia en el transcurso del año anterior.
Homenajes y retorno a la patria adoptiva
Uno de los momentos más significativos dentro de la escala en territorio argentino será el tributo dedicado a su antecesor inmediato, el Papa Francisco, quien ejerció como arzobispo de Buenos Aires pero que, durante su pontificado, no logró concretar un viaje de regreso a su tierra natal.
Sin embargo, el punto culminante y el núcleo sentimental de esta travesía se desarrollará durante los cinco días que el jerarca pasará en Perú. De ese periodo, dedicará dos jornadas a su antigua diócesis en Chiclayo, permitiendo al pontífice nacido en Estados Unidos celebrar un emotivo reencuentro con su comunidad de acogida.







