

El Papa saluda a los peregrinos en la Audiencia General de este miércoles. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN.
Durante su intervención en la sesión plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, centrada en reflexionar sobre el porvenir de la investigación en un entorno en constante transformación, el Papa León XIV hizo un llamamiento a responder de forma “urgente” ante el cambio climático. El Pontífice abogó por articular estrategias preventivas que sumen las capacidades de científicos, ingenieros, economistas, médicos y expertos en ciencias sociales, trabajando de la mano con las comunidades locales y los administradores públicos.
El líder de la Iglesia Católica subrayó que esta cooperación debe cimentarse sobre “un enfoque responsable y prudente de la ciencia que fortalezca la resiliencia” frente a las adversidades ambientales globales.
La urgencia de pasar de la emergencia a la prevención
En su discurso, pronunciado en inglés, el Obispo de Roma lamentó que la sociedad contemporánea sea testigo cotidiano de olas de calor, sequías, inundaciones, tormentas e incendios forestales con una frecuencia e intensidad crecientes. Estas declaraciones se alinean directamente con los informes emitidos por la Organización Meteorológica Mundial, la cual advirtió sobre el impacto alarmante de los eventos meteorológicos extremos y ratificó que 2024 se posicionó como el año más cálido registrado en la historia del planeta.
Ante este escenario crítico, el Papa insistió en la necesidad de transformar el paradigma de actuación global: “No podemos responder a estos desafíos únicamente después de que la catástrofe ya haya ocurrido. Necesitamos pasar de la respuesta a la emergencia a la prevención; de la vulnerabilidad a la preparación; y de las medidas a corto plazo a una visión sabia y de largo alcance para la humanidad”, aseveró.
Un problema que trasciende lo medioambiental
Profundizando en las consecuencias de estas alteraciones en el clima, el Pontífice alertó que las inclemencias meteorológicas castigan con mayor crudeza a las poblaciones más desfavorecidas. Por esta razón, puntualizó que “la cuestión climática no sea únicamente un desafío ambiental; es, en esencia, una cuestión de justicia, de dignidad humana y de solidaridad entre los pueblos y las generaciones”.
Para hacer frente a estas vicisitudes climáticas, León XIV instó a promover respuestas globales capaces de derribar cualquier barrera existente entre disciplinas, instituciones geográficas y naciones.
El doble filo de la inteligencia artificial y la digitalización
Retomando los ejes planteados en su encíclica inicial, Magnifica Humanitas, el Santo Padre analizó también los efectos todavía imprevisibles de la digitalización, la robótica y la inteligencia artificial, reconociendo que estas herramientas albergan “esperanza en un futuro más prometedor para la humanidad”.
Entre los beneficios potenciales, el Papa destacó que tales innovaciones podrían propiciar avances notables en la medicina, refinar los diagnósticos clínicos, potenciar los sistemas energéticos y alimentarios, y fomentar nuevas vías para la cooperación y creatividad humanas. Sin embargo, no dudó en señalar los peligros latentes vinculados a estas tecnologías, tales como la discriminación y la manipulación sistemática.
En este sentido, lanzó una advertencia severa sobre el uso de recursos cibernéticos avanzados: “Las sofisticadas capacidades cibernéticas y las armas autónomas, cuando se desarrollan o despliegan sin las debidas salvaguardias y sin una supervisión humana adecuada, pueden introducir nuevos peligros para la seguridad y la paz internacional”.
Finalmente, el jerarca recordó que cualquier innovación tecnológica conlleva profundas implicaciones éticas y sociales, y concluyó con un deseo expreso para la comunidad investigadora: “Rezo para que promuevan una cultura científica que sea ambiciosa pero humilde; rigurosa pero abierta al diálogo; innovadora pero responsable; cooperativa a escala global, pero también atenta a quienes corren mayores riesgos y tienen más necesidades”.








