

La multitudinaria procesión del Señor de los Milagros en Lima, Perú, en una fotografía de archivo. Crédito: David Ramos/EWTN News.
Con motivo de la llegada del tradicional mes morado y la próxima visita que el Papa León XIV realizará al territorio peruano en el undécimo mes del año, el arzobispo de Arequipa, monseñor Javier del Río, exhortó a los fieles a vivir este periodo con una profunda renovación espiritual.
A través de un pronunciamiento difundido recientemente, el jerarca eclesiástico destacó que esta época del año representa una oportunidad propicia para dirigir la mirada hacia el Cristo Moreno. Asimismo, recordó que el lema “Abramos el corazón” ha sido seleccionado por la jerarquía católica nacional para acoger al Sumo Pontífice en su agenda oficial prevista del 11 al 16 de noviembre.
Tradición e historia del Cristo de Pachacamilla
La emblemática festividad religiosa gira en torno a una representación sagrada de Jesús pintada originalmente sobre un muro de adobe por un devoto africano. Esta obra pictórica, resguardada en el Santuario de Las Nazarenas en la capital peruana, ha logrado trascender generaciones y fronteras geográficas, congregando a millones de fieles tanto en suelo peruano como en diversas comunidades católicas alrededor del mundo.
A lo largo de los siglos, el icono sagrado ha resistido los estragos de diversos movimientos telúricos de gran magnitud, un hecho que ha robustecido la fe popular desde el siglo XVII. Como parte de los eventos centrales, se ha confirmado que la efigie participará en la solemne Eucaristía que el Papa León XIV presidirá el lunes 16 de noviembre en la Base Aérea Las Palmas, replicando la histórica concentración masiva vivida años atrás.
El verdadero sentido de la devoción
Profundizando en el significado espiritual de estas fechas, el prelado señaló que seguir las enseñanzas de Cristo implica asumir con paciencia las dificultades cotidianas, apartándose de los esquemas de retribución estrictamente humanos.
En su mensaje, el arzobispo subrayó que la auténtica veneración al Señor de los Milagros exige fomentar activamente la cultura del encuentro. Esto se traduce en brindar permanentemente nuevas oportunidades al prójimo, reflejando la misericordia divina y procurando una convivencia armónica con Dios, la sociedad y el entorno natural.
Finalmente, el representante de la Iglesia católica enfatizó que participar en los recorridos procesionales adquiere un valor trascendental cuando los creyentes logran interiorizar el sacrificio y el mensaje de amor redentor en sus propias realidades cotidianas.








