El papa León XIV insta a Europa a reencontrarse con su herencia cristiana y acoger a los migrantes


Durante la jornada final de su viaje oficial al territorio francés, el máximo jerarca de la Iglesia católica formuló un llamado directo a las naciones del viejo continente para recuperar los cimientos espirituales que forjaron su identidad, insistiendo en que este retorno no debe traducirse en aislamiento, sino en una plataforma de apertura hacia las nuevas corrientes migratorias que transforman la demografía regional.
Un llamado a la integración y el entendimiento intercultural
Ante una selecta audiencia de dignatarios y representantes comunitarios reunidos en territorio francés, el sumo pontífice analizó el fenómeno migratorio actual calificándolo como un desafío sin precedentes que demanda una actitud receptiva por parte de las sociedades occidentales. En este sentido, recalcó la importancia de acoger a quienes llegan de otras latitudes bajo cauces legales y seguros.
El líder católico argumentó que el flujo de nuevas poblaciones representa una oportunidad inmejorable para reinterpretar la herencia cultural propia desde una perspectiva integradora y creativa. “Debemos comprender el significado histórico de lo que está sucediendo, es decir, un encuentro sin precedentes entre pueblos y culturas, que nos llama a redescubrir nuestras raíces de maneras nuevas y creativas, mientras escuchamos atentamente a los demás”, expresó durante su intervención pública.
Asimismo, el sucesor de Pedro enfatizó que la universalidad de los principios democráticos e históricos que unifican a la región constituye el cimiento idóneo para fomentar la concordia internacional. “El carácter universal de los valores fundacionales de Europa nos asegura que este diálogo es posible y que puede proporcionar una base sólida para nuestras sociedades, permitiéndonos trabajar más eficazmente por la paz y por un mundo reconciliado”, acotó el pasado 28 de septiembre.
El legado de Robert Schuman como guía geopolítica
El discurso tuvo como escenario el Centro de Conferencias Robert Schuman, ubicado en la ciudad de Metz, un enclave geográfico situado a escasos 44 kilómetros del simbólico punto de convergencia fronteriza entre Luxemburgo, Francia y Alemania. La elección del sitio honra la memoria de uno de los arquitectos fundamentales de la actual comunidad europea, cuya labor política estuvo profundamente guiada por sus convicciones religiosas y su vivencia personal de los conflictos bélicos del siglo pasado.
El pontífice recordó la figura de este estadista cuyo proceso de beatificación avanza en el Vaticano, destacando cómo su visión logró superar las barreras nacionalistas mediante el Derecho internacional y la cooperación mutua. “Robert Schuman, que vivió en una época de fronteras en constante transformación, ayudó a sentar las bases de una Europa consciente de la urgente necesidad de derribar los muros que la dividían”, puntualizó.
Ante la presencia de destacados jefes de Estado y monarcas europeos, tales como el presidente francés Emmanuel Macron, el príncipe Alberto II de Mónaco y el primer ministro luxemburgués Luc Frieden, el obispo de Roma recordó que el humanismo cristiano promovido por figuras históricas como Schuman prioriza la dignidad laboral y la igualdad jurídica sin distingos raciales o sociales.
Un auditorio de alto nivel y un mensaje especial para la juventud
El evento principal congregó a cerca de 1.200 asistentes, abarcando a las máximas autoridades eclesiásticas del continente, miembros de la nobleza europea y gobernantes regionales. En este contexto multicultural, el Santo Padre recordó que la vigencia de los tratados comunitarios descansa sobre los derechos inalienables de la persona humana, la libertad y el imperio de la ley.
Hacia el cierre de su alocución institucional, el obispo de Roma dirigió unas palabras orientadas a las nuevas generaciones de ciudadanos europeos, exhortándolos a rechazar la espiral de los enfrentamientos armados y la intolerancia. “Amen la vida en todo momento y no tengan miedo del futuro. No tengan miedo de formar una familia, de traer hijos al mundo, de defender la dignidad de toda persona, desde el momento de la concepción hasta la muerte”, aseveró con firmeza.
Diálogo interreligioso y protección de la vida
Previamente a su comparecencia ante las autoridades políticas, el líder espiritual mantuvo una reunión privada con dignatarios de diversas confesiones religiosas, incluyendo al gran rabino de Francia y a representantes del islam, el budismo y las iglesias cristianas ortodoxas y protestantes.
Durante este cónclave ecuménico, en el que participó el cardenal Jean-Marc Aveline, los líderes espirituales suscribieron una declaración conjunta orientada a la convivencia pacífica. En su mensaje a esta comunidad pluriconfesional, el Papa subrayó que el valor auténtico de cualquier credo se mide por su capacidad de resguardar a los sectores más desprotegidos de la sociedad.
“La grandeza de una civilización no se mide por sus logros materiales, sino por la manera en que cuida, protege y sostiene a la persona humana”, manifestó el Pontífice, añadiendo que las distintas tradiciones de fe deben erigirse como centinelas inflexibles de la existencia humana desde sus etapas iniciales hasta su término natural.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa








