17 febrero, 2026

En un enérgico llamado a la reflexión y la acción comunitaria, Mons. Carlos Enrique Samaniego, Obispo de Texcoco, en el Estado de México, instó a la feligresía católica a elevar sus plegarias por los miembros de las corporaciones policiales, subrayando la trascendencia de su labor en la construcción de un entorno de justicia y paz. El mensaje, pronunciado durante la Misa dominical del 18 de enero de 2026 en la histórica Catedral de Texcoco, resonó particularmente por la presencia de efectivos de diversas fuerzas de seguridad pública, quienes participaron activamente en la liturgia.

La homilía del prelado no solo abordó la espiritualidad inherente a la fe católica, sino que se adentró en la compleja realidad social y de seguridad que atraviesa México. Mons. Samaniego enfatizó el “papel primordial” que los policías desempeñan en la administración de la justicia, presentándolos como agentes capaces de catalizar una transformación positiva en la sociedad. En un país que lamenta cotidianamente los estragos de la violencia y la inseguridad, la voz de la Iglesia se alza para proponer un camino de reconciliación y apoyo hacia quienes tienen la difícil encomienda de proteger y servir.

El Obispo de la Diócesis de Texcoco extendió un exhorto claro y directo a los ciudadanos: “conocer a tu policía, conocer las iniciativas de seguridad que hay en tu entorno”. Esta invitación va más allá de un simple reconocimiento; busca fomentar una interacción constructiva y una alianza entre la comunidad y sus fuerzas del orden. En un contexto donde la desconfianza puede ser una barrera, Mons. Samaniego propuso “procurar la amistad con tu policía” como un puente para fortalecer el tejido social y la colaboración en pro de la seguridad ciudadana. La oración, en este sentido, no se presenta solo como un acto de fe, sino como un pilar para consolidar esa relación, cumpliendo así con el mandato cristiano de “cuidar a quien te cuida”.

Uno de los puntos centrales de la reflexión episcopal fue la necesidad imperante de desterrar la estigmatización que a menudo recae sobre los agentes de seguridad. El Obispo Samaniego recordó que, con dolorosa frecuencia, los policías “han sido heridos, han sido lastimados y han perdido la vida” en el cumplimiento de su deber. Esta realidad, lejos de generar animadversión, debería propiciar una empatía profunda y un compromiso colectivo. “Redignificar este oficio, esta profesión que está al servicio de la sociedad” se convierte así en una tarea compartida, un imperativo moral que involucra a cada miembro de la comunidad en el Estado de México y, por extensión, en toda la nación.

La petición de oración del líder eclesiástico fue abarcadora. Solicitó a los fieles rezar “para que cumplan su función en pos del bien de todos, del bien común”, extendiendo la intercesión a sus familias, quienes también soportan el peso y los riesgos de la vocación policial. De manera especial, Mons. Samaniego solicitó una oración por el “eterno descanso a quienes han muerto en el cumplimiento fiel de su deber”, honrando la memoria de aquellos que han sacrificado su vida por la seguridad de otros. Esta dimensión espiritual subraya el reconocimiento de la Iglesia al valor supremo de la vida y el servicio.

La homilía también abordó la profunda aspiración humana por la paz, un anhelo constante en la sociedad mexicana. El prelado recordó que la paz “es un regalo del cielo”, una gracia divina que, si bien no se puede merecer plenamente por mérito propio, sí puede ser “implorada” con fervor y coherencia. La petición a Dios por la paz, según el Obispo, debe ir acompañada de acciones y actitudes que reflejen ese deseo en la vida diaria de los creyentes. Esto implica un compromiso activo con la justicia, la solidaridad y el respeto mutuo, elementos esenciales para disolver el ciclo de la violencia y construir comunidades más seguras y armoniosas en Texcoco y el resto del país.

Tras la culminación de la emotiva ceremonia eucarística, la jornada de encuentro y reflexión continuó en el auditorio de la Catedral de Texcoco. Allí, policías y miembros de la comunidad se reunieron en un espacio de diálogo y oración adicional, profundizando en los temas abordados por el Obispo. El evento culminó con un acto simbólico de unidad y esperanza: los asistentes encendieron velas, cuyas llamas representaban la luz de la fe y la aspiración a la paz, mientras entonaban a coro el icónico canto “Hazme un instrumento de tu paz”, una poderosa invocación a la fraternidad y la concordia.

Este encuentro en Texcoco, que congregó a líderes religiosos, fuerzas de seguridad y ciudadanía, representa un esfuerzo significativo de la Iglesia Católica para incidir positivamente en la agenda de seguridad y reconciliación social. La iniciativa de la Diócesis de Texcoco subraya la urgencia de fortalecer los lazos entre las instituciones y la sociedad, promoviendo una visión de seguridad que se construye desde el respeto mutuo, el apoyo y la oración, pilares fundamentales para enfrentar los desafíos de la violencia y forjar un futuro de mayor bienestar en el Estado de México y la nación.

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