La Diócesis de Nuevo Casas Grandes, en Chihuahua, México, ha emitido un llamado a la prudencia y a la adhesión a los protocolos eclesiásticos oficiales, ante el surgimiento de movimientos populares que buscan promover la beatificación del diácono Pablo Aarón Martínez Ontiveros. El joven clérigo, fallecido trágicamente en un accidente automovilístico en mayo de 2025, había recibido la ordenación diaconal tan solo 23 días antes de su deceso. La diócesis subraya la importancia de seguir los cauces establecidos por la Iglesia para cualquier proceso de esta naturaleza, buscando evitar malentendidos entre los fieles y asegurar la integridad de la posible causa.
En un comunicado fechado el 6 de agosto de 2025, la jurisdicción eclesiástica reconoció y valoró profundamente la vida y el legado de Pablo Aarón. Se destacó su “cualidades y virtudes humanas y cristianas puestas al servicio de nuestra Iglesia Particular”, así como su “inquieta búsqueda de ser un fiel servidor”, manifiesta tanto en su etapa formativa como en su apostolado y, aunque breve, en su ministerio diaconal. El joven, de 29 años y en camino hacia el sacerdocio, era ampliamente apreciado por su entrega y dedicación. Su temprana muerte generó una profunda conmoción y un espontáneo deseo entre algunos sectores de la comunidad de ver reconocida su santidad de vida.
Este pronunciamiento diocesano se produce en respuesta a informaciones difundidas por medios locales, como El Sol de Parral, que reportaron la formación de grupos de fieles con la intención de iniciar los trámites para la beatificación de Pablo Aarón. Si bien la expresión de devoción y admiración por el testimonio de vida del diácono es comprensible y valorada, la Iglesia establece un proceso canónico riguroso para la elevación a los altares, diseñado para garantizar la autenticidad y la validez de cada causa.
La Diócesis de Nuevo Casas Grandes, en su comunicado, recordó explícitamente que la potestad y la responsabilidad de promover una causa de beatificación o canonización recaen, en primera instancia, sobre la propia Iglesia. Este proceso debe iniciarse siempre a través de la autoridad competente local, es decir, el obispo diocesano, y posteriormente ser supervisado por la instancia vaticana pertinente, la Santa Sede. Este marco institucional es fundamental para asegurar que las causas se desarrollen con el debido discernimiento y conforme a la tradición y el derecho canónico.
En el contexto de la Iglesia universal, y bajo la guía del Pontífice que en el año 2025 era Francisco, la instancia vaticana encargada de estas materias es el Dicasterio para las Causas de los Santos. Este organismo establece los criterios y procedimientos que deben seguirse meticulosamente. La diócesis enfatizó que cualquier material escrito, biográfico o autobiográfico, que pueda ser relevante para una eventual causa, requiere de la expresa aprobación de la autoridad eclesiástica competente. Esta aprobación se concede únicamente después de una exhaustiva verificación de la autenticidad y autoría de dichos documentos, un paso crucial para evitar la proliferación de información no verificada.
Además, la diócesis advirtió sobre la necesidad imperativa de obtener el decreto conocido como *Nihil obstat* (“nada se opone”). Este es un permiso eclesiástico formal emitido por la Santa Sede que autoriza la apertura de la fase diocesana de la causa. Sin esta autorización previa, cualquier difusión pública de información sobre una supuesta causa, ya sea a través de medios tradicionales o digitales, sería considerada “inadecuada” e incluso “perjudicial para una posible causa posterior”. La Iglesia busca prevenir la creación de expectativas infundadas o la difusión de interpretaciones erróneas que puedan entorpecer un proceso tan delicado y trascendente.
Finalmente, el comunicado recordó que el derecho canónico establece un periodo mínimo de cinco años desde el fallecimiento de la persona antes de que pueda considerarse oficialmente la promoción de una causa por parte del obispo. Este tiempo de espera permite que la fama de santidad se asiente de manera natural y que se realice una reflexión serena y objetiva sobre la vida del candidato, sin la presión de la emoción inmediata tras un fallecimiento.
Con el objetivo primordial de “prevenir a nuestros fieles ante el riesgo de confusión”, la Diócesis de Nuevo Casas Grandes reiteró su petición de “acoger las disposiciones oficiales de la Iglesia”. Esta solicitud no busca coartar la devoción, sino encauzarla dentro de los parámetros que garantizan el rigor teológico y canónico, esenciales para el discernimiento de la santidad y para la promoción adecuada de las causas de beatificación y canonización en la Iglesia Católica. La memoria y el testimonio de Pablo Aarón Martínez Ontiveros siguen siendo un faro de inspiración en la diócesis, que aboga por honrar su legado de manera que honre también la sabiduría y la tradición de la Iglesia.








