18 julio, 2026

Con la llegada de las vacaciones escolares, miles de familias en México buscan alternativas enriquecedoras para el tiempo libre de sus hijos. En respuesta, diversas parroquias a lo largo del país están organizando **cursos de verano católicos** que combinan diversión, convivencia y **formación en la fe**. Estas iniciativas, aunque variadas localmente, comparten un propósito fundamental: fortalecer la relación de los jóvenes con la enseñanza de Jesús durante el receso.

Hania Sandoval, joven de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Puebla, fue la impulsora de un proyecto de verano hace apenas un año. Su iniciativa surgió de un curso sobre el DOCAT (Doctrina Social de la Iglesia para jóvenes), alineándose con la inquietud de un catequista sobre cómo mantener viva la fe de los niños durante el receso escolar.

“Sentí que Dios me hablaba sobre esta problemática y cómo los jóvenes podíamos aportar”, relata Hania. La idea resonó con ella, atesorando recuerdos de su infancia en cursos de verano. “¡Qué bonito poder proyectar y transmitir ahora a esos niños esas experiencias tan valiosas!”, expresa con emoción.

Con determinación, el equipo de jóvenes lanzó el programa, que atrajo a quince participantes en su primera edición y cuarenta este verano. El objetivo es que los menores “conozcan a Jesús, integren sus enseñanzas, jueguen y aprendan”, descubriendo la incorporación de la oración a su vida diaria y que “en nuestra Iglesia sí nos podemos divertir y al mismo tiempo conocer de Dios”, desmitificando una fe ajena a la alegría.

En Monterrey, la parroquia del Rosario perpetúa el legado de sus campamentos de verano católicos. Laura Herrera, a sus 24 años, coordina la Pastoral Juvenil, organizando el programa “Vacaciones con Jesús” al que asistió de niña. Este campamento, para niños entre 4 y 13 años, ofrece talleres, juegos y oración, articulados alrededor de un tema de fe diario.

Laura enfatiza que el propósito va más allá de lo recreativo; cada taller se enmarca en un “marco católico” que lo hace una experiencia “más completa”. Los días se centran en temas como “el amor de Dios”, “el perdón”, o “la Sagrada Familia”, integrando la fe en la vida diaria. La seguridad es prioritaria: voluntarios reciben capacitación arquidiocesana en protección de menores y padres son informados.

Para Laura, el impacto se manifiesta tras el verano: la cercanía y amistades forjadas motivan a los niños a “querer seguir viendo a tus amigos” y asistir a la Misa infantil. Subraya que los pequeños “no solo van a jugar o hacer manualidades, sino que se irán con aprendizaje, cuestionamientos para su vida, amigos y un ambiente de valores familiar”.

En Ciudad de México, la parroquia Señor de la Cañita, en Gustavo A. Madero, gestó su iniciativa de pastoral infantil. Gustavo Bocanegra, enlace decanal, recuerda los inicios entusiastas: “El padre nos dijo: ‘Primero haz un equipo. No pueden hacer nada si no tienen un equipo’”.

Siguiendo esta directriz, la comunidad formó un equipo dedicado que permitió crear coro infantil, incorporar monaguillos e incluso un equipo de fútbol. Del 10 al 14 de agosto, la parroquia realizará la primera edición de “De Vacaciones con Jesús”, una semana para niños y adolescentes (7 a 14 años), divididos por edades. “Es nuestra primera experiencia; si funciona, podremos pensar en algo más grande”, anticipa Bocanegra.

Esta semana inicia un proyecto ambicioso: retiro infantil y catequesis de perseverancia. La propuesta, enfatiza Gustavo, involucra a las familias, pues “no podemos hacer nada sin los papás”. El objetivo es que niños y padres “vivan una semana diferente, descubran que nuestra Iglesia no es como la pintan, que pueden divertirse y ser alegres”, y que “a pesar de sus problemas, Jesús siempre va a estar con ellos”.

Estos ejemplos son una muestra del vibrante movimiento de la Iglesia Católica en México para ofrecer a la niñez oportunidades de crecimiento espiritual y humano durante las vacaciones. Miles de niños encontrarán en estos espacios no solo diversión, sino también comunidad y un encuentro significativo con su fe.

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