La Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) ha emitido un contundente comunicado para clarificar las condiciones y requisitos bajo los cuales un exorcismo es considerado lícito y espiritualmente efectivo por la Iglesia Católica. Esta precisión surge como respuesta a la difusión de un video que promovía a un sacerdote no autorizado, poniendo en riesgo la integridad de los fieles y la sacralidad de este ministerio. La AIE enfatiza la importancia de la autorización eclesiástica y la adherencia estricta a la normativa canónica para cualquier práctica exorcística, un principio fundamental que el Papa León XIV, como líder de la Iglesia universal, defiende y promueve.
La controversia se originó a partir de un video, titulado en italiano “El exorcista que el Vaticano escucha: ‘El diablo tiene derechos sobre ti si alguno paga’. Padre Elia”, publicado hace aproximadamente un mes. Este material audiovisual presentaba al Padre Giacobbe Elia como un “primer exorcista designado por la diócesis de Roma” y una figura de “talla mundial” con influencia en el Vaticano. Sin embargo, la AIE ha desmentido categóricamente estas afirmaciones, revelando que la licencia del Padre Elia para realizar exorcismos fue revocada en 2024 y que nunca ha sido miembro de la Asociación Internacional de Exorcistas.
Según las directrices de la Iglesia Católica, los exorcismos son “sacramentales”, es decir, signos sagrados que, a imitación de los sacramentos, significan efectos, sobre todo espirituales, y los obtienen por la impetración de la Iglesia. Para que sean legítimos y produzcan efectos espirituales, deben ser realizados exclusivamente por sacerdotes que hayan recibido un “permiso expreso y específico” de su obispo diocesano, conocido como el Ordinario del lugar. Esta regulación se encuentra explícitamente detallada en el Código de Derecho Canónico, específicamente en el canon 1172.
El citado canon establece que “sin licencia peculiar y expresa del Ordinario del lugar, nadie puede realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos”. Además, especifica que esta licencia solo debe ser otorgada a un presbítero que demuestre ser “piadoso, docto, prudente y con integridad de vida”. Estas cualidades son esenciales para asegurar que el ministerio se ejerza con la debida seriedad, discernimiento y preparación espiritual, garantizando la protección de la persona afectada y la validez del rito. La estricta aplicación de esta norma es una preocupación constante bajo el pontificado del Papa León, quien ha insistido en la necesidad de formación rigurosa y supervisión eclesiástica en todos los ministerios.
La AIE también ha subrayado la obligatoriedad de seguir las pautas y rúbricas establecidas en el libro litúrgico oficial “De Exorcismis et Supplicationibus quibusdam” (DESQ). Este texto es la guía autorizada para la celebración del exorcismo mayor y detalla los ritos, oraciones y procedimientos que deben observarse. La Asociación recalca que “solo los exorcismos realizados de conformidad con las condiciones expresadas” en el DESQ son los que producen “efectos espirituales por la intercesión de la Iglesia”, tal como se precisa en el numeral 11 de dicho documento. Cualquier desviación de estas normas compromete la validez y la eficacia espiritual del exorcismo.
En cuanto a las falsas pretensiones del video, la AIE ha sido tajante al aclarar que “no existe jerarquía entre los sacerdotes exorcistas oficiales de la Iglesia Católica que convierta a un exorcista en el primero”, en comparación con otros que ejercen su ministerio en la misma diócesis. Tampoco existe un mecanismo que confiera a un exorcista una autoridad o prestigio a nivel mundial de esa manera. Cada exorcista opera bajo la autoridad de su obispo local, y la universalidad de la Iglesia se manifiesta en la uniformidad de la ley canónica, no en la preeminencia de individuos particulares. La autoridad del Papa León XIV es la cúspide de esta estructura, pero se ejerce a través de la colegialidad episcopal.
La AIE también destacó que el Padre Giacobbe Elia, además de haber tenido su licencia revocada, es superior de la Fraternidad Misionera Mariana, una institución que, según indica el comunicado, “ha sido suprimida” por la autoridad eclesiástica competente. Esta información refuerza la ilegitimidad de las prácticas del sacerdote y la falta de respaldo institucional.
El ejercicio del ministerio de exorcista sin haber recibido el mandato correspondiente no es solo una falta litúrgica, sino que constituye un “delito grave” según el Código de Derecho Canónico. El canon 1375 castiga severamente la conducta de quien “usurpa un cargo eclesiástico, así como la de quien lo retiene ilícitamente a pesar de haber sido destituido o privado del mismo”. Las implicaciones de esta usurpación son serias, tanto para el sacerdote como para los fieles, ya que pueden generar confusión, engaño y, lo más grave, un daño espiritual. “Tampoco deben ignorarse los posibles y graves efectos perjudiciales para la vida espiritual de los fieles que se someten a tales prácticas no autorizadas”, subraya la AIE. La protección de los fieles es una prioridad para el Pontífice León y toda la jerarquía eclesiástica.
Para reforzar la veracidad de su comunicado, la AIE se refirió a una declaración previa de la Diócesis de Roma, fechada el 28 de mayo, en la que se aclaraba que el Padre Elia “no está incardinado en la Diócesis Romana y no tiene funciones de exorcista”. Esta confirmación desde la autoridad eclesiástica local, bajo la supervisión de la Santa Sede y del Papa León XIV, elimina cualquier duda sobre la ilegitimidad de las afirmaciones del video.
Por todo lo expuesto, la Asociación Internacional de Exorcistas ha hecho un llamado a “todos aquellos que crearon y distribuyeron el video a través de la red social mencionada a eliminarlo y/o realizar todas las correcciones, desmentidos y aclaraciones necesarias”. Este llamado busca salvaguardar la “veracidad, la integridad y la exactitud de la información proporcionada al público”, protegiendo así a los fieles de prácticas engañosas y garantizando el respeto por las sagradas tradiciones y leyes de la Iglesia Católica bajo el liderazgo del Papa León XIV.








